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Puno- Lago Titicaca- Isla de los Uros- Taquile

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El hotel Intiqa está situado en pleno centro de Puno, a un par de calles de la Plaza de Armas y la Catedral y una zona peatonal: El Pasaje Lima, en la que todos los edificios son restaurantes, comercios, algún hotel y tiendas de recuerdos.

También hay casas de cambio, y en una de ellas cambiamos dólares por soles, con el único problema de que no querían los dólares que tuviesen la más mínima rotura (aunque fuese en un filo o una esquina) y, sin embargo, pretendían que nos quedásemos algunos soles que estaban un poco viejos. La noche de antes paseamos por esta zona y cenamos en uno de los restaurantes del Pasaje Lima. Hacía mucho frío y estábamos a 3.800 m.s.n.m.Por la mañana tuvimos problemas con el agua caliente de la ducha, y un atasco de las tuberías. Lo comentamos y nos aseguraron que en cuánto nos fuésemos a la excursión subirían a arreglarlo.El desayuno fue bastante bueno, era un buffet bastante completo, y en una pequeña mesa había dos señoras que te hacían tortillas o huevos revueltos, en el momento. Tomamos, cómo no, el té de coca después de desayunar.

Vinieron a buscaros al hotel a las siete menos diez, para ir al Lago Titicaca, la isla de los Uros y la isla de Taquile, con la empresa Inka Tours. Hacía un día precioso y con sol.
Fuimos al puerto y directamente subimos a una pequeña nave en la que íbamos unas 20 personas, un par de conductores y el guía. www.inkaexpeditionspuno.com

El lago es inmenso y con muchas islas en su interior.

 Durante el trayecto el guía nos fue hablando sobre el Lago Titicaca y el aymara el idioma que hablan los habitantes del lago y en la zona cercana de Bolivia.

Sobre el Lago dijo que era el lago navegable más alto del mundo. Es bastante profundo y forma parte de una falla geológica del Anillo de Fuego del Pacífico, una zona en la que están muchos de los volcanes de la Tierra, y en la que hay frecuentemente terremotos.
El lago es 56% de Perú y 44% de Bolivia.
Sobre su nombre contó alguna teoría: -En aymara: Titi=puma, kaka (pronunciado jaja)= pez lago del puma y del pez?-Era un centro ceremonial dedicado al Puma? -Tiene el lago la forma de un puma? – Si se da la vuelta al mapa del lago, la mitad de él tiene forma de puma y la mitad de pez… No sé qué verdad puede haber en todas las teorías.
Son pueblos pre-incas los de esta zona que hablan aymara. En el Valle del Colca nos contaron que la mayor parte de los incas de esa zona (que eran también collaguas y cabanas) fueron llevados por los españoles a las minas de Potosí en Bolivia, y llevaron allí el aymara. A saber…
El aymara (idioma del viento) y el quechua (idioma de la gente) tienen igual raíz, pero se hablan diferentes; el quechua deriva del aymara…
El aymara, dijo, se parece al japonés en el 85% de los sonidos, y algunas de las traducciones son iguales: Titijaja= papá-mamá en japonés; las tradiciones orales de la zona del lago cuentan que de la espuma de éste nacieron la primera pareja inca:Manco Kapac y Mamma Ohio. Cuzco, en aymara= jusco=ombligo; en japonés ombligo suena casi igual.
La mayoría de los nombres de los habitantes de la zona tienen traducción al japonés, y hace años se compararon sus ADN con los coreanos, chinos y japoneses, y coincidieron con los de Japón. De hecho cuándo le llegan turistas japoneses, el guía dijo que les cuenta todo esto y ellos aseveran la igualdad de las traducciones de los nombres y los sonidos de las palabras.
Los japoneses llegaron aquí???No he encontrado información sobre estas teorías, pero sí es cierto que muchos de los aymaras con los que nos cruzamos, o que nos presentaron, tenían rasgos totalmente orientales, con la cara redonda y los ojos muy rasgados.

El caso es que con todas estas historias se nos hizo muy rápido llegar a la Isla de los Uros, que era la primera de las escalas.

Los uros son de la etnia uru que huyendo del asedio de los incas se refugian en el lago en islas artificiales de totora. En las tradiciones de la zona el lago tiene gran importancia religiosa en el Tahuantinsuyo (el imperio inca) y fue Pachacutec quién anexa al imperio el lago y sus alrededores.
Las islas están hechas de juncos amarrados entre sí y atados a 8 palos, para que no se vayan a la deriva.La totora es una especie de junco que va formando una superficie muy espesa con las raíces, como de 1 metro y medio . Sobre ella van poniendo más juncos cortados formando capas en sentidos opuestos y, sobre todo ello, construyen sus casas y sus barcas. Incluso hacen huertos y plantan en esos bloques de raíces.

Nada más bajar nos ofrecieron dar un paseo en una de sus barcas de totora, 20 minutos a 10 soles/persona, que aceptamos todos. Detrás nuestro había llegado otro barco con más turistas. El turismo es una de sus fuentes de ingresos, está claro.

Al volver dimos un mínimo paseo por la isla (que no da para más), y compramos artesanía de los tres puestecitos que pusieron las mujeres y los niños en una tela en el suelo.

Llegar hasta la isla de Taquile desde allí lleva más de una hora y media de navegación por el lago, que se hace un poco larga. Por eso el guía siguió dándonos información sobre la historia de la isla.

Taquile está a 3.850 m.s.n.m. y el punto más alto de la isla a 4.050 m.s.n.m. Su población es de unos 2.200 habitantes de origen quechua, con gran arraigo de tradiciones en sus costumbres y vestimenta. Se dedican a la pesca, agricultura y textiles. Tienen organizado turismo rural en sus casas, que no ha modificado sus costumbres. En la isla no hay carreteras, ni coches, ni electricidad (sí vimos generadores y paneles solares). Sólo hablan quechua.

Taquile (Intika en quechua) fue de los últimos lugares que tomaron los españoles en el s. XVI, pero luego pasaron a nombre de Carlos V y y posteriormente a la corte de Pedro González de Taquile, de dónde deriva su nombre. Los españoles prohibieron vestir con las prendas incas y les obligaron a adoptar las vestimentas de los campesinos españoles, que aún llevan hoy día: las mujeres con blusas rojas, y faldas negras sobre varias faldas multicolores, y un mantón negro para que las proteja del sol. Los hombres, pantalón negro, camisa blanca y chaleco, y gorro (chullo) tejido por ellos mismos y según si son solteros o casados de diferentes colores. A la cintura llevan un fajín que hacen las mujeres, en el que con los colores está contada la vida de la pareja. Llevan sombreros negros sobre el gorro los que son autoridades.

 

Frente a la isla una cadena de montañas y nevados es Bolivia.

Una vez desembarcados en uno de los lados de la isla, seguimos por un camino de losas muy cuesta arriba, de unos 500 metros, que cansa bastante si vas deprisa, por la altura. De nuevo las hojas de coca nos ayudaron a subir sin problemas. Las vistas según vas subiendo son preciosas ya que el pueblo está a 140 metros sobre el mar.

Llegamos a la plaza en la que está el Ayuntamiento, el Museo de los tejidos de los hombres, la iglesia, alguna casa, restaurantes y, en los dos lados cerrada por dos arcos de bienvenida: uno al final del camino por el que subimos del lago, y otro desde el que cogimos el camino para bajar al lago que es bastante más largo.

Visitamos el Museo de los Tejidos en el que están las prendas realizadas por los hombres, tejidas en lana fina y con un tacto estupendo. La mayor parte de ellas son preciosas, pero resultan algo caras ya que son de verdad hechas a manos y de lana de alpaca.

Los restaurantes son comunales y cada día los atiende una familia -que nos presentaron en el que comimos- El menú era fijo y estaba incluido en la excursión (a los que no lo tenían incluido creo que les cobraron unos 10 soles), las bebidas se pagaban aparte. Comimos: sopa de quinua, trucha del lago frita con arroz, patatas fritas y ensalada, y tortilla con jamón (la otra opción) con arroz, patatas y ensalada. De postre un té de muña que es digestiva. Las patatas tenían un sabor impresionante y la trucha sabía un poco fuerte, como a lodo, los primeros bocados, pero luego me supo muy buena.

Aunque no es lo habitual, en Taquile sí nos pusieron pan en la comida (que estaba buenisimo).

Bajamos por el otro lado de la isla por un camino bastante más largo, unos 2 km. cuesta abajo y, en ocasiones, muy, muy cuesta abajo, pero con unas vistas impresionantes.

Igual que el camino de subida, en el de bajada había de vez en cuándo algún arco de bienvenida.

De vuelta, en el barco otras dos horas y media hasta llegar de nuevo a Puno, como a las 5,30 de la tarde ya anocheciendo. En el puerto vimos que había casetas para sacar boletos para la excursión a las islas por tu cuenta.

 Una minivan nos dejó en la puerta de nuestro hotel.En la habitación quedamos sorprendidos porque no habían arreglado el atasco de las tuberías del baño desde la mañana. Una vez que lo dijimos de nuevo, subieron de inmediato y cuándo volvimos de cenar ya estaba todo arreglado y limpio. La encargada del hotel subió a pedirnos disculpas.

Dimos un paseo por la Plaza de Armas, entramos a visitar La Catedral, y seguimos paseando por la zona peatonal del Pasaje Lima. Entramos a cenar en otro restaurante diferente al de la noche anterior, de los que no recuerdo los nombres, por probar, pero que resultó muy flojito.
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Autor: viaja2/viaja2Photography

Me llamo Mariángeles, me gusta viajar, salir con nuestros amigos a recorrer la ciudad y cenar en algún sitio que aún no conozcamos, y cocinar nuevas recetas en las cenas que preparamos para ellos en nuestra casa. También la fotografía, pero soy un fotógrafo que aún no lo es por estar todavía aprendiendo. De todo ello trata este blog. Muchas gracias por visitarlo.

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