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Diario de viaje a Alaska, Crucero en el Estatendam

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30-5-12 HAINES Y SKAGWAY

Llegada a las 6,30 a.m. Todos a bordo a las 8,30 p.m.

Clima: precipitaciones. 15ºC

Diluviaba desde primeras horas de la mañana, y las previsiones eran de seguir así todo el día.Desembarcamos muy pronto, ya que los planes en ésta escala eran muchos.

 Haines es un pequeño puerto de pescadores con pocos habitantes y casas desperdigadas por una suave colina, muy verde, y con grandes montañas nevadas rodeándolo.

El Statendam en Haines.

Seguía lloviendo bastante y, rápidamente, cruzamos el pequeño puerto para sacar los tickes del ferry, que nos llevaría a Skagway, en una casita pintada de rojo que se veía desde el barco.

Los tickes son bastante caros, ida y vuelta 68 dólares/persona, y tarda 3/4 de hora en llegar. Hay la posibilidad de reservar el ferry y el White Pass en un paquete Rail&Sail, ida y vuelta, que cuesta 171 dólares/persona. Los miércoles, jueves y viernes hay bastante posibilidad de horarios, supongo que serán los días que hacen allí escala los barcos grandes. www.hainesskagwayfastferry.com

Solo sacamos los del ferry y, para la vuelta, tuvimos que elegir la hora que queríamos, y cogimos para las 4 de la tarde pensando en que teníamos un montón de horas por delante.

Cuando llegamos a Skagway afortunadamente apenas chispeaba y se mantuvo así el resto del día. Es un pueblo pequeño, todo él formado por casas de madera reconstruidas según eran hace100 años. Todas son tiendas, joyerías o restaurantes.

Fue fundada con los buscadores de oro, como entrada al Yukon, a dónde llegaban subiendo hasta el White Pass en una inmensa fila de hombres con grandes pesos a la espalda. En la frontera de Canadá se les exigía una tonelada de provisiones y material para poder pasar y quedarse allí. En 1989 se inició la construcción del ferrocarril, pero cuándo acabó en 1900 prácticamente no quedaba nadie para usarlo. Hoy es un tren de época, que llega hasta el White Pass cargado de turistas, por paisajes impresionantes.

La estación, también conservada tal y como era, es un edificio de madera en el que además de las taquillas y un bar, hay una tienda de recuerdos turísticos, todos basados en la imagen del tren y sus elementos.

Lo primero que hicimos fue acercarnos para sacar los billetes del tren, pero no pudimos hacerlo; nos pidieron los tikes del ferry de vuelta y, como los habíamos cogido para las cuatro de la tarde, según la taquillera, no era posible que hiciéramos la excursión del tren que salía a las 12 de la mañana ya que teníamos el tiempo demasiado justo. El tren podría atrasarse un poco, nosotros perder el ferry y, quizás, denunciarles por habernos vendido los billetes.

Una faena, con lo que habíamos madrugado para tener tiempo de sobra…, y solo por no haber sacado el paquete con el tren incluido, o la vuelta para las seis de la tarde.

Eran las once de la mañana y nos dedicamos a pasear por el pequeño pueblo y entrar y salir de sus tiendas. Pasamos un rato en el Red Onion Saloon, también restaurado tal y como era, y con sus bailarinas de can-can cantando y bailando.

Compramos algunas cosas, comimos… y, a las dos de la tarde, nos fuimos hacia el puerto con idea de intentar coger el ferry ya que seguir dando vueltas por las pocas calles del pueblo hasta las cuatro no era muy apetecible.

Nos pusieron alguna pega, nos hicieron esperar hasta el último momento y, tras verificar que había unos cuantos sitios libres, nos dejaron subir a varias parejas que esperábamos.

 De nuevo en Haines cogimos un autocar que por dos dólares/persona, nos llevó a un city tour por el centro del pueblo, que está un poco más alejado del puerto. Podíamos bajar, y subir al siguiente que pasara.

Nos fue enseñando un colegio, el parque de bomberos, el ayuntamiento, el Sheldon Museum, el Hammer Museum, y la Bag Eagle Foundation: la fundación del águila calva americana. Nos comentaron que había 10 tótems repartidos por el pueblo, pero solo vimos uno cercano al puerto.

 

Como curiosidad nos bajamos para conocer una fábrica de cerveza de la que nos habló. Está en lo que fue el decorado de una película sobre la fiebre del oro. Son casas de madera, alrededor de un patio cuadrado, figurando un pueblo. Es un pequeño bar en el que por dos dólares, pudimos probar la cerveza que allí mismo fabrican. Era oscura y algo espesa, del estilo ámbar de Alaska.

De nuevo en el puerto fuimos al Fort Seward, que queda enfrente. Fue establecido como resultado de una disputa fronteriza con Canadá, y nombrado como el hombre que negoció la compra de Alaska a Rusia. Se le llamó cuartel Chilkoot en 1922 por las confusiones que surgían con la ciudad de Seward. En 1972 fue declarado monumento histórico, y recuperó el nombre.

Desarmado en 1947, cinco veteranos lo compraron para hacer un área de artes y artesanía de la comunidad. La mayoría de edificios sigue en pié, y ahora son viviendas privadas, hoteles, restaurantes, y galerías de arte. En una de ellas está el Centro de artes indígenas de Alaska, en el que se pueden ver trabajar a talladores de tótems. Aunque aquello más que un taller era una chatarrería, lleno de objetos, aparentemente, recogidos de la calle.

En otra casita cercana, visitamos una galería de arte de una artista local que nos enseñó sus obras.

Artistas y artesanos han hecho de Haines un centro regional de la creatividad. De hecho, durante el resto del crucero, y en Vancouver, pudimos comprobar como muchos diseños y obras de arte, estaban firmadas por artistas de Haines.

 De vuelta al barco, la mejor manera de terminar la jornada: un buen baño piscina-jacuzzi, en la piscina cubierta.

Cenamos en el Rotterdam:

– Copa de frutos de Alaska: melón, sandia, naranja, frambuesas

– Langostinos rebozados sobre pimientos en tiras. Estupendos.

-Cremas de pollo, espesa con tropezones, muy buena.

-Pato asado sobre espinacas, con salsa de ciruelas rojas, zanahorias y patatas fritas gruesas. Una combinación acertada.

-Beef sobre pure patata y esparrágos trigueros, reducción de salsa de carne.

-Gold rush con helado: bizcocho, helado de vainilla, cubierto con chantilly y arándanos, y mermelada de fresas sobre todo ello.

-Sorbete de frambuesa.

 Después espectáculo en el teatro: “Street Singin”, de canciones y música maravillosa. Muy bueno.

 En el diario de a bordo del día, nos llamó la atención que figurase una pequeña biografía del capitán del Statendam: Albert J. Schoonderbeek. Curiosamente escribe artículos para revistas de cruceros, y da charlas sobre la historia de Holland América Line. Su última actividad, nos cuenta, es un blog diario del capitán sobre los viajes a bordo del barco. Esto me dio una idea: tratar de hacerle una pequeña entrevista sobre el escribir de cruceros y el mantener un blog.

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Autor: viaja2/viaja2Photography

Me llamo Mariángeles, me gusta viajar, salir con nuestros amigos a recorrer la ciudad y cenar en algún sitio que aún no conozcamos, y cocinar nuevas recetas en las cenas que preparamos para ellos en nuestra casa. También la fotografía, pero soy un fotógrafo que aún no lo es por estar todavía aprendiendo. De todo ello trata este blog. Muchas gracias por visitarlo.

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