Viaja2

El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.

CRUCERO CARIBE CON EL PEARL

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10-11-11. Jueves. GEORGE TONW (GRAN CAIMÁN)

 

 El día está soleado, con aire, y una temperatura de unos 25º.

La isla se ve desde el barco totalmente plana, y muy pequeña; hay zonas en las que se ve al otro lado de la franja de tierra el mar. Creo que dijeron que tiene de ancho…

Pertenece al Reino Unido, hablan inglés, y conducen por la izquierda.

 Desembarcamos en lanchas grandes, del puerto.

A las 8,30 salimos y en diez minutos estamos en tierra.

La terminal de cruceros parece construida hace poco, y ya está llena de gente con carteles con los precios de lo que cuesta ir a hacer un tour por la isla, o alguna de las actividades como snorkel, nadar con las rayas o con delfines, o irse a alguna playa.

Queríamos ir a Seven Miles, la playa que tiene más nombre, pero empezamos a dudar si hacer también un tour, por el que piden 20 dólares/ persona, aunque lo que nos cuentan que incluye es muy poco.

Una taxista nos habla en español, y, ya casi decididos a irnos con ella directamente a la playa, se nos acerca una señora del barco, que nos dice que podíamos ir juntos al tour de la isla y luego quedarnos en la playa. Preguntamos, y por ir los cuatro, nos rebaja un poco el precio. Nos cobra 15 dólares/persona por el recorrido, y nos deja en la playa. Si luego nos trae al puerto, otros cinco dólares.

Aceptamos y nos vamos con ellos. Son un matrimonio de unos 65 años, canarios, y muy agradables.

La taxista, que es negra, nos dice que se llama Laura. Es de Honduras, y tiene seis hijos. Dice que viven bien aquí, y que en el colegio a los niños, les enseñan español, pero muy poco.

La carretera por la que vamos está en buen estado, no es muy ancha, y hay bastante tráfico.

Pasamos primero por grandes hoteles, construidos en pocas alturas. Nos para en el Carlton, en el que dice que se puede comprar un apartamento por 2.000.000 de dólares, con dos habitaciones.

Después, por una sucesión de casas de madera, de estilo inglés-americano, muy agradables.

Nos lleva a la casa más antigua, que tiene 100 años, y que aguantó incluso el huracán Eva, del 2004.

Pasamos por la casa del Gobernador, que es inglés. Y nos para en una zona de rocas volcánicas, picudas, muy juntas y levantadas bastante sobre el terreno, que llaman el infierno.

Luego nos lleva a una degustación del Rhon Cake, un bizcocho de ron, que fabrican aquí, y que venden en todas las islas del Caribe. También nos hacen degustación de licor de ron con diferentes gustos; todo ello para que compres.

Entramos en “ Delfín Cave” una instalación con grandes piscinas en dónde están los delfines, y en dónde puedes o nadar con ellos, o hacerte una foto con ellos en el filo de la piscina. Se podía entrar y verlos, y me han parecido unos animales adorables.

Tras esto, volviendo por la misma carretera, nos ha dejado en la playa Seven Miles, por la que ya habíamos pasado antes.

Quedamos en que vendrá a recoger a la otra pareja a las 13 h. y, si nosotros pensamos irnos a esa hora, también estaremos esperándola.

 La playa es muy bonita; el mar con muchas olas, una arena blanquísima, y un agua verde turquesa. Tiene una zona muy oscura, supongo que de algas, paralela a la orilla y muy cercana a ella, pero queda una parte sin ellas, en la que te puedes bañar bien.

 En dónde nos deja Laura, hay restaurante, bares, y posibilidad de hacer actividades como snorkel, alquilar de motos náuticas, ir en barco a dar paseos… todo lo que se te pueda ocurrir en el agua. También mucha gente.

 La playa es bastante larga (5 1/2 millas) y, hacia la izquierda, tiene una zona con árboles que dan sombra en la arena, en donde se estaba de maravilla. Caminamos un poco, y nos quedamos en una sombra, con muy poca gente cerca.

Pasamos un par de horas bañándonos, y, antes de irnos al puerto, nos tomamos una cerveza en el bar caribeño (un poco cara, 5,50 dólares el  bote).

 Era un poco tarde, ya no encontramos a Laura y cogimos otro microbús, igualmente por 5 dólares/persona.

 El centro está lleno de tiendas de duty free, lujosas joyerías, y perfumerías. Tiendas de regalos y de camisetas. Igual que en cualquier otra isla de las que son libres de impuestos.

 Paseamos una hora, de tienda en tienda, comprando alguna chuchería, y para el barco.

 Al subir, bañito en piscina-jacuzzi-piscina, y picoteo allí mismo.

 Descansamos un ratito, y nos arreglamos para la cena en el Indigo, en el que, no sé por qué, hace tanto frío, más que en el Sumer Palace.

 Tomamos:

-Ensalada de endivias, con escarola, manzanas verdes en rajitas finísimas, bayas rojas (están secadas al sol, son como pasas con un sabor intenso a cereza, y las hay en el buffet, para desayuno y ensaladas), y salsa de mermelada de frutos rojos diluida con vinagre ligero. Una delicia de ensalada.

-Crema de brócoli.

-Pavo asado, en filetes finos, con puré de batata, una bola del relleno, y salsa espesita sobre los filetes. Muy bueno.

-Pollo Teriyaqui, con lentejas rehogadas con cebolla y zanahoria, y puré de patata. Bien.

-Fruta.

-Helado.

 

 

 

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Autor: viaja2/viaja2Photography

Me llamo Mariángeles, me gusta viajar, salir con nuestros amigos a recorrer la ciudad y cenar en algún sitio que aún no conozcamos, y cocinar nuevas recetas en las cenas que preparamos para ellos en nuestra casa. También la fotografía, pero soy un fotógrafo que aún no lo es por estar todavía aprendiendo. De todo ello trata este blog. Muchas gracias por visitarlo.

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