Viaja2

El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.


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A Photo a Week Challenge: View

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Vistas en La Baie, Canadá; una de las escales de nuestro crucero por Nueva Inglaterra, y Costa Este Canadiense hasta Quebec.

Para el reto de Nancy Merryl : View: Vistas.

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Libro de viaje a Alaska: “El río de la Luz” de Javier Reverte

Como cada vez que preparamos un viaje, buscamos libros que hablen de la zona para ir conociéndola y para buscar ayuda e ideas para recorrerla. 

Las guias es lo primero que compramos y, además, miramos relatos de algún autor de viajes que haya estado por allí.

Para Alaska nos llamó la atención el libro “El río de la luz” de Javier Reverte, autor del que ya conocíamos algún libro de sus viajes.

En éste cuenta su aventura recorriendo la Columbia británica hasta el nacimiento del Yukon, en ferrys, autobuses y coche, desde Vancouver a Quebec en el Transcanadiense, y desde allí a Liverpool en un carguero.

Pensaba encontrar en el libro relatos para conocer más las ciudades y pueblos por los que van a discurrir nuestro viaje y, de esa forma, no solo empezar a conocerlos sino que podría copiar rutas o sitios interesantes descritos por un experto, que quizás no iba a encontrar en internet ni en nuestras guias.

Reverte recorre todos y cada uno de los sitios a los que vamos a ir en nuestro cruise-tour, pero en sus descripciones no he encontrado nada que me haga desear que llegue el momento de conocerlos. Quizás tenga que pensar que los sitios son así de poco encantadores, y a la vuelta mis opiniones van a ser parecidas (tampoco yo espero encontrarme sitios especiales, fuera de los glaciares y la naturaleza impresionante).

Es verdad que lo que él cuenta es solo “su aventura” y, en ella, su punto de vista no tiene nada que ver con un recorrido turistico. Se basa principalmente en seguir los pasos del escritor y aventurero Jack London, y en los buscadores de oro del Yukon, resultando, al menos para mi, repetitivo y largo tanto buscador de oro, y tanta aventura de esa época. Pero, en ningún momento, hace una reflexión de la naturaleza apabullante que supongo debes de encontrar en muchos de los rincones que recorrió.

Aprovecha más de una ocasión para denigrar de algun tour o actividad especial para turistas, a los que no somos aficionados, pero creo que hay que respetar a quienes les gusten.

Las ciudades, para él, son todas espantosa, con gente borracha y bagabundos en cada esquina. No dudo que sea verdad, pero digo yo que, Vancouver por ejemplo, tendrá algo atrayente y agradable.

Critica demasiado exageradamente a los que nos gustan los cruceros como forma de viajar. Es verdad algunas de las cosas que dice de ellos, pero me suena a opiniones hechas solo con frases oídas, y no por experiencia de haber viajado en alguno. Si te fijas en la descripción de su vida en el carguero camino de Liverpool, se dedica a hacer lo que la mayor parte de la gente con experiencia y afición a cruceros hacemos en los días de navegación de ellos: leer en una cubierta mirando al mar, pasear, ir al gimnasio, y disfrutar de mirar el mar horas y horas. La única diferencia con”su viaje” es que, en un crucero, podemos disfrutar de largos paseos  por bastantes cubiertas, una piscina muy agradable, gymnasio con multitud de aparatos, y opciones de comidas a lo largo del día casi infinitas. No todos los cruceristas viajan estando todo el día de una a otra actividad programada para aprender algún baile.

Sin embargo alguien que critica tanto a los turistas y sus costumbres, cruza Canadá en un tren de lujo, especialmente caro, y dejándose querer por detalles especiales para turistas. Podía haber hecho el recorrido en un autobús, disfrutando de la verdadera aventura de trasladarse en un medio sin las comodidades y lujos guiris. Idea que da a entender que es su forma de aventura, cuándo describe los hoteles que ha ido recorriendo que parecen bastante simples y baratos.

El libro es estupendo para quién busca leer “el viaje de Javier Reverte” y está muy bien escrito, de eso no hay duda,  pero de ninguna manera sirve para dar ideas de experiencias o sitios a visitar en Alaska. De hecho si lo hubiera leído antes de tener el viaje ya tan programado, quizás hubiera dudado de que fuese una zona que mereciese hacer un viaje tan largo y tan caro para conocerla. Y. desde luego confío en que mi opinión a la vuelta no sea tan triste y oscura.


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CRUCERO POR EL CARIBE CON EL PEARL DE NCL 6-11-11/13-11-11

CRUCERO POR EL CARIBE CON EL PEARL DE NCL (6-11-11/13-11-11)
MIAMI- GRAND STIRRUK KEY(ISLA DE NCL)- NAVEGACIÓN-OCHO RIOS(JAMAICA)-ISLA CAIMÁN-COZUMEL-MIAMI.

6-11-11 DOMINGO, EMBARQUE EN MIAMI:

Hace un día despejado, con un calor húmedo y agobiante. 27º

El taxista que nos lleva desde el hotel, con el que hemos negociado antes de salir, nos lleva por Mc.Artur Causeway, y nos cobra 25 dólares.

Llegamos a las 2 p.m. Los maleteros que nos recogen las maletas nos exigen la propina de malas maneras, son dos negros, cubano-americanos y enormes, de los que paso, y me las tiran al carro que las subirá al barco de malas formas. No sé como NCL permite esas cosas con sus clientes.

 El camarote es exterior 8590, en el centro del barco, que resulta amplio, cómodo y, a pesar de ser visión obstruida, luminoso.

 Paseamos por la zona de la piscina, que ya está llena de gente.

 Nos vamos al buffet, para comer. Cuándo estamos terminando, vienen algunos miembros de la tripulación, anunciando por las mesas que va a empezar el simulacro de salvamento reglamentario. Nos dirigimos a nuestra estación establecida, en dónde poco a poco va llegando más gente. Es el en City bar, en la cubierta 6, que tiene un diseño agradable y sillones muy cómodos. Hay un piano, por lo que me imagino que habrá actuaciones.

Terminamos bastante pronto, y como ahora no hay que llevar los chalecos salvavidas, que son un engorro, rápidamente vamos saliendo.

 Volvemos hacia el camarote, y al llegar, las maletas ya están en la puerta, con la mala suerte de que una tiene rota el asa. Es una maleta nueva que compramos hace 20 días, poco antes de iniciar el transatlántico hacia Miami. En recepción se quedan con ella para intentar arreglarla.

Pasados tres días, nos la devuelven tras ir varias veces a peguntar por ella; pero la maleta está arreglada solamente a medias. Nos cuentan que tendremos que hacer una reclamación, pero directamente a NCL, ya que el barco en sí, no puede indemnizarnos con todo lo que valdría, ya que es una Samsonite. (Un mes después de haber desembarcado, después de haber mandado a NCL la reclamación, ni siquiera nos han respondido…)

 En éste tipo de barcos los camarotes tienen bastante sitio para guardar la ropa y accesorios. Colocamos todas nuestras cosas, sin problema.

 El Pearl, es un barco de la serie Jewel, y casi idéntico al Jade de ésta compañía, que ya conocemos bastante bien pues hemos hecho en él tres cruceros, a Cabo Norte, Mediterráneo y Atlántico.

 Inicialmente hemos tenido un choque con éste barco. Venimos del Epic y de hacer un transatlántico, y aquí con un barco más pequeño, y por el Caribe, el ambiente y el tipo de pasajero es bastante diferente. En aquel era gente con ánimo de descansar, educados y con un ambiente estupendo. En éste, abundan grupos de amigos de entre 30-50 años, con muchas ganas de ruido, música y juerga; con la idea de estar permanentemente en la piscina bebiendo y tomando el sol. La música con ritmo caribeño y muy alta,  nos da idea de que va a ser un crucero de bastante jaleo. Algo así como un Mediterráneo en agosto.

Cenamos en el SUMMER PALACE:

Uno de los dos restaurantes sin cargo adicional. Está decorado como el salón de un palacio de los zares y, en un sitio destacado, hay una gran pintura con la familia del último zar en pleno, cosa que no encuentro de muy buen gusto… Es demasiado rococó, muy grande, y ocupa toda la popa de la cubierta 7. La iluminación es bastante tenue.

Lo bueno de ir solos, es que las mesas para dos personas están al lado de las ventanas, lo que hace más agradable la cena.

Cenamos:

-Crema de alubias rojas. Muy buena, con un aliño que me recuerda al sabor de la morcilla.

-Crema de setas.Bien.

-Salmón plancha, con verduras de wok. El salmón es de todos los pescados que he probado la mejor opción. Esta muy bueno, jugoso y en su punto.

-Rosbif (rosado, perfecto), con puré de patata y verduras.

-Helados

-Fruta.

El menú, por lo que hemos visto, parece ser bastante idéntico a los que hemos tenido en el Epic. Al ser la misma compañía, los tendrán estandarizados para todos sus barcos.

El otro restaurante, el INDIGO, es más informal, está decorado con grandes fotos modernas y con mucho colorido. La iluminación es también muy tenue, casi diría que oscura. Y lo malo, es que allí hace mucho frío.

 También se puede cenar, en el buffet y en 8 restaurantes más. Son los de especialidades (italiana, mejicana, francesa, americana , asiáticas), en los que se paga un suplemento de 10, 15 ó 25 dólares.

Tomamos la copa en el City Bar, escuchando a una cantante melódica con piano, que es estupenda.

Se puede escuchar música con cantantes en directo, desde el mediodía hasta la madrugada, por casi todos los lados: Bar City; Salón Spinnaker; Summer Palace; Crystal Atrium; Bliss Ultra Lounge; Piscina.

7-11-11 NAVEGACIÓN:

 Día soleado, 23º.

Hoy hacíamos escala en la isla de NCL, Great Stirrut Kay, pero comunican (también en español), que por el estado del tiempo es imposible intentar ir hacía allí, por lo que se cambian los planes y el rumbo, y seguimos hacia la próxima escala que será Ocho Ríos, después de otro día de navegación.

Nos da rabia, pues resultaba muy atrayente la idea de estar todo el día en una isla caribeña muy preparada para estar relajado.

 El mar está bastante agitado, y el barco se mueve, aunque sin problema de molestias, ni mareos.

 Pasamos el día paseando para conocer el barco, y leyendo en la piscina, en la que, como nos pareció ayer, está casi todo el barco tomando el sol y bebiendo. La impresión alrededor de la piscina, es un poco agobiante; mires a dónde mires, todo lleno de gente. Pero si te retiras un poco hacia otra parte de la cubierta, encuentras bastantes hamacas libres.

 Hacemos jogging en la pista de paseo, que aquí da la vuelta a todo el barco (en la cubierta 6) y casi siempre al aire libre, que es una delicia.

 La mayor parte del pasaje nos parece que son americanos. Españoles, creemos que muy pocos y vamos identificando algunos de vez en cuándo. Hay un grupo de catalanes.

Por la tarde un rato de gimnasio, que está muy bien equipado, como es habitual en esta compañía.

Cenamos en el buffet:

-Crema de coliflor

-Sopa de noodels con pollo

-Lomo de cerdo asado con salsa al calvados (delicioso)

-Pasta con salsa de queso.

-Fruta

 El buffet del Pearl está bastante bien, es variado y grande, y muy bien organizado con zonas repetidas para que no haya colas.

 Vamos al espectáculo del Theatre: un cuarteto masculino, con voces en directo, que hace un tributo a Frankie Valli & The Four Seasons.

Cantan, entre otras, Sherry, Big Girls Dont’ Cry; Walk Like a Man y Can’t Take My Eyes Off You, canciones “de siempre” que nos emocionaron otra vez y nos encantaron.

El grupo es bueno, aunque resultan un poco sosos.