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El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.

TRANSATLÁNTICO. DÍAS DE NAVEGACIÓN. DESEMBARCO EN MIAMI.

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3-11-11 JUEVES, DIA DE NAVEGACIÓN (9º) 

Buena temperatura, 26º soleado.

Tormenta de 5 minutos con lluvia y aire tremendo.

Tras ella, de nuevo se queda un día estupendo.

Mañana de lectura y baños en la piscina y el jacuzzi.

Comida y pequeña siesta.

Por la tarde, de nuevo a la piscina, a disfrutar del buen tiempo. En las tumbonas es muy agradable leer. Hay gran cantidad de ellas por toda la cubierta de piscinas, en el H20,y en las dos cubiertas más pequeñas que son solarium. Una de ellas, cerrada a todas las miradas indiscretas, y con paso solo para adultos, es en dónde se puede tomar el sol desnudo.

A pesar de ser días de navegación, con buen tiempo, hay muchas vacías, y puedes elegir zona sin problemas.

Claro que el tamaño de las cubiertas del Epic es impresionante.

Comida en el bufett.

Tarde de tumbonas, y de baños, Al final de ella, una sesión de baño en la piscina del Spacio H2O, que es solo para adultos, combinada con entrar y salir del jacuzzi (están colocados al final de popa), viendo la estela que deja el barco al desplazarse, el mar, inmenso, y la puesta de sol, son sensaciones en cuerpo y mente, para guardar y poder sacar en las ocasiones de estrés que vendrán a lo largo del invierno.

Gimnasio, carrera en la cinta.

He estado mirando de cerca algunas de las máquinas que hay para muscular, en las que nunca había reparado, y he visto que hay para cada uno de los músculos de espalda, piernas y abdomen. Qué paciencia trabajarlos uno por uno!!

Cena en el TASTE:

-Crema de almejas. Agradable, con alguna almeja entera.

-Ensalada de pato asado, con salsa agridulce, y alguna verdura picante. Muy bueno.

-Bistec con patata asada y verduras. Bien

-Espaguetis con salsa carbonara, realmente al dente y muy bien hechos.

-Fruta

-Helado chocolate-vainilla.

Espectáculo en el teatro “Legend in concert” con la actuación de los imitadores de Lady Gaga, Elvis Presley y Esteve …

Un espectáculo impresionante. Los americanos en cuestión de musicales son únicos. Cambios de decorados, trajes y luces, estilo Las Vegas.

Nos gustó muchísimo.

Después en el Atrio, oyendo a Twice and Nice.

4-11-11 VIERNES. DÍA DE NAVEGACIÓN. (10º).

Día soleado, con muchas nubes y bastante aire. 27º.

Por la mañana después de desayunar, maratón de compras en las tiendas. A todos nos entra la angustia de hacer lo no hecho, y de comprar todo lo que has estado mirando y remirando a lo largo del crucero, ya que llega a su fin.

He comprado un bolso de GUESS, y otro para mi hija, a pesar de la duda de que en Miami los pueda encontrar más baratos. La tentación de todo el tiempo viéndolos ha sido más fuerte.

Mañana desembarcaremos en Miami.

Llevan varios días dando publicidad por todos lados, a una oferta “única” y “solo” durante una hora el día de hoy en el BLISS. “Venta de relojes a precios increibles. 19,90 dólares“. Su precio real, lo anuncian, de más de 100.

La gente de amontona poco antes de comenzar de una forma increíble, y ni entramos. Son cajas con reloj, pendientes y pulsera en los de señora; y carteras y bolígrafos en los de caballero. El conjunto, vale exactamente lo que pagas: 19,90, o seguramente mucho menos. A pesar de ello hay una cola inmensa para comprarlos. Luego durante todo el día estuvieron en venta los que quedaron.

¡Lo que hace una buena campaña de publicidad!

Lectura en la piscina.

Aperitivo en el O’Sheehan‘s: alitas de pollo. Salsa de espinacas y queso con dips, y cerveza. Las alitas no están tan buenas como las del otro día.

Comida en el bufett.

A las 3 pm. anuncian sorteo de 500 dólares entre los tickes de las compras del día. Había gente que llevaba tiras que les llegaban al suelo (también los daban en la joyeria). Le toca a una señora que, lógicamente, tenía una de esas tiras. Pero sorprendentemente, los 500 dólares no son en dinero, son en regalos de todas las tiendas y, la mayor parte, en objetos que llevan la publicidad del EPIC. No sólo te da algo al ver que no es en metálico, sino que te causa un problema pues te encuentras con otra maleta para viajar. Y estoy segura de que ha habido cantidad de compras por el señuelo del sorteo.

Por la tarde en la piscina, a pesar de estar totalmente despejado, con un sol maravilloso, hace un aire tan tremendo que no puedes leer tranquilo, ni dan ganas de bañarse. De todas formas nos quedamos allí bastante rato.

Nos queda otra de las cosas mas desagradables del viaje: hacer la maleta.

Cena en el Manhattan, en el que había bastante más jaleo que ningún día, porque había muchos grupos con las consabidas despedidas de final de crucero.

-Minestrone con judías blancas pequeñitas, que resultó muy buena.

-Crema de setas.

-Salmón plancha con verduras, muy en su punto.

-Macarrones con salsa Alfredo (de queso ).

-Fruta

-Helados.

De la carta, puedes pedir todos los platos y en el orden que quieras.

Paseamos un ratito, pero nos vamos al camarote a terminar el equipaje y cerrar las maletas.

Mañana cuándo nos despertemos ya estaremos en Miami.

La experiencia del transatlántico ha sido muy buena; es verdad que hemos tenido un tiempo bastante revuelto y mala mar los primeros días, pero luego, con buenas temperaturas, ha resultado relajante y muy agradable. Pensé que tantos días de navegación se me harían largos y aburridos, pero, al contrario, a veces he pensado que se me pasaban demasiado deprisa.

Ha habido algo que nos ha dejado perplejos por lo inesperado. Ha viajado con nosotros en el barco un perro, un bulldog francés. He leído que en algunos barcos se permite a los pasajeros ciegos llevar a sus perros, porque ellos están trabajando ayudando a su amo. Pero nunca, el que se permitiera llevar una mascota, a la que hemos visto pasear en brazos de su amo, e incluso llevándola con su correa. Me parece increíble que con tanto interés que ponen en la higiene de todo tipo, puedan dejar que un perro pasee por la moqueta, aunque éste no sea demasiado grande.

Nos da menos pena que se acabe porque sabemos que pasado mañana comenzaremos otro con el Pearl por el Caribe.

Ésta, al fin y al cabo, no ha sido más que la crónica de nuestro viaje. Todo ello, desde nuestro punto de vista y, supongo, que habrá tantas opiniones como pasajeros.

Hay muchas más opciones de comidas, de entretenimientos y de actividades; algunas que hemos ido haciendo y que no he relatado y, otras, en las que, generalmente por el idioma, no nos hemos apuntado, pero que sí lo hubiésemos querido, ya que eran muy interesantes; sobre todo las conferencias y seminarios, de los que ha habido de toda clase de temas.

El EPIC, hasta ahora, es el barco más grande, más completo, y con más y mejores entretenimientos y actuaciones de los que conocemos. Y, para nosotros, las atenciones de todas las personas de la tripulación han sido inmejorables.

Pero ya digo que, esto, es sólo desde nuestro punto de vista. 

5-11-11 DESEMBARCO EN MIAMI.

HOTEL WYNDHAM GARDEN EN MIAMI BEACH. Washington Street.

Amanece un día despejado, pero con un aire muy frío, tanto que desayunando en la cubierta exterior, me quedé helada.

A las 10, ya hemos desembarcado. Cogemos un taxi, que pensamos que nos dio la vuelta especial para “guiris”, ya que enfila el puente más lejano para entrar en Miami Beach, en vez del Mc. Arthur, que está al lado del puerto. Nos cobra 35 dólares, que es caro.

Ya conocimos Miami el año pasado, también por un crucero por el Caribe en el EPIC; hicimos noche el día de antes de embarcar, y luego volvimos otro día, en una escala. En ésa ocasión estuvimos en un hotel de la cadena Marriott, en down town, que resultó fantástico.

Ahora lo hemos cogido en Miami Beach, para conocer mejor la zona.

Es el Wyndham Garden. El hotel tiene un aspecto bueno desde afuera. Son varios edificios Art Decó, en blanco, con adornos de molduras. Tiene piscina exterior, con tumbonas, y una gran terraza con sillones para poder tomar una copa por la noche, pues el edificio en dónde se sirve el desayuno es una casita construida con coral (son como piedras de rocalla), que es restaurante y bar de copas, hasta las 10 de la noche.

El hall está decorado en colores ácidos (verdes turquesa y lima) y blanco, con toques más oscuros en cojines. Tiene un aspecto amplio y luminoso.

La habitación no está aún preparada, y nos sugieren dejar las maletas allí y volver a las 12,30.

Aquí en Miami nos esperan unos amigos que conocimos el año pasado en el otro crucero por el Caribe, y que, luego en diciembre, en su viaje por Europa, estuvieron en Madrid, en dónde nos volvimos a ver.

Vienen a recogernos al hotel para que pasemos el día con ellos.

Damos una vuelta con su coche por Ocean Drive, llena de gente, y tan increíble como la recordaba. Dejamos el coche en un aparcamiento (no hay posibilidad de otra forma de aparcar si no es pagando), y hacemos un pequeño city tour andando por Española way y Lincon Road, y a las 12,30 volvemos al hotel.

La habitación que nos dan está situada en el segundo edificio, que tiene una fachada Art Decó exactamente igual a alguno de los cines de la Gran Vía de Madrid, de cuándo yo era pequeña. Es un primer piso sin ascensor, con lo que el subir las maletas es un poco incómodo.

Es amplia y está decorada también en tonos verdes agua y lima. El baño es moderno y limpio, con un lavabo redondo sobre una encimera negra de granito. Tiene una cama King, y un escritorio con silla en un lateral, adosado a una pared cubierta con una foto de almejas y agua.

En conjunto nos parece bien.

Nuestros amigos tienen infinidad de planes para pasar el día, que poco a poco, van quedando solo en eso, ya que los traslados de un sitio para otro, con atascos enormes, se hacen muy largos.

La mayor parte de los españoles que vienen aquí, vuelven cargados de ropa de marca, muy barata. Lo que yo voy encontrando tiene unos precios bastante parecidos a los que podría encontrar en Madrid y, además, lo que ponen en las etiquetas es el precio sin tasas ni impuestos, con lo que al pagar te llevas la gran sorpresa de que es un 18% más de lo que pensabas.

Comimos en un peruano: CVI.CHE 105 que nos agradó bastante. Parece que aquí, al igual que en Madrid, la cocina peruana está cada vez más valorada.

Se suele pedir varios platos al centro para compartir. El maître te recita algunos, explicándote como están realizados y con qué productos, para que los pidas juntos, pero vemos que en la carta pidiendo plato a plato, sale más barato.

Pedimos:

-Pulpo al olivo: una grata sorpresa. Pulpo cocido, en rodajas muy finas, y sobre él, una crema hecha con aceitunas negras chilenas. Adornado con gotas de aceite de oliva, y alguna aceituna, sin hueso. El conjunto resultaba muy bueno de sabor.

-Un par de platos de una carne troceada y rehogada con cebollas y verduras, con salsa de soja, sobre un montón de patatas fritas, y con una bola de arroz blanco, cocido, en un lateral. La salsa de soja, parece ser que la utilizan mucho.

-Ceviche de corvina: marinada en jugo de lima, formando una montaña en el centro del plato sobre alguna hoja de lechuga y, alrededor, cebollas moradas, chiles rojos picados muy finos, cilantro, alguna hierba más, y un cuadrado de batata cocida, que es el contrapunto a cuándo el picante ó el acido es fuerte. Nos gustó bastante.

-Cervezas chilenas.

Te pasan la factura, y tras firmarla y cargarla en tu tarjeta, te pasan otro papel que debes rellenar con los datos de la propina. Propina que, al parecer, es obligatoria, y que es exageradamente alta, al menos para mi opinión. 10 dólares por un servicio normal y corriente, me parece una exageración.

Pero si no lo dejas, poco menos que tienes que salir corriendo, dicen…

Queríamos visitar el Monasterio Español: es un monasterio medieval, de Sacramenia, un pueblo de Segovia, construido en el siglo XII. Lo compró en 1925, W. R.Hearst, desmantelándolo y  llevándolo piedra a piedra, en 11.000 cajas. Tras estar un montón de años embalado, se lo compraron y, en 1952, lo reconstruyeron, costando una barbaridad. Está situado hacia el norte, en las afueras de Miami.

La autopista está totalmente atascada y tardamos en el trayecto mucho más de lo que pensamos. Llegamos casi al cierre, que era a las cuatro de la tarde. Casualmente, está cerrado por una boda (ahora es una iglesia protestante) que además celebran en los jardines. Nos dejan echarles un vistazo desde la puerta, están muy cuidados, y lo que se ve del monasterio es magnífico.

Vamos a Hollywood Beache, que es una típica zona playera, con paseo marítimo, bares, restaurantes, tiendas, y la playa que es estupenda. Y, sobre todo, el mar con un color turquesa-verde de lo más llamativo, y unas olas impresionantes. Hace un aire tan horrible que te azota la tierra.

Después vamos a un centro comercial con tiendas de ropa, zapatos …etc. Tienen cosas de marca, pero no como en las tiendas especializadas. No era un mall.

Parece que aquí otra de las cosas típicas que hacen los turistas, es visitar un mall, una zona comercial gigantesca, en las afueras de la ciudad, con muchas tiendas de marca; que creo que son outlet, con precios más bajos que los de la ciudad.

Volvemos al hotel hacia las 7,30 de la tarde.

Salimos a cenar, y a ver un poco de la noche de Miami Beach. Llegamos hasta Española Way, que está cerca del hotel. Es una calle con muchos restaurantes, italianos, franceses, mejicanos, y, alguno español de tapas, aunque en su pizarra además de sangría, haya pisco y otras cosas. Sus terrazas están llenas de gente cenando. La calle tiene bastantes plantas de adorno, unos edificios bonitos, y alguna tienda de marca. Paseando también hay mucha gente. Me sorprendió que es bastante corta.

Seguimos hacia Lincon Road. Que es una calle peatonal llena de tiendas de marca, restaurantes de moda, y gente guapa, para lucirse. También está completamente llena en las terrazas de los restaurantes, y apenas se puede andar de tanta gente.

Probamos (todo hay que probarlo) para cenar, un restaurante típico americano de comida rápida. La decisión estuvo entre probar la de marcas conocidas (Mc Donald…), o una desconocida para nosotros, también con aspecto de cadena multinacional. Nos decidimos por ésta última, porque estaba llena de americanos. Tienen lo típico: perritos, hamburguesas y sándwiches. Pedimos unos perritos con cebolla y mostaza. La salchicha, francamente mala, y la cebolla (que ponía frita), apenas cocida. Para entretener la espera, hasta que te dan la bolsa de papel con tu pedido, nos dicen que en la entrada hay un saco de maní, con unas bandejitas para servirte como aperitivo. Tenía una pinta regular, pero resultó que los cacahuetes estaban muy buenos. El perrito de lo más vulgar.

Seguimos paseando, y nos acostamos pronto.

Por la noche me desperté a las 2,30 de la mañana y, durante un buen rato no dejó de oírse el abrir y cerrar la puerta de la habitación de al lado. Antes de dormirnos ya lo estuvimos oyendo. Parece que han tenido “muchas visitas”. A saber que era…

 

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Autor: viaja2/viaja2Photography

Me llamo Mariángeles, me gusta viajar, salir con nuestros amigos a recorrer la ciudad y cenar en algún sitio que aún no conozcamos, y cocinar nuevas recetas en las cenas que preparamos para ellos en nuestra casa. También la fotografía, pero soy un fotógrafo que aún no lo es por estar todavía aprendiendo. De todo ello trata este blog. Muchas gracias por visitarlo.

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