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Valoración de Statendam de Holland America, después de nuestro cruise-tour por Alaska

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BUQUE STATENDAM DE HOLLAND AMERICA:

El Statendam es un barco de tamaño medio, remodelado, que cuenta con amplios espacios y lo último en características y comodidades del programa de HAL, Signatura of Scelence. Tiene bastantes espacios públicos y salones cuidados en dónde leer tranquilamente en cualquier momento, una de las cosas que más no ha gustado. El barco realiza, además de Alaska, magnificas rutas.

Los cuadros y grabados de la escalera general y otras zonas, son de temática sobre la vida y exploraciones holandesas. En su galería de arte cuenta con obras valoradas en más de 2 millones de dólares de artistas muy conocidos. Se realizan varias subastas de arte en cada crucero, que pudimos ver que tenían mucho éxito de compra.

El teatro Van Gogh está decorado recordando los cuadros “Iris” y “Noche estrellada” de este artista, consiguiendo un conjunto luminoso y agradable de todo su espacio. Tiene diferentes diseños de sus asientos como mesitas y silloncitos, sofás corridos… en los que encontrar tu sitio más cómodo en el que disfrutar de los espectáculos que, siempre, resultaron bien realizados, con música, cantantes y bailarines de calidad.

La zona central del barco, el atrio de tres pisos, tiene una fuente de 26 pies de alta, en la que es protagonista una sirena. Para mi gusto, la fuente es demasiado grande, aunque tiene espacio para ello.

Piscina Lido: con el techo retráctil, que la convierte en piscina cubierta, con posibilidad de usarla incluso en cruceros por zonas frías como Alaska. Tiene otra piscina, más pequeña, en la cubierta superior, que es totalmente exterior.

Spa y Salón de belleza Greenhouse.

Taller digital auspiciado por Windows, en dónde realizar cursos gratuitos para realizar vídeos, fotografía digital, saber moverse por las redes sociales…

Exploration café (patrocinado por The New York Times), con la biblioteca, sala de internet y una zona de juegos de mesa; y una pequeña barra, en la que solo servían café, en multitud de modalidades, frías o calientes. Una zona, para nosotros, maravillosa. Sus mullidos sofás de piel, sus grandes ventanales y su tranquilidad, fueron lo que nos convencieron de pasar en él muchos ratos de lectura y de consulta de internet.

Pinnacle Grill: restaurante alternativo que algún día de cada navegación se convierte en el famoso Le Cirque de N. York. Siempre hay que reservar. Las dos opciones fueron una experiencia inolvidable, por el trato inmejorable y por su excelente gastronomía, además de por sus preciosas vajillas y cristalerías. Creo que hay que probarlos.

Rotterdam: el comedor general, con dos pisos comunicados por una escalera y decorado elegantemente. Tiene menús de cinco platos, con posibilidad de elegir cocina continental, vegetariana o de dieta. Las cenas en él siempre resultaron muy agradables, con un gran servicio continuamente pendiente de nosotros. El turno libre en las cenas resultó siempre perfecto, con alguna corta espera algún día.

Comedor Lido: el buffet, para las tres comidas. No es muy grande, y no tiene mucha variedad de elección. El desayuno, siempre, con zumo natural. Sin colas ni problemas de encontrar mesas libres, ya que continuamente las limpiaban y preparaban.

El Centro de Artes Culinarias (asesorado por la revista Food&Wine), en el que se ofrecen clases de cocina en directo, impartidas por los maestros cocineros. Verdaderamente agradable, en un amplio auditorio muy bien preparado audiovisualmente.

Explorer’s Lounge: un salón en el que escuchar música clásica y tomar una copa o un whisky antes o después de cenar, en una atmósfera clásica por la música del cuarteto, por su ambiente y por la decoración.

Ocean Bar: con una pequeña pista de baile y con música en directo. Estupendo para charlar con amigos mientras se escucha buena música, o bailar relajadamente.

Crounw`s Nest: observatorio en proa, en dónde leer o mirar el mar durante el día, y discoteca de noche.

Entre las últimas mejoras figuran tres bares temáticos de cócteles y aperitivos llamados Mix:

Champagne: para aperitivos.

Martini: para cócteles y martinis; con un piano con actuaciones en directo, y una pequeña barra a su alrededor.

Spirits & Ales: para cervezas y maltas; con mesas interactivas en las que jugar electrónicamente a juegos de mesa.

El pasaje era fundamentalmente americano, con bastantes británicos, franceses, y algunos pocos de otras nacionalidades. Españoles, creo, que solo nosotros dos. La media de edad era bastante alta, y por sus comentarios, la mayoría, parecían tener mucha experiencia en cruceros. El idioma en todo el barco, era el inglés. Nunca tuvimos problema por ello, y todo el mundo se volcó en intentar ayudarnos ante cualquier duda, sobre todo, el personal de la recepción.

La tripulación, de muchas nacionalidades, siempre atenta y perfectamente formada para atendernos. Sin duda, uno de los mejores valores de la compañía.

Nuestro camarote en la cubierta cuatro, en la proa, cerca de los ascensores. Encontramos en él una nota de bienvenida del capitán, con una botella de espumoso y un cesto de frutas. Era amplio, con una ventana grande, y una cama muy cómoda con sábanas perfectas. TV de pantalla plana, minibar, y gran cantidad de espacio en sus armarios de la entrada. El baño, con bañera, de buen tamaño.

Resultó un poco ruidoso por tener debajo almacenes o bodegas de carga que, en cada puerto al que llegamos o dejamos, hacían mucho ruido durante bastante tiempo. Nunca habíamos viajado en una cubierta tan baja y, con esta experiencia, intentaremos no volver a hacerlo.

Para nosotros ha resultado un barco muy agradable, con un ambiente sereno y un gran número de sitios perfectos para poder sentarse tranquilamente a leer, escribir, escuchar música o mirar el mar; y en el que nos hemos sentido muy relajados ya que, en ningún momento, nos han animado para participar en actividades o juegos, o nos han inducido a comprar bebidas. Sin clases bullangueras o ruidosas, y con charlas sobre las zonas que visitaríamos interesantísimas. Sus clases de cocina, muy bien realizadas, son una idea estupenda como entretenimiento.

La gastronomía era uno de los puntos que nos habían convencido a la hora de elegir a Holland para nuestro viaje. La experiencia gastronómica en el Statendam ha sido buena, pero menos de lo que esperábamos, quizás habíamos puesto el listón demasiado alto. En particular el buffet Lido que no era demasiado grande ni muy variado.

Aún así, tengo que decir que la presentación de los platos siempre fue muy cuidada. Las cenas en el Pinnacle y en Le Cirque fueron unas experiencias maravillosas. Las posibilidades de elección del menú fueron siempre abundantes, incluyendo uno vegetariano, del que a menudo, elegí platos muy buenos.

La ruta ha sido impresionante. Las escalas, muy bien elegidas y con tiempo en ellas suficiente para realizar todo tipo de excursiones. El crucero se nos ha hecho verdaderamente corto y, sin dudarlo, repetiríamos en éste barco.

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Autor: viaja2/viaja2Photography

Me llamo Mariángeles, me gusta viajar, salir con nuestros amigos a recorrer la ciudad y cenar en algún sitio que aún no conozcamos, y cocinar nuevas recetas en las cenas que preparamos para ellos en nuestra casa. También la fotografía, pero soy un fotógrafo que aún no lo es por estar todavía aprendiendo. De todo ello trata este blog. Muchas gracias por visitarlo.

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