Viaja2

El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.


Deja un comentario

Diario de viaje a Alaska, Crucero en el Estatendam

30-5-12 HAINES Y SKAGWAY

Llegada a las 6,30 a.m. Todos a bordo a las 8,30 p.m.

Clima: precipitaciones. 15ºC

Diluviaba desde primeras horas de la mañana, y las previsiones eran de seguir así todo el día.Desembarcamos muy pronto, ya que los planes en ésta escala eran muchos.

 Haines es un pequeño puerto de pescadores con pocos habitantes y casas desperdigadas por una suave colina, muy verde, y con grandes montañas nevadas rodeándolo.

El Statendam en Haines.

Seguía lloviendo bastante y, rápidamente, cruzamos el pequeño puerto para sacar los tickes del ferry, que nos llevaría a Skagway, en una casita pintada de rojo que se veía desde el barco.

Los tickes son bastante caros, ida y vuelta 68 dólares/persona, y tarda 3/4 de hora en llegar. Hay la posibilidad de reservar el ferry y el White Pass en un paquete Rail&Sail, ida y vuelta, que cuesta 171 dólares/persona. Los miércoles, jueves y viernes hay bastante posibilidad de horarios, supongo que serán los días que hacen allí escala los barcos grandes. www.hainesskagwayfastferry.com

Solo sacamos los del ferry y, para la vuelta, tuvimos que elegir la hora que queríamos, y cogimos para las 4 de la tarde pensando en que teníamos un montón de horas por delante.

Cuando llegamos a Skagway afortunadamente apenas chispeaba y se mantuvo así el resto del día. Es un pueblo pequeño, todo él formado por casas de madera reconstruidas según eran hace100 años. Todas son tiendas, joyerías o restaurantes.

Fue fundada con los buscadores de oro, como entrada al Yukon, a dónde llegaban subiendo hasta el White Pass en una inmensa fila de hombres con grandes pesos a la espalda. En la frontera de Canadá se les exigía una tonelada de provisiones y material para poder pasar y quedarse allí. En 1989 se inició la construcción del ferrocarril, pero cuándo acabó en 1900 prácticamente no quedaba nadie para usarlo. Hoy es un tren de época, que llega hasta el White Pass cargado de turistas, por paisajes impresionantes.

La estación, también conservada tal y como era, es un edificio de madera en el que además de las taquillas y un bar, hay una tienda de recuerdos turísticos, todos basados en la imagen del tren y sus elementos.

Lo primero que hicimos fue acercarnos para sacar los billetes del tren, pero no pudimos hacerlo; nos pidieron los tikes del ferry de vuelta y, como los habíamos cogido para las cuatro de la tarde, según la taquillera, no era posible que hiciéramos la excursión del tren que salía a las 12 de la mañana ya que teníamos el tiempo demasiado justo. El tren podría atrasarse un poco, nosotros perder el ferry y, quizás, denunciarles por habernos vendido los billetes.

Una faena, con lo que habíamos madrugado para tener tiempo de sobra…, y solo por no haber sacado el paquete con el tren incluido, o la vuelta para las seis de la tarde.

Eran las once de la mañana y nos dedicamos a pasear por el pequeño pueblo y entrar y salir de sus tiendas. Pasamos un rato en el Red Onion Saloon, también restaurado tal y como era, y con sus bailarinas de can-can cantando y bailando.

Compramos algunas cosas, comimos… y, a las dos de la tarde, nos fuimos hacia el puerto con idea de intentar coger el ferry ya que seguir dando vueltas por las pocas calles del pueblo hasta las cuatro no era muy apetecible.

Nos pusieron alguna pega, nos hicieron esperar hasta el último momento y, tras verificar que había unos cuantos sitios libres, nos dejaron subir a varias parejas que esperábamos.

 De nuevo en Haines cogimos un autocar que por dos dólares/persona, nos llevó a un city tour por el centro del pueblo, que está un poco más alejado del puerto. Podíamos bajar, y subir al siguiente que pasara.

Nos fue enseñando un colegio, el parque de bomberos, el ayuntamiento, el Sheldon Museum, el Hammer Museum, y la Bag Eagle Foundation: la fundación del águila calva americana. Nos comentaron que había 10 tótems repartidos por el pueblo, pero solo vimos uno cercano al puerto.

 

Como curiosidad nos bajamos para conocer una fábrica de cerveza de la que nos habló. Está en lo que fue el decorado de una película sobre la fiebre del oro. Son casas de madera, alrededor de un patio cuadrado, figurando un pueblo. Es un pequeño bar en el que por dos dólares, pudimos probar la cerveza que allí mismo fabrican. Era oscura y algo espesa, del estilo ámbar de Alaska.

De nuevo en el puerto fuimos al Fort Seward, que queda enfrente. Fue establecido como resultado de una disputa fronteriza con Canadá, y nombrado como el hombre que negoció la compra de Alaska a Rusia. Se le llamó cuartel Chilkoot en 1922 por las confusiones que surgían con la ciudad de Seward. En 1972 fue declarado monumento histórico, y recuperó el nombre.

Desarmado en 1947, cinco veteranos lo compraron para hacer un área de artes y artesanía de la comunidad. La mayoría de edificios sigue en pié, y ahora son viviendas privadas, hoteles, restaurantes, y galerías de arte. En una de ellas está el Centro de artes indígenas de Alaska, en el que se pueden ver trabajar a talladores de tótems. Aunque aquello más que un taller era una chatarrería, lleno de objetos, aparentemente, recogidos de la calle.

En otra casita cercana, visitamos una galería de arte de una artista local que nos enseñó sus obras.

Artistas y artesanos han hecho de Haines un centro regional de la creatividad. De hecho, durante el resto del crucero, y en Vancouver, pudimos comprobar como muchos diseños y obras de arte, estaban firmadas por artistas de Haines.

 De vuelta al barco, la mejor manera de terminar la jornada: un buen baño piscina-jacuzzi, en la piscina cubierta.

Cenamos en el Rotterdam:

– Copa de frutos de Alaska: melón, sandia, naranja, frambuesas

– Langostinos rebozados sobre pimientos en tiras. Estupendos.

-Cremas de pollo, espesa con tropezones, muy buena.

-Pato asado sobre espinacas, con salsa de ciruelas rojas, zanahorias y patatas fritas gruesas. Una combinación acertada.

-Beef sobre pure patata y esparrágos trigueros, reducción de salsa de carne.

-Gold rush con helado: bizcocho, helado de vainilla, cubierto con chantilly y arándanos, y mermelada de fresas sobre todo ello.

-Sorbete de frambuesa.

 Después espectáculo en el teatro: “Street Singin”, de canciones y música maravillosa. Muy bueno.

 En el diario de a bordo del día, nos llamó la atención que figurase una pequeña biografía del capitán del Statendam: Albert J. Schoonderbeek. Curiosamente escribe artículos para revistas de cruceros, y da charlas sobre la historia de Holland América Line. Su última actividad, nos cuenta, es un blog diario del capitán sobre los viajes a bordo del barco. Esto me dio una idea: tratar de hacerle una pequeña entrevista sobre el escribir de cruceros y el mantener un blog.


Deja un comentario

Diario de viaje a Alaska, Crucero en el Statendam de Holland

28-5-12 DIA DE NAVEGACIÓN. CENA DE GALA. ¡¡¡ENJOY!!!

Enjoy (disfruta), será a partir de ahora, nuestra palabra del crucero. En cada parrafada que dicen por megafonía; en cada contestación a tu pregunta; en cada cosa que te sirven o te facilitan; siempre, te añadirán la palabra mágica: ¡¡¡Enjoy!!!

Sigue nublado con 7 grados y verdadero frío en las cubiertas exteriores. La navegación es por un fiordo bastante ancho, que hace que durante algunas horas vayamos cercanos a tierra.

Después de desayunar, nos unimos  a un tour por las cocinas, es una de las actividades posibles del día, y es gratuito. Tiene bastante aceptación, y hay un completo en la lista de apuntados.

Nos reciben en la entrada al Rotterdam, y desde allí, en fila, hacemos un recorrido programado. En la puerta algunos de los cocineros y ayudantes y, entre ellos, encontramos a un joven español de nacimiento, pero que lleva fuera y viajando desde pequeño. Nos encanta verle por oírle hablar español, y porque es tremendamente simpático (luego lo encontraremos en las actividades que se realizan en el Culinary Arts Center). La impresión que me dan las cocinas es de estar  maravillosamente limpias, muy recogidas, con actividad solo en algún rincón específico, ya que cada zona es para un tipo de alimentos. Con muchos puntos para lavado de manos, carteles para recordar el lavárselas, y con un detalle estupendo: los grifos se abren con pedales para el pié.

Pero también me dieron impresión de ser un poco antiguas, quizás por la iluminación, pero también por el suelo y algunos muebles y utensilios.

Preparando cestillo con frutas para los camarotes. En el nuestro lo teníamos en primer día con un listado en el que había que pedir la fruta que querías que te repusieran en el cesto. Todos los días, al arreglar el camarote, nos dejaba relleno el frutero.

El paseo fue de lo más agradable, y al final como despedida, nos ofrecieron chocolate blanco o negro en la zona en la que preparaban las pastas y dulces para la ceremonia de té clásico, programada para primera hora de la tarde.

Al salir, contactamos también con otro chef, mejicano, de habla española.

Algunas cifras:

El staff del Dining Room es de 95 personas y el Kitchen Staff de 81.

En un crucero se pueden gastar: Carne 8500 libras; Pescado 2000 libras; Vegetales 1200 libras; Sandías 1800 libras; Arroz 2100 libras…

Paseamos un buen rato en la cubierta de paseo para hacer algo de ejercicio; aunque no cogemos ascensor nunca, y aquí, desde el piso 4 al 12 es un buen esfuerzo cada vez.

Pasamos por la recepción, en la que hay una fuente de sirenas en metal, preciosa, pero un poco exagerada (desde mi punto de vista), ya que ocupa todo el hueco central de los tres pisos que se asoman a ella. Allí saludamos al Jefe del Front Desk: Juan Carlos Fernández, que es mejicano, y por ello hispanoparlante, y era nuestra persona de contacto ante cualquier problema o duda ocasionados por el idioma.

Es una persona exquisitamente educada y muy amable, que solucionó cualquiera de las dudas que tuvimos que consultarle.

 Entramos al Culirary Arts Center, para asistir a una clase: “Cocina de Alaska: preparar salmón con patatas y espárragos”. La sala es muy amplia, con asientos tipo cine, y un escenario en el que nuestro cocinero español y la directora de animación, hicieron una receta de salmón, explicándola al público. El cocinero tiene tablas, buen hacer y soltura, y además es guapo. Una joya para hacer un programa de cocina para cualquier TV. Además aprendimos cosas curiosas para cocinar el salmón.

Nos facilitaron también la receta por escrito.

Es una idea estupenda el incluir este centro y sus recetas en las actividades del crucero.

Comimos en el buffet. Las primeras 48 horas no son de buffet libre, para evitar el virus del estómago entre los pasajeros.

El buffet no tiene demasiadas posibilidades de elección, sobre todo entre los platos fuertes. Aunque sí tiene otras opciones, como huevos sobre tostadas de diferentes tipos (entre ellos los famosos huevos Benedic), sándwiches o bocadillos, ensaladas, comida asiática, frutas… Al ser doble no tiene en ningún momento problema de colas ni de esperas.

Continuamente están retirando los platos y vasos de las mesas y limpiándolas, así pocas veces tuvimos que esperar para conseguir una mesa, o para que nos la prepararan.

Ceremonia del té clásico a las tres de la tarde en el Rotterdam: algo muy curioso y agradable, muy conocido de las películas, pero no por ello menos apetecible de probar. La única pega fue la hora elegida. A pesar de que embarcados cambiamos el horario, y comemos y cenamos prontísimo, las tres de la tarde es demasiado pronto para poder probar bocado. Aún así fui para conocerlo. Las mesas exquisitamente preparadas, con los servicios de plata en mesitas auxiliares, y las diferentes clases de bolsitas de té en cajas pulidas de madera. A la entrada, te ofrecían un plato en el que te podías servir todo tipo de bocados salados como mini-sandwiches, canapés, riñones en salsa, en volovanes… y también de dulces, como pastitas, chocolates, bombones, pastelillos, trozos de diferentes tartas…que luego fueron sirviendo en las mesas. En ellas te ponían también el té elegido en el servicio de plata. Con una bonita vajilla.

No fui capaz más que de probar un par de canapés y el té con una  nube de leche. Me fui y aún seguían pasando fuentes con dulces.Todo delicioso.

Taichi a las 5 de la tarde, en la piscina cubierta, con un extraordinario monitor, que desgraciadamente no hablaba español. También es gratis.

Internet en la biblioteca, hay que mirar los correos. Será uno de los sitios más agradables que encontramos, no ya solo para usar el ordenador, sino para leer, descansar, o mirar el mar desde sus magníficos sillones frente a las enormes cristaleras de suelo a techo.

Verdaderamente el día se pasa volando y hay que arreglarse para cenar. Era día de cena de gala, con lo que por todo el barco te ibas encontrando gente estupendamente vestida.

Nosotros cenamos en el Pinnacle Grill: Es un restaurante no muy grande, ideal para una cena íntima para dos, o de celebración. La vajilla es de Bvlgari, los cubiertos Riedel y la mantelería finísima. Todo un conjunto muy agradable. Se paga suplemento de 10 dólares en la comida y de 25 en la cena.Ejemplo de servicio de mesa en el Pinnacle.

 Cenamos:

-Entrante de gazpacho en vasito de chupito: muy bien presentado, pero nada que ver con nuestro gazpacho; era tomate con algo de pan y chiles, poco batido, con lo que se le notaban todas las semillas y la piel, y picaba mucho.

-Pastel de cangrejo – Salmón ahumado y otra loncha marinado

-Salmón plancha con guarnición de arroz y crema de espinacas

-Filete Mignon con guarnición de setas y cebolla caramelizada

-Creme Brulee de café, vainilla y chocolate (una delicia de postre, no solo para el paladar, sino para la vista).

-Sorbete de mango.

-Botella de vino blanco Reisling, suave, dulce y afrutado.

El restaurante está muy bien puesto, con un excelente servicio, atento, agradable y dispuesto a que te resulte todo perfecto. Nos preguntaron multitud de veces si todo estaba bien, el maître varias veces más y, todos, tenían curiosidad de saber de dónde éramos. Al decirles que de Madrid, siempre la misma contestación: Real Madrid, qué bueno…

El maître es hindú, los camareros mejicanos y, la única chica, muy eficiente, con una sonrisa maravillosa y muy simpática, filipina.

Después fuimos al teatro, había un “Show de canciones Broadway”, que estuvo muy conseguido en música y actuaciones. Sus sillones son muy cómodos.


Deja un comentario

Diario de viaje a Alaska y Canadá. 23-5-12

 LLEGADA A DENALI 23-5-12

 

La estación de Denali, es una especie de apeadero, con los edificios construidos según la tónica del lugar: grandes chalets con troncos de madera, con tejado a dos aguas. En ella bastantes viajeros esperaban al tren ya que continúa hasta Anchorage.

Está situada muy cerca de la entrada del parque nacional Denali y, no demasiado lejos de Denali el pueblo (por llamarlo pueblo, ya que tiene un par de grandes resort, algún hotel y, alineados en los lados de la carretera, tiendas de recuerdos y de excursiones, algún restaurante, una heladería y algún bar).

Llegamos a las 13h, con un día nublado y con unos 15º. El autobús nos estaba ya esperando y, rápidamente, nos dejó en la entrada del Mckinley Chalets Resort, que es de Holland America.

www.denaliparkresort.com

Es una propiedad enorme, rodeada del mismo bosque que el parque, con edificios de dos alturas, y 6 apartamentos en cada una.

Linda con el río Nenana, en dónde se hacen las excursiones de rafting.

En el centro de la gran parcela, están los apartamentos del personal que trabaja allí, que, por lo que vimos, son todos jóvenes estudiantes, muchos de otros países.

A la entrada está una oficina de Holland.

La recepción, es una enorme chalet alpino, con varios restaurantes, tienda, y algún edificio de servicio detrás. Todo en madera color roble, y con enormes troncos y vigas.

Nos dieron la habitación 406. Es un apartamento con un salón de entrada, un baño moderno y con una ducha tamaño bañera estupenda, y el dormitorio que tiene dos camas, una de 1,50, y la otra de 1,10, más o menos…

 

Muy amplio y agradable, con unas vistas desde sus ventanas preciosas.

El resort tiene un servicio de minibús interno, con diferentes paradas, desde la recepción a la que se llega tras subir una buena cuesta.

Comimos en un café del edificio de la recepción. Frente a ella salen los shuttle que te dejan en la entrada del parque.

 

 

 

 

 

 

PARQUE NACIONAL DENALI

 

www.nps.gov/denali

 

Una vez allí, nos dirigimos al Centro de Visitantes del Parque que está al lado.

Es un gran edificio en forma de chalet alpino de madera, que tiene un auditórium, la recepción-información, alguna sala, un museo con fotos y explicaciones del parque, y una recreación de fauna y flora de éste.

Desde la parte de atrás del Centro de Visitantes salen las diferentes rutas que lo recorren a pié, cada una con una duración. Algunas muy sencillas, pero también se pueden hacer otras más serias en las que se precisa equipo, preparación y, a veces, un guía.

Hicimos una pequeña ruta, de 15’, deliciosa, con una temperatura estupenda. El último autobús sale a las 6,30 y no nos atrevimos a andar más, pero lo disfrutamos bastante.

Desde el inicio de las rutas hay carteles de aviso de que es zona probable de un  encuentro con osos. En ellos te dan instrucciones para el caso de que ocurriera. Aunque piensas que tan cerca de la zona habitada será más difícil que acudan, caminas con cierta tensión ya que, por muchas indicaciones que te den para ahuyentarlos, creo, que sólo de verle me habría dado un ataque de terror.

Paseamos por las tiendas del pueblo, cenamos en uno de sus restaurantes, y nos fuimos a la cama pronto, ya que al día siguiente había que madrugar bastante.

 

 

 

 

 

 


Deja un comentario

Diario del viaje a Alaska y Canadá. Fairbanks. 21-5-12

FAIRBANKS 21-5-12. INICIO DEL CRUISETOUR DE HOLLAND D6T

Llegamos a Fairbanks a las 10,30 del mismo día 21, aunque para nosotros hayan pasado más de 24 horas desde que salimos de casa.

Es un aeropuerto pequeño, y parece que en éste momento no ha aterrizado ningún otro avión por la poca gente que encontramos.

Una vez recogido el equipaje, nos dirigimos hacia dónde nos espera la representante de Holland. Nos acompaña al hall de entrada en dónde, en un pequeño mostrador, tiene los sobres con el nombre de cada cliente, que contienen la carta de bienvenida y todas las indicaciones para esta primera etapa de tour.

Habla un poco de español, pero a pesar de su buena voluntad, se lía un poco y no le entendemos que las llaves de la habitación nos las darán en recepción del hotel, en vez de estar en el sobre que nos ha entregado.

Nos acompaña junto a otros dos matrimonios, y al salir al aparcamiento vemos con sorpresa que hace una temperatura espléndida de unos 20º, y hay una luz-día completa. 

Subimos al autobús que está prácticamente lleno, y de pronto oímos hablar en español. Es un matrimonio mejicano sentado detrás de nosotros. Les saludamos y les comentamos que sería estupendo poder tener su ayuda en el caso de dudas ante cosas importantes como citas para excursiones, maletas, etc… Amablemente nos dicen que contemos con ellos para lo que necesitemos.

La conductora del autobús será también nuestra guía en el traslado al hotel. Iremos viendo, que aquí es la costumbre el que la persona que conduce sea la guía de la excursión. Se coloca el micrófono, y no parará de hablar en todo el trayecto.

FAIRBANKS, es la ciudad más grande de la región interior y la segunda de Alaska, después de Anchorage.

Está situada en las orillas del río Chena, cerca de la confluencia con el río Tanana. Tiene la universidad más antigua del estado.

El clima es subártico, y uno de los más variables y extremos del mundo, con rápidos altibajos de la temperatura, tormentas con granizo, e incluso nieve en verano.

El invierno suele ser de finales de septiembre a mediados de abril, muy frío y seco, teniendo meses enteros a -17º C. Los veranos son muy calurosos alcanzando hasta 32º-37ºC. Agosto y septiembre lluviosos, con nieve desde mediados de septiembre hasta mayo y, a veces, incluso hasta junio.

En verano el sol permanece 22 horas el 21-6, con 24h. de luz útil. El 21-12, 3,42 h. de sol, con 5,33 de luz diurna,

Tiene espectaculares auroras boreales durante 200 días al año.

www.wikipedia.orgwww.explorefairbanks.com, www.fairbaks.com

En un corto trayecto llegamos a nuestro hotel.

Es el Westmark Fairbanks Hotel, de tres estrellas, enorme, un poco antiguo, y que parece que sea de Holland America.

Nos dan la habitación 376, en un ala del edificio que solo tiene 4 pisos. La otra parte tiene al menos 10 pisos.

La habitación es enorme, con una cama King de 2×2, un sofá, y un baño amplio. Aunque tiene una pega: hay mucho ruido. Pensamos que es del aire acondicionado, pero hay otro ruido, que se pone de vez en cuando, y que nos parece que sea de unas máquinas de hielo y coca-cola que hay al otro lado de la pared, en el pasillo.

Al poco rato nos traen las maletas y, por fin, podemos acostarnos.

Además de grande, la cama es muy cómoda con unas almohadas estupendas y, a pesar del ruido, del que conseguimos pasar, dormimos bien, descansando bastante. Hace un día estupendo con un sol radiante y unos 15º.

El desayuno, que no está incluido en el tour en ningún hotel, lo tomamos en el restaurante. Hay posibilidad de elegir un desayuno continental u otro más extenso, los dos buffet. Tomamos el continental: un plato de pomelo y naranja, exquisitamente pelados y buenísimos, una taza de café enorme, cereales y una magdalena demasiado dulce. 9 dólares cada uno 

Al volver al hall ya están allí casi todas las personas que anoche vinieron con nosotros en el autobús. Son matrimonios americanos, de una media de 55 años de edad y, en apariencia, casi todos jubilados. Incluso un señor tiene una minusvalía y, para subir o bajar del autobús, tren o cualquier otro transporte, necesitará grúa o ascensor hidráulico, con los que contarán todos los vehículos, además de sillas de ruedas para acercarle a ellos. En ése aspecto, y en el concepto de no dejar de viajar por causa de necesitar ayuda, nos sacan muchos años de delantera.

También está la directora del tour, que será quién nos acompañe durante el mismo. Se llama Leah, es una joven muy agradable, con una sonrisa y unos ojos maravillosos, y además, habla perfectamente español que aprendió en El Salvador en dónde estuvo dos años con una ONG.

¡El tour no puede prometer mejor!

(Durante todo el tiempo, Leah, estará pendiente de nosotros, y procurará informarnos en español, de todo lo que considere importante. ¡Verdaderamente fue una suerte encontrarla!)


Deja un comentario

VIAJE A ALASKA Y CANADÁ, 21 DE MAYO AL 3 DE JUNIO 2012

LUNES 21-5-12: MADRID-CHICAGO-SEATTLE-FAIRBANKS

MADRID-CHICAGO (9 ½ horas)

16,50 p.m. (hora de Madrid). Ya estamos en pleno vuelo, llevamos cuatro horas y media en el avión, con lo que la mitad del primer tramo del viaje está superada.

Hemos embarcado con media hora de retraso. El vuelo estaba programado para salir a las 11,55 h. pero ha despegado a las 12,55.

Ha habido suerte esta mañana; a pesar de ser lunes no hemos encontrado atasco, y en poco más de media hora estábamos entrando en el aeropuerto. La cola para facturar las maletas ha sido bastante larga, y no hemos tenido suerte con la persona que nos ha tocado para atendernos.

En la agencia de viajes nos dijeron que nuestro equipaje iría hasta Fairbanks, con lo que no tendríamos que preocuparnos de él hasta llegar allí. En el mostrador, esta señora nos ha dicho que era sólo hasta Seattle, y les ha puesto las etiquetas hasta esa ciudad.

Como no nos hemos quedado muy convencidos, hemos ido a Información de Iberia a preguntar.

Nos ha atendido muy bien otra señorita; ha estado haciendo averiguaciones y, efectivamente, era hasta Fairbanks a dónde tenía que haber puesto las etiquetas su compañera. Por teléfono y con el ordenador ha conseguido parar las maletas, que ya estaban casi para embarcar, decir que les cambiaran los códigos y las etiquetas y, en apariencia, solucionar la metedura de pata anterior.

Siempre que ponemos las maletas en la cinta y las veo desaparecer, pienso si voolveré a verlas y, aún me cuesta comprender como es posible que lleguen casi siempre a su destino con las miles que entran por hora. No quiero pensar que habrá sido de ellas hoy con todo esta movida. Espero que no sea un indicio de mal comienzo.

En el avión, un boeing 340-600, que se llama Amazonas (lo he leído en un folleto de la bolsa del asiento que tengo delante), vamos en el lado derecho, hacia la mitad, en los asientos 26 A y 26 B, totalmente encima del ala. Es de American Airlines, pero operado por Iberia.

Nos han dado de comer a eso de las 2 de la tarde: Ensalada de apio y zanahorias; gnocchi con salsa al pesto (estaban buenos pero les sobraba un poco de grasa); un pastel incomible; pan casi congelado; agua, vino blanco, una tónica, y un té con nube de leche.

Como no me cabe todo en la bandeja, he inventado un nuevo cóctel: el Tin Tonic: Un vaso con mucho hielo, rodaja de limón, vino tinto, y tónica. Francamente bueno, solo habrá que pulirlo con algún detalle como pimienta rosa, lima en vez de limón…

He tratado de dormir algo después de comer, sólo he podido dormitar media hora y mi sacro está ya dándome gritos de incomodidad. Con todo lo que me queda…

Acaban de traernos un zumo, por aquello de entretenernos un poquito, supongo.

En la pantalla del techo que tengo más cercana alcanzo a ver que estamos empezando a sobrevolar América, y que nos quedan 3 horas 52’.

He tenido ratos de creer que no podía más, pero como no había más remedio…

Hemos aterrizado en la hora prevista en Chicago, con 1h 50’ por delante para hacer el transbordo de avión, y coger el de Seatlle.

El pasillo por el aeropuerto de Chicago por el que vamos, está decorado con vidrieras a los lados, preciosas y muy decorativas. Íbamos tan corriendo que no he podido acercarme a ver si son verdaderas, pero me han llamado mucho la atención.

Los suelos están forrados de moqueta que hace que las maletas rueden bastante peor que en los de mármol o cerámica. Después de unos cuántos pasillos y escaleras llegamos al control de pasaportes. Allí, una vez más, nos han fichado. Dedos de mano dcha, pulgar, dedos de mano izqda, pulgar; ya no les quedan más huellas que pedirme. Foto, y pregunta de para qué estás allí y por cuánto tiempo. El policía habla bastante bien español, y se va dirigiendo a nosotros amablemente.

Hemos tenido que recoger las maletas de la cinta de equipajes, y llevarlas a la sala de al lado para darlas en mano a un operario y decirle a dónde iban, ha mirado las etiquetas y las ha mandado adentro. Me ha parecido un poco raro, pero…

Miramos el horario y la terminal y vemos que tenemos que ir a otra, a la 3. Hay que coger un tren de enlace entre terminales.

Una vez allí, lo primero pasar el control de policía y del equipaje de mano. Al mirarme el pasaporte casi no me dejan pasar por poner en el billete mi nombre de otra forma que en el pasaporte. Han llamado al jefe, que después de mirar todo con lupa, ha accedido a que continúe. Descalzos; con los zapatos, los bolsos, relojes y demás en bandejas junto a las maletas de mano para que pasaran el scanner, hemos tenido que pasar por RX y luego me han cacheado a mano. Nos han hecho abrir una maleta para mirar la bolsa de aseo, y la máquina de afeitar. No sé que pensarían que era.

Se habrán quedado tranquilos! sólo les ha faltado hacernos una inspección médica, para cerciorarse de que no llevábamos nada peligroso. Bueno, a una chica detrás nuestro le han rociado las manos con un spray, y se las han mirado con una luz especial, así que podrían habernos hecho aún más pruebas.

Tras eso, a correr, pues la sala de embarque, la H17, está al final de un eterno pasillo lleno de sugerentes tiendas, que no he podido ni mirar de reojo, ya que no podíamos entretenernos.

Hemos llegado justo cuándo ya estaban embarcando.


Deja un comentario

VIAJE A ALASKA Y CANADÁ.

De vuelta a casa y a la vida diaria, poco a poco vamos consiguiendo superar el jet lag, que en ésta ocasión nos ha atacado de lleno.

Y, poco a poco, voy escribiendo nuestras experiencias para irlas contando aquí.

El viaje ha resultado maravilloso, nos ha ido saliendo bastante parecido a lo que habíamos preparado durante meses, y sin ninguna duda se lo recomendaría a quién quiera vivir una experiencia de naturaleza continua.

 

 

 

 


Deja un comentario

De vuelta a casa.

No puedo creerlo pero ya han pasado tres semanas, y todo nuestro viaje.

Llegamos el sábado a las 10 de la noche después de muchas horas ya que en Londres perdimos la conexión para Madrid por llegar el avión con retraso.

El cruise tour ha resultado estupendo, todo organizado maravillosamente, y en el barco las atenciones inmejorables.

Aunque tuvimos un susto el último día de navegación en que el barco hizo algo raro, y pareció que fuese a volcar. Ya lo contaré con más detalles.

El jet lang está haciendo sus estragos, y aún estamos bastante cansados.

Qué pena que Alaska esté tan lejos, es una tierra con unos paisajes que dejan huella, y a la que apetece volver; en fin ahora a recordar todo lo vivido y, a ser posible, empezar a pensar en otro viaje.