Viaja2

El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.

Vancouver, 5 días. Despues de desembarcar del Statendam de Holland.

Deja un comentario

VANCOUVER (5 DÍAS) 3-6-12 al 8-6-12

Vancouver se encuentra en la costa Pacífica de Canadá, entre los estrechos de Johnston y Georgia, frente a la isla de Vancouver, en el sureste de la Columbia Británica.

Aunque existen restos arqueológicos que indican la presencia de aborígenes hace 3.000 años, su nombre de debe a George Vancouver, que exploró la zona en 1792. Aunque el español Francisco de la Bodega y Quadra había llegado un año antes.

Vancouver tiene las temperaturas más moderadas de Canadá, con inviernos menos fríos que en otras ciudades canadienses, aunque nieva en diciembre y enero. En los días que estuvimos nosotros, en junio, nos hizo un tiempo bastante nublado, húmedo y con lluvia, sobre todo por las mañanas. Las temperaturas fueron agradables entre 10-15º. www.infovancouver.com

Es en la actualidad una de las mejores ciudades del mundo para vivir, según estudios internacionales, y es la sede mundial de la organización ecologista Greenpeace.

Greenpeace fue fundada en 1971 con el objetivo de proteger y defender el medio ambiente con su presencia en cualquier zona del mundo en donde se cometan atentados contra la naturaleza. El movimiento surgió de forma espontánea cuando un grupo de activistas antinucleares canadienses y de objetores de conciencia estadounidenses, huidos para no participar en la guerra de Vietnam, formaron un pequeña organización contra las pruebas nucleares que EEUU realizaba en el archipiélago de las Aleutianas en Alaska. Las espectaculares manifestaciones generaron una ola de simpatía por el movimiento ecologista. Greenpeace cuenta actualmente con más de 3 millones de socios, en más de 40 países.

3-6-12 VANCOUVER (primer día)

Una vez desembarcados del Statendam, nos dirigimos hacia la salida del puerto, en dónde cogimos un shuttle de los que hacen ruta a los hoteles del down town. Se hace cola en la parada que tienen adjudicada, a la que llegan de continuo y, simplemente, le preguntas al conductor si va a tu hotel, si es así le das las maletas y te subes. Tienen unas 8-10 plazas, es como un taxi compartido, y nos cobró 9 dólares/persona.

Nos dejó, los primeros, en la puerta del Sandmann, en el que estuvimos cinco noches. El hotel está en la esquina de la calle Georgia con Beaty. Es un hotel de 3 estrellas, antiguo, grande y que no está mal. La habitación fue la 1102, bastante grande. El baño, con bañera, muy pequeño, pero suficiente, con una ducha fija de pared, de chorro muy abundante. Lo mejor que tenía era una cristalera que ocupa las dos paredes de todo el esquinazo del edificio, una de unos 4-5 metros y la otra de unos 3. Con ella tiene una luz hermosísima, aunque las vistas son bastante vulgares, dando al estadio Rogers Arena y a su techado.

El hotel tiene un ruido continuo que, aparentemente, viene de la calle, como si hubiera junto a él un compresor de aire enorme. En la calle se oye el ruido en toda la manzana y llega  hasta algún edificio de al lado.

Dejamos las maletas y estábamos en la calle a las 12 de la mañana.

Hacía un día medio nublado, con buena temperatura y muchísimo aire.

Hicimos un recorrido todo el día, siempre andando.

GRANDVILLE ISLAND:

En el 1900 era dónde estaban las fábricas y los aserraderos.Hoy día es uno de los sitios favoritos de los habitantes de Vancouver.

La mayor atracción es el Mercado Público, pero también tiene marinas para yates, tiendas de artesanía, casas flotantes, múltiples talleres artísticos, estudios de filmación, tiendas de artesanía, boutiques, una universidad de Arte y Diseño, teatros, cafeterías, restaurantes de todo tipo y comida y vistas panorámicas al mar.

En el mercado hay puestos de frutas, verduras, flores, alimentos gourmet, productos de panadería, y más de 70 opciones  para comer: en restaurantes, cafés, de comida para llevar a casa o para tomar en las múltiples mesas y sillas situadas en las entradas del edificio, mientras se escucha a los artistas callejeros.

Si hubiera querido comprar un ramo de flores, lo hubiera tenido muy díficil para elegirlo.

Hay dos fábricas de cerveza (con visitas guiadas) y una de sake.

Tiene un puñado de estudios de artistas y cooperativas que ofrecen gran variedad de objetos hechos a mano de joyería, souvenirs, ropa, cuadros, instrumentos musicales…

Los domingos tiene una zona específica para los niños, con mercado, tiendas y exposiciones especiales para ellos.

La isla también ofrecen excursiones y aventuras marítimas, de pesca, observación de ballenas, barcos…

En conjunto, una zona bastante grande y abierta con maravillosas propuestas para comprar, comer, divertirse, pasear y escuchar buena música.

Abierto todos los días de la semana de 9 a 7 pm. Una de las formas de llegar es con los ferrys que se cogen en Burrard Street y que salen cada pocos minutos. O bien, como hicimos nosotros, andando por el larguísimo puente de Grandville Island.

Compramos fruta en el mercado, estaba tan bien colocada que no se podía uno resistir, aunque era cara. Comimos en uno de los restaurantes, y estuvimos paseando por allí, hasta las 5 de la tarde.

Cogimos un Aquabus, un barquito pequeño y con los colores del arco iris, que nos dejó en la parada cercana al hotel (5,50 dólares por persona), al lado del estadio BC Place, el único estadio olímpico con techo fijo del mundo, construido para la Exposición Universal de 1986 y sede de apertura de los Juegos olímpicos de Invierno 2010. www.granvilleisland.com

Desde allí nos dirigimos a CHINATOW:

Es el segundo mayor asentamiento de la comunidad china de Norteamérica. Está comprendido entre Keefer, Pender y Main.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                . Se entra a él por la Chinatown Milennium Gate, en la esquina de Pender, una puerta de tres pisos.

Además de tlas tiendas, restaurantes, y supermercados, merece la visita:

-El Dr, Sun Yat-Sen Classical Chinesse Garden (una fiel reproducción de los jardines antiguos de China. Visitas guiadas cada hora que explican la filosofía taoísta a través de los elementos repartidos por él. Un poco caro: 8,75 dólares).

El Sam Kee Building, el edificio más estrecho del mundo con 1,80 de ancho).

El Centro Cultural de China: con museo y archivos.

Habíamos leído que estaría el mercadillo nocturno, vistoso y animado; pero a las siete de la tarde, a lo largo de nuestro paseo, no encontramos ni restos de él y las tiendas iban cerrando unas tras otra.

Realmente el barrio nos decepcionó bastante ya que estaba sucio, un poco maloliente y casi vacío; y con unos callejones entre las casas (que luego pudimos ver que era la tónica en todo Vancouver)  abandonados y mugrientos, como en las películas de gánster de N.York)

Seguimos nuestro paseo hacia GASTOWN: www.infovancouver.com

Recientemente investido como “Sitio histórico de Canadá” por ser el primer establecimiento urbano. Fue en principio la pequeña colonia de nombre Granville y, en 1886 ciudad, con el nombre de Vancouver.

Tras un incendio en 1893 la ciudad se trasladó y esta parte se quedó como bajos fondos, hasta que el 1970 fue restaurada. Hoy es la zona de almacenes portuarios, con calles adoquinadas, edificios antiguos con arquitectura colonial inglesa, otros de estilo modernista, tiendas de recuerdos, músicos callejeros, restaurantes y galerías de arte.

Un bello distrito lleno de rincones históricos, edificios preciosos y cafés italianos; no es de extrañar que en esta zona se rueden muchas películas canadienses.

En la calle Córdova cerca de Carrall, nos encontramos con un impresionante número de mendigos que llenaban las aceras y parte de la calzada. En el suelo, extendidos, ropas y objetos sacados de la basura con idea de venderlos entre ellos y, de vez en cuando, gente comprando-vendiendo droga. Sorprendidos, un poco mosqueados y apurando el paso sin mirar de frente a nadie, seguimos hacia otra zona del barrio. Nada parecía indicar que estábamos en una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

En el cruce de las calles Córdova y Water está una estatua de bronce de Gassy Jack en lo alto de un barril, fue el marino y buscador de oro que fundó en 1867 una taberna en torno a la que surgió el asentamiento que llegaría a ser Vancouver.

Cerca, el reloj de vapor que toca los cuartos con un silbido de tren, aunque desde hace años funciona con electricidad.

Ya cansados, seguimos de vuelta al hotel a las 8 de la tarde, después de todo el día andando.

4-6-12 VANCOUVER (segundo día).

A las 11 de la mañana, ya estábamos de nuevo paseando la ciudad.

CHRIST CHURCH CATHEDRAL: acabada en 1985. Llamativamente en el distrito financiero, en Burrard St. entre sus rascacielos de cristal. Es la mayor iglesia neogótica de la ciudad. Entrada gratuita. Abierta de 10 a 16 h.

Caminamos por el centro de la ciudad ubicado en torno a ROBSON ST. con gran cantidad de tiendas de todo tipo e, increíblemente, homeless en las esquinas y en las rejillas de salida de aire caliente del metro.

La arquitectura de Vancouver es moderna, llamativa y atractiva. Tiene multitud de edificios muy altos, acristalados la mayoría, que hacen de espejo de los edificios de alrededor y de la luz que se filtra entre las nubes. Conviven con edificios “clásicos” de principios del XX.

Llegamos hasta la WATER FRONT STATION, la estación de trenes e intercambiador, un edificio clasicista, imponente y bonito.

Al lado, TOURISM VANCOUVER VISITOR CENTER, un espacio muy grande y muy completo. Entramos para informarnos sobre las excursiones de los días que nos quedaban en Vancouver. Lo tienen maravillosamente organizado; hay posibilidad de que te atiendan en muchos idiomas, entre ellos español. Nos ayudó una chica china, nacida en Guatemala, que con su familia se trasladó en busca de un mejor futuro a Vancouver. Hablaba cinco idiomas y estudió turismo. Además de darte la información, se encargan de todos los trámites con las agencias locales, o sacar los billetes que necesites. Te cobran  ellos, te dan factura y, todo, por el mismo precio que anuncian las agencias, o los precios de los tickets. De esa forma no tienes que preocuparte de nada, y no dominar el inglés deja de ser una dificultad. Maravilloso. www.tourismvancouver.com

CANADA PLACE, situada en un espigón que alberga un centro de congresos, un lujoso hotel y la terminal de cruceros a la que llegamos el día de antes. En ella también está la estación del Skay Tren y la del Sea Bus: ferrys que cruzan al norte y oeste de la ciudad. El conjunto constituyó el Pabellón Canadiense de la Expo’86, caracterizado por sus grandes velas blancas de lona, símbolo de la ciudad. Desde allí hay unas maravillosas vistas del puerto, el mar y las montañas. www.infovancouver.com

Comimos en el WATERFRONT CENTRE MALL: un centro comercial junto a Canada Place, en el que hay muchas posibilidades para elegir tipos de comida.

Desde Canada Place seguimos por el Frontwater, en un paseo espectacular.

STANLEY PARK:

Es un oasis muy cerca del centro, con una extensión de 400 hectáreas, con 8,8 km. de perímetro.  Es el parque más grande de Canadá y uno de los más extensos de Norte América. Se puede pasear por él a pié, en bicicleta, patinando; nadar, jugar al golf o al tenis. Recorrerlo en los típicos tranvías tirados por caballos que hacen rutas guiadas, o en los city-tours de los autobuses hop-on/hop-off. Hay sitios preparados para picnics al aire libre; cafés y un restaurante. Tiene dos lagos. Queda frente a las montañas que rodean la ciudad (Grouse Montain o Mount Seymour, camino de Whistler) y de la gran bahía que cruza el  Lions Gate Bridge y une el centro con el norte y oeste de la ciudad. www.tourismvancouver.com/stanley-park

Recorrimos:

Totem Poles: una zona en la que está el Brockton Visitor Centre, en el que hay paneles informativos con la historia y cultura de Coast Salish, los primeros habitantes de esta zona, y un conjunto de tótems representativos de varios grupos de los nativos de otras regiones de la provincia. También una tienda de regalos con artesanías indias, un pequeño café y servicios (a lo largo del parque hay un sinnúmero de servicios, siempre limpios y con todo lo necesario).

El acuario: El más grande de Canadá. www.vanaqua.org

El Lost Lagoon que bordeamos en gran parte, impresionante por la apariencia de natural y salvaje de todo su entorno, estando dentro de una ciudad. Nos cruzamos con un mapache que nos miró muy serio y siguió su camino, y con una ardilla que estuvo un rato delante de nosotros, de un lado para otro.

Llegamos a Second Beach, una playa pequeña y con una instalación de piscinas artificiales al lado.

Salimos del parque por Ted & Mary Greig Rhododendron Garden un paseo de azaleas y rododendros gigantes,  de todos los colores posibles, y cada uno más precioso que el anterior.

Llegamos al inicio de ROBSON ST. una zona con unos edificios de pisos, con jardín delantero, que parecían muy caros y exclusivos, y con gente muy arreglada.

Seguimos por ella cruzando todo el donwtown. Es la calle más comercial de Vancouver, llena de tiendas de marcas conocidas, de restaurantes, terrazas, y bares de copas. Entre los restaurantes, nos pareció que los japoneses, coreanos y chinos eran de los más numerosos.

Eran las 8 de la noche cuándo entrábamos en nuestro hotel.

Un montón de horas y de kilómetros a la espalda, nos llevaron directamente a la cama poco tiempo después.

5-6-12 VANCOUVER (tercer día)

Nos levantamos a las 7,30, bastante descansados.

Llovía insistentemente.

Fuimos directos a la Información Turística para cerrar los tickes de Capilano, Victoria y Whistler. Antes de las 10 estábamos allí.

Todo perfecto, excepto el precio de los billetes del hidroavión de Victoria que salió equivocado, por lo que tuvimos que ir y volver a la oficina de la empresa para arreglarlo. Menos mal que está en el mismo puerto.

Hasta las 13 h. no pudimos coger el bus que va a Capilano.

En Canada Place Way aparcan los autobuses gratuitos que te llevan a Capilano y Grouse Mountain. En unas casetas en la acera también se pueden sacar los tickets de entrada al mismo precio que nos habían cobrado en Turismo. También allí, hay autobuses de city-tours.

CAPILANO:

Es un puente colgante a 70 metros de altura que cruza 135 metros sobre el río Capilano, en medio de un bosque impresionante. El autobús llega hasta allí en un paseo muy agradable, de unos 15’, cruzando Stanley Park, el Lions Gate Bridge, y 2,74 km por Capilano Rd.

Es un sitio increíble, con la naturaleza intervenida para que la disfrute el hombre, pero según dicen y, en apariencia, sin molestarla y sin destrozarla.

Además del puente más grande, hay multitud de pasarelas y pequeños puentes colgantes que van dirigiéndote en un recorrido con diferentes alturas y, siempre, para que te hagas idea del punto de vista de una ardilla que pasara de rama en rama por los árboles.La última parte del recorrido tiene zonas muy originales con alguna pasarela con el suelo de cristal, y otra semicircular sujeta a la montaña de granito con grandes cables de acero.

Dentro del parque se encuentra la colección privada de tótems más grande de Norteamérica, restaurantes, y una tienda de regalos con artesanía de los indios que a veces tallan allí mismo sus obras.

Hicimos todo el recorrido, la última parte un poco deprisa, ya que a las 4.30 salía el último bus a Canada Place, y no queríamos perderlo. Nos hubiera gusta estar más rato y poder pasear más tranquilos, para disfrutarlo mejor. 59,90 dólares los dos.

www.capbridge.com

Al volver estuvimos paseando por el centro.  Luego por Pacific Centre, un mall o centro comercial de ropa de marcas supercaras.                                                                                                                                                                                                                                 yComo Como no habíamos comido en condiciones, comimos-cenamos en el centro comercial, en un horario muy en consonancia con dónde estábamos.

Llegamos a las 7 de la tarde al hotel.

Fruta, lectura y a la cama, que al día siguiente había que madrugar exageradamente.

6-6-12 VANCOUVER (cuarto día)

La excursión a Victoria la diseñamos para ir en autobús y ferry, y la vuelta a Vancouver en hidroavión. La contratamos entera con la empresa  de los aeroplanos con los que íbamos a volver: www.harbour-air.com

Habíamos quedado en que nos recogerían en el hall del hotel a las 6,30 p.m.

A las 7,15, empezamos a desesperarnos, y comentamos en recepción que necesitábamos llamar a la agencia para saber qué había ocurrido. Muy amablemente llamaron de parte nuestra, y les dijeron que pasarían a por nosotros un cuarto de hora después, pero en el hotel de al lado. Tras esperar otra media hora allí, de nuevo, la señorita de recepción nos hizo el favor de llamar por teléfono. Nadie sabía qué había podido pasar, y nos sugirieron que cogiésemos un taxi (que nos pagarían) para ir hasta la estación de autobuses. Allí subimos al autobús que embarca en el ferry que va para Victoria, en el que nos valieron los tickets que ya habíamos pagado (menos mal).

El viaje es en bus-ferry-bus y no se hizo nada pesado. Nos costó 400,96 dólares, los dos (incluido el avión).

VICTORIA:

Desde que montamos en el ferry empezó a despejar y, al llegar, hacía un día soleado y precioso.

Victoria es la capital de la provincia de British Columbia. En 1843 la Hudson’s Bay Company estableció un puerto de comercio en esta zona y lo llamó Fuerte Victoria por la reina Victoria de Inglaterra. En 1852 pasó a ser su nombre oficial.

Es algo así como una provincia de Inglaterra en Canadá. Cuándo comenzó la fiebre del oro, en 1850, Victoria se convirtió en punto de salida de los mineros europeos y asiáticos; muchos de ellos se quedaron y la ciudad continúo creciendo. La influencia de estas culturas está a cada paso en Victoria:

-El edificio del Parlamento, un gran palacio con 33 cúpulas de cobre.

-El Hotel Fairmont Empress; salones lujosos en un hotel con historia. Sus jardines extensos y bien cuidados, prefectos para pasearlos. El té de las cinco es algo típico que hacer en sus salones y que tiene mucha aceptación por parte de los turistas.

-Chinatow: el barrio chino más antiguo de Canadá.

-La Plaza Bastión, en dónde está el antiguo Tribunal de Justicia de Victoria, lugar en dónde se ahorcaba y enterraban a los condenados, y que hoy es el museo de la Columbia Británica.

-Carrozas de caballos, autobuses de dos pisos, esplendorosos jardines, tabernas, salas de té y edificios históricos restaurados, hacen revivir el pasado de la ciudad.

Situada en el extremo sur de la isla de Vancouver y con el mejor clima de todo Canadá. Se puede hacer un recorrido en uno de sus coches de caballos o tomar un café en una de sus terrazas, ya que el tiempo casi siempre es muy agradable.

Su centro se puede recorrer a pié sin ningún problema partiendo de su precioso puerto en dónde se puede contratar alguna excursión para ver ballenas, ir a pescar o dar un paseo en uno de los mini-barquitos que son como los que salen de GrandvilleIsland, en Vancouver.

Nosotros la paseamos de lado a lado, y nos encantó la ciudad y sus edificios.

Comimos ¿cómo no! un fish and chips en un pub inglés.

Lo mejor de la jornada, para nosotros, era la vuelta en el hidroavión. Nunca habíamos montado en uno. Tanto en Vancouver como en Victoria, es una de las actividades más habituales y una atracción muy popular. Como esperábamos, resultó estupendo y en poco rato estábamos de vuelta en el puerto de Vancouver, después de haber disfrutado de unas vistas inmejorables.

Paseo tranquilo hasta el hotel antes de cenar, y a la cama que desde las 5,30 a.m. ya iba siendo hora.

7-6-12 VANCOUVER (cuarto día)

De nuevo a madrugar mucho y, de nuevo, lloviendo muchísimo.

La excursión para ese día era a Whistler. La escogimos con “Dominion tour”, en español, que ya llevábamos mucho inglés en el cuerpo.

www.dominiontours.com. 176,78 dólares los dos.

A las 7,30 a.m. nos recogió en la puerta del hotel la persona de la empresa que conduciría la van y haría de guía: un chileno que vive en Vancouver desde hace 30 años.

El grupo era de 8 personas: una pareja de Huelva, en viaje de novios. Una madre y sus tres hijas, mejicanas, en el viaje de celebración de los 15 años de dos de ellas, mellizas. Y nosotros dos. En todo momento todos de acuerdo y con una conversación distendida e interesante todo el tiempo.

Lo peor de la excursión: diluvió todo el día.

Whistler es una estación alpina a 2 h. de Vancouver, considerada el resort de squí más grande de Norteamérica. Está formada por dos montañas: Whistler y Blackcomb unidas en el centro por una villa solo peatonal. Tiene 200 pistas de esquí, 38 teléfericos…Ha sido el lugar de las Olimpiadas de Invierno 2010.

El camino fué maravilloso:

Sea to Sky Highway: 50 km. de una autopista maravillosa por la costa del brazo del Pacífico de Hove Sound.

Cascadas Shannon con 335 m. de altura, y con una pequeña caminata para llegar hasta su base.

The Chief: el monolito de granito más grande de Canadá.

Catarátas Brandywine un salto de agua de 50m. en medio de un escenario precioso.

Whistler: con tiempo libre en la ciudad para comer. No pudimos coger el teleférico “Peak 2 Peak” hasta la cima de la montaña, en un recorrido que dicen espectacular, por culpa de la lluvia y la niebla.

La excursión resultó estupenda, duró 10 horas, y el guía-conductor una persona amena, educada y muy preparada para su trabajo.

8-6-12 VANCOUVER (quinto día y vuelta a Madrid)

GROUSE MOUNTAIN:

Nos levantamos temprano como siempre. Llovía bastante.

Primero fuimos a Turismo para sacar los tickets, aunque teníamos muchas dudas de si estaría abierto de tanto que llovía. Llamaron, y sí, estaba abierto.  Las entradas nos costaron 39,95 dólares cada uno.

Cogimos el autobús gratuito que nos dejó en la entrada en poco rato. De nuevo vía Parque Stanley, Lions Bridge, y poco recorrido más.

Subimos en un funicular bastante grande que tenía los cristales totalmente empañados del frío que hacía, aunque el día estaba tan nublado que, igualmente, no se hubiera visto nada por ellos. Sube hasta unas instalaciones grandes y muy cuidadas, con restaurante, auditorio, tienda…en ónde nos bajamos.

Hacía bastante frío, los montones de nieve bordeaban los caminos y, menos mal, que llovía con poca gana. Bien abrigados empezamos a recorrer las diferentes zonas en dónde hay atracciones con horarios determinados  y, frente a ellas, en  madera, gradas para sentarse, aunque se quedaba uno helado al poco rato.

-El Lumberkjack: dos leñadores bailando y cortando troncos espectaculares, con jovencita de presentadora y animadora, y música de fondo. Muy vistoso.

-El Espectáculo con aves rapaces, águilas, búhos. Haciendo piruetas  y vuelos rasantes sobre sus cuidadores.

-Recorrimos el espacio vallado en dónde tres osos grizzlis viven. Son huérfanos, abandonados por sus madres de pequeños. El hábitat es grande, y está intentado que sea lo más parecido posible a una zona de la montaña para que ellos se sientan en libertad. En lo alto de la loma estaban dos de ellos, inmóviles y adormilados.

Seguimos paseando hasta coger el telesilla para subir a lo alto de la montaña.Todo estaba bastante vacío, y solo de vez en cuando algunas sillas traían a alguien en ellas.

La niebla era cada vez más espesa, pero lo que se veía cerca mientras subíamos, altísimas piceas y mucha nieve virgen, era muy bonito.

Arriba del todo costaba ver a poco más de dos metros.

Tras un corto paseo llegamos al “Eye of the Wind”, un generador eléctrico con un mirador acristalado arriba, desde el que se podrá apreciar unas vistas espectaculares de todo Vancouver, su bahía y las montañas que la rodean. Estaba cerrado, seguramente porque si no te acercabas a su base ni siquiera se veía el mirador por la niebla.

Bajamos de nuevo en el telesilla y estuvimos un buen rato frente a los grizzlis; se habían espabilado e iban de un lado para otro jugando entre ellos. Son impresionantes de corpulencia y de tamaño.

Había ido despejando y, entre nubes, hacía un día precioso.

Volvimos al hotel con un poco de pesar, nuestros días en Vancouver terminaban, y nuestro vuelo salía pocas horas después. Recogimos las maletas y pedimos un taxi para el aeropuerto.

¡Adiós Vancouver. Hasta la vista!

Anuncios

Autor: viaja2/viaja2Photography

Me llamo Mariángeles, me gusta viajar, salir con nuestros amigos a recorrer la ciudad y cenar en algún sitio que aún no conozcamos, y cocinar nuevas recetas en las cenas que preparamos para ellos en nuestra casa. También la fotografía, pero soy un fotógrafo que aún no lo es por estar todavía aprendiendo. De todo ello trata este blog. Muchas gracias por visitarlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s