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El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.


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Diario de viaje a Alaska. Crucero en el Statemdam de Holland. 1-6-12 Ketchikan

1-6-12 KETCHIKAN.

Pronóstico: Precipitaciones. 10-12ºC

Llegada 11,00 a.m. Todos a bordo 6,30 p.m.

Hoy Cena de Gala.

Continuaba diluviando como el día de antes, y al levantarnos, aún en altamar, parecía que arreciaba cada vez más. Sigue leyendo

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Diario de viaje a Alaska, Crucero en el Estatendam

30-5-12 HAINES Y SKAGWAY

Llegada a las 6,30 a.m. Todos a bordo a las 8,30 p.m.

Clima: precipitaciones. 15ºC

Diluviaba desde primeras horas de la mañana, y las previsiones eran de seguir así todo el día.Desembarcamos muy pronto, ya que los planes en ésta escala eran muchos.

 Haines es un pequeño puerto de pescadores con pocos habitantes y casas desperdigadas por una suave colina, muy verde, y con grandes montañas nevadas rodeándolo.

El Statendam en Haines.

Seguía lloviendo bastante y, rápidamente, cruzamos el pequeño puerto para sacar los tickes del ferry, que nos llevaría a Skagway, en una casita pintada de rojo que se veía desde el barco.

Los tickes son bastante caros, ida y vuelta 68 dólares/persona, y tarda 3/4 de hora en llegar. Hay la posibilidad de reservar el ferry y el White Pass en un paquete Rail&Sail, ida y vuelta, que cuesta 171 dólares/persona. Los miércoles, jueves y viernes hay bastante posibilidad de horarios, supongo que serán los días que hacen allí escala los barcos grandes. www.hainesskagwayfastferry.com

Solo sacamos los del ferry y, para la vuelta, tuvimos que elegir la hora que queríamos, y cogimos para las 4 de la tarde pensando en que teníamos un montón de horas por delante.

Cuando llegamos a Skagway afortunadamente apenas chispeaba y se mantuvo así el resto del día. Es un pueblo pequeño, todo él formado por casas de madera reconstruidas según eran hace100 años. Todas son tiendas, joyerías o restaurantes.

Fue fundada con los buscadores de oro, como entrada al Yukon, a dónde llegaban subiendo hasta el White Pass en una inmensa fila de hombres con grandes pesos a la espalda. En la frontera de Canadá se les exigía una tonelada de provisiones y material para poder pasar y quedarse allí. En 1989 se inició la construcción del ferrocarril, pero cuándo acabó en 1900 prácticamente no quedaba nadie para usarlo. Hoy es un tren de época, que llega hasta el White Pass cargado de turistas, por paisajes impresionantes.

La estación, también conservada tal y como era, es un edificio de madera en el que además de las taquillas y un bar, hay una tienda de recuerdos turísticos, todos basados en la imagen del tren y sus elementos.

Lo primero que hicimos fue acercarnos para sacar los billetes del tren, pero no pudimos hacerlo; nos pidieron los tikes del ferry de vuelta y, como los habíamos cogido para las cuatro de la tarde, según la taquillera, no era posible que hiciéramos la excursión del tren que salía a las 12 de la mañana ya que teníamos el tiempo demasiado justo. El tren podría atrasarse un poco, nosotros perder el ferry y, quizás, denunciarles por habernos vendido los billetes.

Una faena, con lo que habíamos madrugado para tener tiempo de sobra…, y solo por no haber sacado el paquete con el tren incluido, o la vuelta para las seis de la tarde.

Eran las once de la mañana y nos dedicamos a pasear por el pequeño pueblo y entrar y salir de sus tiendas. Pasamos un rato en el Red Onion Saloon, también restaurado tal y como era, y con sus bailarinas de can-can cantando y bailando.

Compramos algunas cosas, comimos… y, a las dos de la tarde, nos fuimos hacia el puerto con idea de intentar coger el ferry ya que seguir dando vueltas por las pocas calles del pueblo hasta las cuatro no era muy apetecible.

Nos pusieron alguna pega, nos hicieron esperar hasta el último momento y, tras verificar que había unos cuantos sitios libres, nos dejaron subir a varias parejas que esperábamos.

 De nuevo en Haines cogimos un autocar que por dos dólares/persona, nos llevó a un city tour por el centro del pueblo, que está un poco más alejado del puerto. Podíamos bajar, y subir al siguiente que pasara.

Nos fue enseñando un colegio, el parque de bomberos, el ayuntamiento, el Sheldon Museum, el Hammer Museum, y la Bag Eagle Foundation: la fundación del águila calva americana. Nos comentaron que había 10 tótems repartidos por el pueblo, pero solo vimos uno cercano al puerto.

 

Como curiosidad nos bajamos para conocer una fábrica de cerveza de la que nos habló. Está en lo que fue el decorado de una película sobre la fiebre del oro. Son casas de madera, alrededor de un patio cuadrado, figurando un pueblo. Es un pequeño bar en el que por dos dólares, pudimos probar la cerveza que allí mismo fabrican. Era oscura y algo espesa, del estilo ámbar de Alaska.

De nuevo en el puerto fuimos al Fort Seward, que queda enfrente. Fue establecido como resultado de una disputa fronteriza con Canadá, y nombrado como el hombre que negoció la compra de Alaska a Rusia. Se le llamó cuartel Chilkoot en 1922 por las confusiones que surgían con la ciudad de Seward. En 1972 fue declarado monumento histórico, y recuperó el nombre.

Desarmado en 1947, cinco veteranos lo compraron para hacer un área de artes y artesanía de la comunidad. La mayoría de edificios sigue en pié, y ahora son viviendas privadas, hoteles, restaurantes, y galerías de arte. En una de ellas está el Centro de artes indígenas de Alaska, en el que se pueden ver trabajar a talladores de tótems. Aunque aquello más que un taller era una chatarrería, lleno de objetos, aparentemente, recogidos de la calle.

En otra casita cercana, visitamos una galería de arte de una artista local que nos enseñó sus obras.

Artistas y artesanos han hecho de Haines un centro regional de la creatividad. De hecho, durante el resto del crucero, y en Vancouver, pudimos comprobar como muchos diseños y obras de arte, estaban firmadas por artistas de Haines.

 De vuelta al barco, la mejor manera de terminar la jornada: un buen baño piscina-jacuzzi, en la piscina cubierta.

Cenamos en el Rotterdam:

– Copa de frutos de Alaska: melón, sandia, naranja, frambuesas

– Langostinos rebozados sobre pimientos en tiras. Estupendos.

-Cremas de pollo, espesa con tropezones, muy buena.

-Pato asado sobre espinacas, con salsa de ciruelas rojas, zanahorias y patatas fritas gruesas. Una combinación acertada.

-Beef sobre pure patata y esparrágos trigueros, reducción de salsa de carne.

-Gold rush con helado: bizcocho, helado de vainilla, cubierto con chantilly y arándanos, y mermelada de fresas sobre todo ello.

-Sorbete de frambuesa.

 Después espectáculo en el teatro: “Street Singin”, de canciones y música maravillosa. Muy bueno.

 En el diario de a bordo del día, nos llamó la atención que figurase una pequeña biografía del capitán del Statendam: Albert J. Schoonderbeek. Curiosamente escribe artículos para revistas de cruceros, y da charlas sobre la historia de Holland América Line. Su última actividad, nos cuenta, es un blog diario del capitán sobre los viajes a bordo del barco. Esto me dio una idea: tratar de hacerle una pequeña entrevista sobre el escribir de cruceros y el mantener un blog.


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Diario de viaje a Alaska. Cruisetour D6T de Holland.

27-5-12 SEWARD: COMIENZA EL CRUCERO EN EL STATENDAM. ¡¡¡ENJOY!!!

ITINERARIO:

Seward; Scenic Cruising College Fjord; Glacier Bay National Park; Haines; Juneau; Ketchikan; Cruising the Inside Passage; Vancouver.Desde el Statendam.

Llovía y estaba el día bastante frío cuándo llegamos para hacer el check-in al barco. Allí mismo nos despedimos de Leah, la directora del tour,  que no nos había acompañado en la excursión por los fiordos, pero que nos esperaba para decirnos adiós. Fue un lujo enorme el tenerla a nuestro lado ya que consiguió hacernos mucho más agradable, si cabía, todo el viaje.

No había nada de cola e hicimos todo muy rápido. A las tres estábamos ya dejando nuestras bolsas de mano en el camarote.

Era el 726, un exterior en la cubierta 4, demasiado baja para nuestra costumbre. www.Hollandcruises.com

Habitualmente nos gusta elegirlo con terraza, pero esta vez se disparaba el precio casi al doble, que el exterior.  Es amplio, tiene una cama muy grande, al fondo bajo la ventana, con dos mesillas a los lados;  un sofá amplio, con un mueble corrido enfrente y sobre él, un espejo que cubre la pared.

En el pasillo de entrada está la puerta del baño y toda una pared de armarios frente a él.

La bañera es de buen tamaño, pero tremendamente alta, no me explico cómo se apañan para entrar en ella la mayor parte del pasaje que es bastante mayor.

Nos fuimos para empezar a recorrer el barco y familiarizarnos con él.

El diario de a bordo que teníamos ya en nuestro camarote, en español, nos sirvió de guía.

El Statendam es un barco, creo, que del 1994, restaurado en el 2000 y al que se le notan un poco los años. No es muy grande, y lo recorrimos rápido.

Tiene bastantes rincones con posibilidad para leer durante el día, y escuchar música en la tarde-noche, ya que algunos tienen música en directo:  Mix Martinis, Mix champán,  Ocean Bar, Spirits & ales, Crow’s Nest, Lido Bar.

La biblioteca, junto a la sala de internet, es grande, cómoda, con muchos libros, y grandes ventanales frente a los que hay sillones reclinables tapizados en piel beige, con reposapiés a juego… más para echar una siesta que para leer. También hay un pequeño bar en ella, el Explorations café: únicamente para pedir cafés, de montones de tipos, fríos o calientes.

Los restaurantes son: el comedor general Rotterdam que ocupa dos plantas con una escalera en el centro que las comunica. El Pinnacle grill, que tiene un suplemento de 10 dólares para comer y 25 para cenar, y algunos días de la semana se convierte en el emblemático Circle. El Lido que es el buffet, dividido en dos zonas enfrentadas e iguales; y junto a él El Canaletto, también de suplemento, y que ofrece un camarero personal. El Terrace Grill en el exterior.

Los turnos de cenas pueden ser de horario libre.

El teatro también de dos plantas, con un decorado francamente bonito, que rememora los cuadros de Van Gogh “Noche estrellada” e “Iris”, con mesitas en una fila delante, sillones mullidos detrás, y sillones de dos plazas el resto.

Culinary Arts: Un centro de artes culinarias presentado por la revista Food&Wine: una sala de conferencias, muy bien preparada para realizar demostraciones de cocina, enseñar recetas, y presentar vinos.

La Galería de Arte con obras valoradas en más de dos millones de dólares.

El Spa; La Joyería; Photo Gallery; Centro médico; Las tiendas; Taller Digital; El gimnasio; El Casino; La piscina, que es cubierta con posibilidad de abrirla.

Fuimos al buffet para merendar algo de fruta que era lo que más nos apetecía después de una semana comiendo poca. Al poco de estar allí llegaron de la tripulación anunciando el “Simulacro de Emergencia”, obligatorio para todos, y durante el que se suspendían todos los servicios. Una vez todos los pasajeros estuvimos reunidos bajo los tenders, pasaban lista por número de camarote y nombres, a la que había que contestar si era el tuyo. El listado se demoró bastante tiempo, y no parecía ser muy idóneo en el caso de una emergencia real.

Nos llegaron las maletas menos una, al camarote a las dos horas de embarcar. Pero la que faltaba no nos llegó hasta las nueve de la noche. Por ello, cenamos en el buffet ya que en vaqueros no se puede entrar en el restaurante.

Después de la cena estuvimos en el teatro. El show era de monólogos y nos resultó aburrido, por lo que nos fuimos pronto.

Dimos un agradable paseo, y nos fuimos a la cama.


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Crucero en el Statendam de Holland Cruises

Nuestro itinerario es:

27 Mayo Seward

28 Mayo Navegación

29 Mayo, Glacier Bay, crucero panorámico.

30 Mayo, Haines 6,30 am – 9,oo pm: queremos ir en ferry rápido a Skagway, en dónde cogeremos el White Pass.

31 Mayo, Juneau 8,00am – 6,00pm: visita glaciar Mendelhall y recorrer la ciudad.

1 Junio, Ketchikan 11,00 am – 7,00pm recorrer la ciudad

2 junio, Pasaje Interior, pasaje escénico.

3 junio, Vancouver 7,00 a.m. Desembarque.