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El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.

Aguas Calientes- Machu Picchu- Aguas Calientes- Tren Vistadome- Cuzco

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A las 5 de la mañana estábamos desayunando.
Fue una verdadera sorpresa el desayuno del Hotel Presidente: un bufett variado y más que aceptable. La verdad es que no lo esperábamos según era la habitación, (la 205).

A esa hora ya había bastante gente desayunando, todo el mundo queríamos seguir la teoría del lugar: hay que subir a Machu Picchu(web para sacar el boleto electrónico) antes de la salida del sol para experimentar ese momento especial.
Nosotros no queríamos ser menos, y allí estábamos a las 5 de la mañana, de noche cerrada aún, desayunando como si fuesen las 8 de cualquier día. Y tengo que confesar que algo emocionada, Machu Picchu es un hito para todo viajero y había llegado el momento de visitarlo.

Dejamos las maletas en la consigna del hotel, y nos llevamos cada uno una mochila pequeña, con poco peso, ya que estaríamos hasta la tarde en el santuario. La parada de los autobuses estaba a 5 minutos andando desde el hotel, aunque no era exactamente en donde pensamos la noche anterior (que eran autobuses privados), sino justo enfrente. ¡Aquí sí que había gente haciendo cola! Menos mal que había ya dos autobuses esperando llenarse. Entramos en el segundo. La verdad es que las caras de algunos pasajeros demostraban la emoción que sentían en sus amplias sonrisas; otros nada más subir, apoyaron la cabeza en el cristal y se dispusieron a dormir plácidamente hasta que llegásemos. El precio del autobús es muy caro, como todo para los turistas: 18 dólares ida/vuelta).

Una carretera estrecha y con muchas curvas te sube hasta la entrada de Machu Picchu, y allí, lo de mucha gente era un decir. Había una verdadera multitud que iba entrando poco a poco. Pasamos por el control en el que te leen la entrada y la comprueban en un ordenador, y… ¡ya estábamos dentro! (El boleto de acceso es personal e intransferible, está lleno de datos personales: nombre, sexo, edad, nº de pasaporte, fecha… y lo tienes que enseñar junto a tu pasaporte. Nos costó 126 soles/persona).

Aún no había salido el sol, aunque ya había luz suficiente. Subimos lo bastante como para encontrar un sitio desde el que pudiésemos ver bien la salida del sol desde detrás de la montaña que teníamos enfrente.

Machu Picchu aún parecía dormir, y apenas alguien se movía por las ruinas ya que todo el mundo iba cogiendo sitio para sus fotos “únicas” del sol empezando a iluminar la Huayna Picchu primero, y la ciudad inca después.

Cuándo el sol en todo lo alto iluminaba la ciudadela inca, yo pensé que la gente iba a empezar a aplaudir como había visto hacer en otros sitios con las puestas de sol (Santorini…). Afortunadamente, el silencio siguió acompañándonos y los muchos que estábamos allí empezamos a repartirnos por la zona, según los planes que habíamos hecho.
Ya desde España teníamos muy claro que no íbamos a subir al Huayna Pichu (montaña joven), por problemas de vértigo, (hay que sacar el boleto conjunto si vas a hacer las dos cosas). Así que nuestra idea en la ciudad era recorrer lo más posible, disfrutarla al máximo y estar el mayor tiempo posible.

Después de recorrer la ciudadela a nuestro aire, volvimos a bajar hasta la entrada.
La tarde de antes vino a nuestro hotel el guía que nos haría la visita guiada y quedamos con él a las 10 de la mañana para salir desde allí. Los diferentes guías iban formando los grupos por idiomas y, supongo, que por agencias. Una vez unidos al nuestro, explicó una pequeña reseña de lo que era y significabaMachu Picchu en Perú y en el mundo, añadiendo , de vez en cuándo, algún dato de su cosecha.

Está ubicada en el nivel ecológico”ceja de selva” de la vertiente oriental de Los Andes. Su nombre significa “Montaña Vieja” y es una de las áreas con mayor biodiversidad del país.
El conjunto arqueológico es una de las 7 maravillas del mundo desde Julio de 2007.
Realizada por los incas en 1450, y descubierta por Hiram Bingham en 1911 (aunque ya se conocía su existencia, e incluso hay referencias en escritos coloniales).
Los incas la construyeron en una zona geológica propicia, con las montañas (los apus: dioses) y el río Urubamba (Via Láctea), siempre adaptando las construcciones al entorno. Las piedras que utilizaron (granito) estaban aquí mismo y, algunas, incluso, no las movieron de su sitio y eran adoradas a manera de “apus”. Tiene manantiales de agua que llevaron hasta la ciudad por canales subterráneos.
Antes de realizar nada, construían maquetas en piedra (ya vimos alguna en el Valle del Colca), y se supone que aquí también las hicieron.
La terminan en 50 años, con multitud de trabajadores, y se habitó por gente noble: en el sector alto los astrónomos y el resto en el sector bajo. Aunque las excavaciones de H.Binghamn presuponen que fue habitada por un número reducido de personas. También encuentran más de 100 enterramientos, en su mayor parte de mujeres muy jóvenes, de ahí la teoría de que uno de los barrios estuvo habitado por las acllas o vírgenes del sol.
Realizaron terrazas hacia el este, con tierras de otras zonas y con microclimas diferentes, utilizadas como laboratorios agrícolas.
Hay una teoría de que está diseñada con forma de cóndor (se vería girando 360º una foto hecha desde Huayna Picchu!!!)

Al parecer fue un punto importante de abastecimiento de los recursos provenientes de la selva, como la hoja de coca, plantas medicinales y otros cultivos.
En el s. XVI la abandonan (con la llegada de los españoles a Perú, les faltan alimentos). Cortan los caminos, y todo se cubre de maleza y árboles; aunque nunca estuvo perdida ya que los campesinos de la zona la visitaban y habitaban ocasionalmente. Con la llegada de H. Binghan y el comienzo de las excavaciones, al año siguiente, comienza el conocimiento de ella por el resto del mundo.

La visita guiada duró algo más de dos horas, recorrimos prácticamente todos los monumentos, y en cada uno el guía explicaba qué era.

Para comer salimos del recinto (se puede salir y entrar todas las veces que quieras, volviendo a pasar por el control de entradas), ya que teníamos incluido el almuerzo en el buffet del Hotel Santuary Lodge (único hotel en la ciudadela), que está a tres minutos andando de la entrada.

El hotel es muy caro, y el almuerzo en él creo que está incluido en una de las ofertas del tren Vistadome (sacando los boletos vía web), que era el que teníamos para volver desde Aguas Calientes a Cuzco.
El buffet era muy amplio y muy bien puesto, con una gran variedad de ensaladas, entrantes, platos principales, y postres.

Comimos tranquilamente en un entorno agradable con grandes ventanales a los jardines y selva. La comida estaba bien cocinada y muy buena: Sopa de judiones, tipo La Granja, que yo junté con una sopa de verduras con pedacitos de carne y granos de trigo, resultando deliciosa la mezcla. De segundo patatas a la huancaina (que aún no habíamos probado en Perú), lomo asado con salsa de manzana y guarnición de boniato y remolacha. Y no olvidamos el té de coca, que sin notar nada aún, estábamos a 2400 msnm. y aún nos quedaba tiempo y zonas que recorrer.

Volvimos a entrar a la ciudadela para llegar hasta las zonas que no habíamos visto aún. El día se había despejado y la luz era preciosa.

Fuimos hasta el Puente del Inka, que nos costó bastante esfuerzo (casi imposible de superar por mi -gracias a mascar hojas de coca de vez en cuándo… y vaya si las noté-), sobre todo por ir recién comidos y hacer un calor tremendo.

Una vez que llegas el puente te parece increíble por dónde está construido, pero no por lo  impresionante. Aunque el camino tenía zonas con caídas tremendas al vacío sin ninguna protección, volvería a hacerlo, ya que hay unas vistas maravillosas. (Poco antes de llegar a la zona más peligrosa, hay una caseta con un vigilante y un libro en el que tienes que firmar, poner el nº. del pasaporte y la hora a la que pasas por allí. A la vuelta, poner los mismos datos y la hora a la que sales -supongo que por si no vuelve alguien ir a buscarlo-)

La luz iba cambiando según avanzaba la tarde y llegaba el momento de irnos; aunque no teníamos ninguna gana de salir de Machu Picchu.

A las 15,45 bajamos hacia la salida con mucha pena, y cogimos el autobús al momento ya que se van llenando y salen de inmediato. Bajó a trompicones por el camino de piedras y curvas, con nuestro pensamiento rememorando lo que habíamos vivido.
Ni entonces, ni ahora, tengo palabras para describir lo que disfrutamos en Machu Picchu. Desde las 6,3o hasta las 15,40, más de 10 horas trotando, bajando, subiendo, intentando absorber la energía que dicen que hay allí y, sobre todo, grabar en nuestra memoria lo máximo de lo que habíamos ido admirando; algo que, a pesar de haberlo visto antes infinidad de veces, lo miramos como si fuese la primera vez. Recorrimos todos y cada uno de los hitos que figuraban en el plano que el día de antes nos habían dado en Información de Turismo de Aguas Calientes (que tampoco es que se prodigaran ni en información con planos o folletos, ni de palabra) (solo nos faltó llegar al Intipunku (el Sungate), por pensar que no nos daría tiempo, y a Huaynapicchu).

Volvimos al hotel para recoger el equipaje que dejamos en la consigna, e hicimos un poco de hora antes de ir a la estación. Había que estar a las 5 de la tarde, para coger el tren de las 5,30. Fuimos andando ya que está muy cerca, y el pueblo no tiene calles para coches. Para entrar en la estación subimos por el Mercado Artesanal, que no habíamos visitado, y que me dio pena no haber llevado tiempo para recorrerlo. La sala de espera de la estación estaba rebosando de gente, aunque no tuvimos que esperar demasiado.
Esta vez el tren era el Vistadome. Queríamos llegar hasta Poroy (Cuzco) sin hacer transbordo en Ollantaytambo y un coche nos llevara hasta Cuzco, que era la primera opción que nos había dado Inkandina. El billete costó 81 dólares, creo que para 167 km.
El Vistadome es más cómodo que el Expedition (los asientos enfrentados tienen una mesa en medio), y si hubiera sido de día podríamos haber disfrutado de las vistas ya que tiene el techo acristalado.

El viaje fue un verdadero espectáculo nunca visto. La azafata y sus dos compañeros se disfrazaron, bailaron, cantaron e, incluso, nos hicieron un pase de modelos de ropa de alpaca que, por supuesto, se vendían. Todo esto, además de atender lo que le solicitaron y servirnos la cena.
Nos pusieron una bandeja con; Frutos secos, Aguaymanto (una especie de tomate que tiene una cáscara hueca marrón claro, que no habíamos comido nunca y nos pareció deliciosos),

; Pizza y Pastel de coco.

Sin darnos cuenta del viaje por tanto espectáculo, llegamos a Poroy (a 20′ en coche de Cuzco), en dónde, puntual como siempre, nos esperaba un coche con una representante de Inkandina, que nos llevó a nuestro hotel, de nuevo el Del Prado Inn que, amablemente, nos habían reservado la misma habitación, en la que ya estaban nuestras maletas.

Postdata desde casa: Ahora que he vuelto a repasar la información y folletos de Aguas Calientes y Machu Piccchu he visto que si vuelvo a ir, seguramente haría alguna cosa más:

-Quizás empezaría por estar dos noches allí en vez de una como hicimos.
-En Aguas Calientes: Visitaría el Mercado Artesanal (no sé como se me paso el hacerlo). Y el Mercado Central, de frutas, verduras… Y pasaría un buen rato en los Baños Termales, que seguro es muy relajante.
-Haría una excursión hasta la Montaña de Putucusi que, en el plano que nos dieron del pueblo figura a la salida de este y la leyenda dice :” Denominado Montaña Alegre desde la cima se domina el cañón del río Vilcanota y una magnifica vista panorámica de la Ciudad Inca de Machu Picchu” Camino de unas 3 horas por densa vegetación. Creo que es para más de medio día.
-Otra excursión a los Jardines de Mandor: Una reserva ecológica privada a 4 km. de Aguas Calientes, un de los más bellos parajes de los alrededores, con orquídeas, cascada de agua, jardines y selva. Hay que pagar entrada.

En fin, intentaría hacer todo más pausadamente para disfrutarlo mejor. Pero en los viajes manda, además del presupuesto, la cantidad de días de vacaciones, y eso…

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Autor: viaja2/viaja2Photography

Me llamo Mariángeles, me gusta viajar, salir con nuestros amigos a recorrer la ciudad y cenar en algún sitio que aún no conozcamos, y cocinar nuevas recetas en las cenas que preparamos para ellos en nuestra casa. También la fotografía, pero soy un fotógrafo que aún no lo es por estar todavía aprendiendo. De todo ello trata este blog. Muchas gracias por visitarlo.

2 pensamientos en “Aguas Calientes- Machu Picchu- Aguas Calientes- Tren Vistadome- Cuzco

  1. Wow… If I only could, I would give you a gold star for this blog post 🙂 Love it… Cheers from Ireland

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