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El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.


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Diario del viaje a Alaska y Canadá. Fairbanks. 21-5-12

FAIRBANKS 21-5-12. INICIO DEL CRUISETOUR DE HOLLAND D6T

Llegamos a Fairbanks a las 10,30 del mismo día 21, aunque para nosotros hayan pasado más de 24 horas desde que salimos de casa.

Es un aeropuerto pequeño, y parece que en éste momento no ha aterrizado ningún otro avión por la poca gente que encontramos.

Una vez recogido el equipaje, nos dirigimos hacia dónde nos espera la representante de Holland. Nos acompaña al hall de entrada en dónde, en un pequeño mostrador, tiene los sobres con el nombre de cada cliente, que contienen la carta de bienvenida y todas las indicaciones para esta primera etapa de tour.

Habla un poco de español, pero a pesar de su buena voluntad, se lía un poco y no le entendemos que las llaves de la habitación nos las darán en recepción del hotel, en vez de estar en el sobre que nos ha entregado.

Nos acompaña junto a otros dos matrimonios, y al salir al aparcamiento vemos con sorpresa que hace una temperatura espléndida de unos 20º, y hay una luz-día completa. 

Subimos al autobús que está prácticamente lleno, y de pronto oímos hablar en español. Es un matrimonio mejicano sentado detrás de nosotros. Les saludamos y les comentamos que sería estupendo poder tener su ayuda en el caso de dudas ante cosas importantes como citas para excursiones, maletas, etc… Amablemente nos dicen que contemos con ellos para lo que necesitemos.

La conductora del autobús será también nuestra guía en el traslado al hotel. Iremos viendo, que aquí es la costumbre el que la persona que conduce sea la guía de la excursión. Se coloca el micrófono, y no parará de hablar en todo el trayecto.

FAIRBANKS, es la ciudad más grande de la región interior y la segunda de Alaska, después de Anchorage.

Está situada en las orillas del río Chena, cerca de la confluencia con el río Tanana. Tiene la universidad más antigua del estado.

El clima es subártico, y uno de los más variables y extremos del mundo, con rápidos altibajos de la temperatura, tormentas con granizo, e incluso nieve en verano.

El invierno suele ser de finales de septiembre a mediados de abril, muy frío y seco, teniendo meses enteros a -17º C. Los veranos son muy calurosos alcanzando hasta 32º-37ºC. Agosto y septiembre lluviosos, con nieve desde mediados de septiembre hasta mayo y, a veces, incluso hasta junio.

En verano el sol permanece 22 horas el 21-6, con 24h. de luz útil. El 21-12, 3,42 h. de sol, con 5,33 de luz diurna,

Tiene espectaculares auroras boreales durante 200 días al año.

www.wikipedia.orgwww.explorefairbanks.com, www.fairbaks.com

En un corto trayecto llegamos a nuestro hotel.

Es el Westmark Fairbanks Hotel, de tres estrellas, enorme, un poco antiguo, y que parece que sea de Holland America.

Nos dan la habitación 376, en un ala del edificio que solo tiene 4 pisos. La otra parte tiene al menos 10 pisos.

La habitación es enorme, con una cama King de 2×2, un sofá, y un baño amplio. Aunque tiene una pega: hay mucho ruido. Pensamos que es del aire acondicionado, pero hay otro ruido, que se pone de vez en cuando, y que nos parece que sea de unas máquinas de hielo y coca-cola que hay al otro lado de la pared, en el pasillo.

Al poco rato nos traen las maletas y, por fin, podemos acostarnos.

Además de grande, la cama es muy cómoda con unas almohadas estupendas y, a pesar del ruido, del que conseguimos pasar, dormimos bien, descansando bastante. Hace un día estupendo con un sol radiante y unos 15º.

El desayuno, que no está incluido en el tour en ningún hotel, lo tomamos en el restaurante. Hay posibilidad de elegir un desayuno continental u otro más extenso, los dos buffet. Tomamos el continental: un plato de pomelo y naranja, exquisitamente pelados y buenísimos, una taza de café enorme, cereales y una magdalena demasiado dulce. 9 dólares cada uno 

Al volver al hall ya están allí casi todas las personas que anoche vinieron con nosotros en el autobús. Son matrimonios americanos, de una media de 55 años de edad y, en apariencia, casi todos jubilados. Incluso un señor tiene una minusvalía y, para subir o bajar del autobús, tren o cualquier otro transporte, necesitará grúa o ascensor hidráulico, con los que contarán todos los vehículos, además de sillas de ruedas para acercarle a ellos. En ése aspecto, y en el concepto de no dejar de viajar por causa de necesitar ayuda, nos sacan muchos años de delantera.

También está la directora del tour, que será quién nos acompañe durante el mismo. Se llama Leah, es una joven muy agradable, con una sonrisa y unos ojos maravillosos, y además, habla perfectamente español que aprendió en El Salvador en dónde estuvo dos años con una ONG.

¡El tour no puede prometer mejor!

(Durante todo el tiempo, Leah, estará pendiente de nosotros, y procurará informarnos en español, de todo lo que considere importante. ¡Verdaderamente fue una suerte encontrarla!)


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Diario de viaje a Alaska y Canadá.

CHICAGO-SEATTLE: 4 ½ horas.

Y, aquí estamos, ya llevamos casi dos horas volando, camino de Seattle.

Es un avión más bien pequeño y antiguo. Tiene dos filas de 3 asientos, incómodos y estrechos, y está completo.

Está previsto que tardemos un poco más de cuatro horas en llegar. Vamos en el lado izquierdo, otra vez encima de un ala.

Nos han dado algo de beber, pero todo lo que quieras de comer es de pago. Incluso los auriculares. Para que luego digan de Iberia.

De momento se está moviendo como una batidora, por las turbulencias, supongo.

SEATTLE-FAIRBANKS (3 h. 15’)

De nuevo, otra vez volando. Aterrizamos en Seattle, sin novedad. Allí nos costó trabajo sacar las tarjetas de embarque para Fairbanks. No las habíamos podido sacar en España, no sé por qué, y aquí, en la máquina que lo hicimos, salieron pero no eran válidas. Tuvimos que esperar una cola para que alguien de la compañía nos las sacara. Seguimos poniéndo en práctica nuestro escaso inglés y, de momento, nos va sirviéndo para entendernos. La verdad, es que a todos a los que nos hemos dirigido, o se han tenido que dirigir a nosotros, han sido sumamente amables, y han hecho un esfuerzo para que les entendiéramos.

Al final, vamos agobiados y corriendo, pues hay momentos en que pensamos que no podríamos coger el avión, por lo que tardamos en conseguir las tarjetas.

Después, otra vez, hemos tenido que pasar el control de pasaportes y policía, con el mismo rollo, de reconocimiento exhaustivo de foto de pasaporte, tu cara y tarjeta de embarque. Descalzarse, quitarse relojes… sacar ordenador, poner todo en bandejas, y que se te acelere el corazón hasta que tu bandeja pasa los scáneres y consigues seguir adelante. Estoy cogiendo complejo de culpable de algo, y empiezo a temer que no me dejen seguir el viaje, porque no les parezca bien algún detalle.

Según mi reloj son las 6 de la mañana del día 22, con lo que llevamos casi 24 horas sin acostarnos y, la mayor parte, volando. Así estamos.

Este avión es mucho mas moderno, con asientos mas anchos, de piel, y mullidos. Una maravilla comparados con los del avión de American Airlines en dónde hemos venido desde Chicago. La compañía es la Alaska Airlines.

Nos han dado de beber y una bolsa de snacks pero, igualmente, si quieres comer algo, es de pago.

Tardaremos algo más de tres horas en llegar a Fairbanks, que será, por fín, el final de ésta parte del viaje, que creo que va a ser la más dura e incómoda.

Nos estarán esperando de la Holland y, por fín,  podremos ir al hotel con el que ya estoy soñando.


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VIAJE A ALASKA Y CANADÁ, 21 DE MAYO AL 3 DE JUNIO 2012

LUNES 21-5-12: MADRID-CHICAGO-SEATTLE-FAIRBANKS

MADRID-CHICAGO (9 ½ horas)

16,50 p.m. (hora de Madrid). Ya estamos en pleno vuelo, llevamos cuatro horas y media en el avión, con lo que la mitad del primer tramo del viaje está superada.

Hemos embarcado con media hora de retraso. El vuelo estaba programado para salir a las 11,55 h. pero ha despegado a las 12,55.

Ha habido suerte esta mañana; a pesar de ser lunes no hemos encontrado atasco, y en poco más de media hora estábamos entrando en el aeropuerto. La cola para facturar las maletas ha sido bastante larga, y no hemos tenido suerte con la persona que nos ha tocado para atendernos.

En la agencia de viajes nos dijeron que nuestro equipaje iría hasta Fairbanks, con lo que no tendríamos que preocuparnos de él hasta llegar allí. En el mostrador, esta señora nos ha dicho que era sólo hasta Seattle, y les ha puesto las etiquetas hasta esa ciudad.

Como no nos hemos quedado muy convencidos, hemos ido a Información de Iberia a preguntar.

Nos ha atendido muy bien otra señorita; ha estado haciendo averiguaciones y, efectivamente, era hasta Fairbanks a dónde tenía que haber puesto las etiquetas su compañera. Por teléfono y con el ordenador ha conseguido parar las maletas, que ya estaban casi para embarcar, decir que les cambiaran los códigos y las etiquetas y, en apariencia, solucionar la metedura de pata anterior.

Siempre que ponemos las maletas en la cinta y las veo desaparecer, pienso si voolveré a verlas y, aún me cuesta comprender como es posible que lleguen casi siempre a su destino con las miles que entran por hora. No quiero pensar que habrá sido de ellas hoy con todo esta movida. Espero que no sea un indicio de mal comienzo.

En el avión, un boeing 340-600, que se llama Amazonas (lo he leído en un folleto de la bolsa del asiento que tengo delante), vamos en el lado derecho, hacia la mitad, en los asientos 26 A y 26 B, totalmente encima del ala. Es de American Airlines, pero operado por Iberia.

Nos han dado de comer a eso de las 2 de la tarde: Ensalada de apio y zanahorias; gnocchi con salsa al pesto (estaban buenos pero les sobraba un poco de grasa); un pastel incomible; pan casi congelado; agua, vino blanco, una tónica, y un té con nube de leche.

Como no me cabe todo en la bandeja, he inventado un nuevo cóctel: el Tin Tonic: Un vaso con mucho hielo, rodaja de limón, vino tinto, y tónica. Francamente bueno, solo habrá que pulirlo con algún detalle como pimienta rosa, lima en vez de limón…

He tratado de dormir algo después de comer, sólo he podido dormitar media hora y mi sacro está ya dándome gritos de incomodidad. Con todo lo que me queda…

Acaban de traernos un zumo, por aquello de entretenernos un poquito, supongo.

En la pantalla del techo que tengo más cercana alcanzo a ver que estamos empezando a sobrevolar América, y que nos quedan 3 horas 52’.

He tenido ratos de creer que no podía más, pero como no había más remedio…

Hemos aterrizado en la hora prevista en Chicago, con 1h 50’ por delante para hacer el transbordo de avión, y coger el de Seatlle.

El pasillo por el aeropuerto de Chicago por el que vamos, está decorado con vidrieras a los lados, preciosas y muy decorativas. Íbamos tan corriendo que no he podido acercarme a ver si son verdaderas, pero me han llamado mucho la atención.

Los suelos están forrados de moqueta que hace que las maletas rueden bastante peor que en los de mármol o cerámica. Después de unos cuántos pasillos y escaleras llegamos al control de pasaportes. Allí, una vez más, nos han fichado. Dedos de mano dcha, pulgar, dedos de mano izqda, pulgar; ya no les quedan más huellas que pedirme. Foto, y pregunta de para qué estás allí y por cuánto tiempo. El policía habla bastante bien español, y se va dirigiendo a nosotros amablemente.

Hemos tenido que recoger las maletas de la cinta de equipajes, y llevarlas a la sala de al lado para darlas en mano a un operario y decirle a dónde iban, ha mirado las etiquetas y las ha mandado adentro. Me ha parecido un poco raro, pero…

Miramos el horario y la terminal y vemos que tenemos que ir a otra, a la 3. Hay que coger un tren de enlace entre terminales.

Una vez allí, lo primero pasar el control de policía y del equipaje de mano. Al mirarme el pasaporte casi no me dejan pasar por poner en el billete mi nombre de otra forma que en el pasaporte. Han llamado al jefe, que después de mirar todo con lupa, ha accedido a que continúe. Descalzos; con los zapatos, los bolsos, relojes y demás en bandejas junto a las maletas de mano para que pasaran el scanner, hemos tenido que pasar por RX y luego me han cacheado a mano. Nos han hecho abrir una maleta para mirar la bolsa de aseo, y la máquina de afeitar. No sé que pensarían que era.

Se habrán quedado tranquilos! sólo les ha faltado hacernos una inspección médica, para cerciorarse de que no llevábamos nada peligroso. Bueno, a una chica detrás nuestro le han rociado las manos con un spray, y se las han mirado con una luz especial, así que podrían habernos hecho aún más pruebas.

Tras eso, a correr, pues la sala de embarque, la H17, está al final de un eterno pasillo lleno de sugerentes tiendas, que no he podido ni mirar de reojo, ya que no podíamos entretenernos.

Hemos llegado justo cuándo ya estaban embarcando.


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Desde Alaska

Ni yo me lo creo, pero llevamos ya varios días en Alaska!!

El vuelo, como era de esperar, tremendamente largo y pesado. Y, una de las peores cosas, la cantidad de controles de policía y pasaportes que tuvimos que pasar. Incluso en uno me pusieron pegas por llevar mi nombre (que es María…) en el billete de avión, más corto que el que aparece en el pasaporte. Tuvo que certificar un jefe que era el mismo nombre.

Hasta ahora, el tour está siendo estupendo. Con algún problemilla en el hotel de Fairbanks, que ya contaré.

La organización de Holland, hasta ahora, inmejorable.

Hemos tenido una suerte impresionante, la guía del tour, habla maravillosamente bien español (vivió y tuvo un novio en El Salvador, a dónde fue con una ONG), con lo que cualquier duda en horarios o detalles de maletas, solucionado al instante preguntándole; y, de todo lo que cuenta, a veces nos hace un pequeño resumen acercándose a nosotros. Además es agradable, simpática y tiene una sonrisa de anuncio. Encima se da un aire a mi hija, Qué más se puede pedir!

El idioma, a pesar de todo, es lo único que te da rabia no dominar. No hemos tenido ningún problema en ningún sitio para entendernos, más o menos, pero en cada excursión o desplazamiento, toda la cantidad de información que van dando la pierdes completamente. Aunque la recuperes con la información que llevábamos preparada.

Fairbanks, es una ciudad, pequeña, con muy poco que ver, con unas avenidas enormes en las que están deperdigadas las casas, no existen tiendas a pié de calle, con un par de centros comerciales, y con necesidad de coche para desplazarse a cualquier lado.

Hicimos dos excursiones que estuvieron muy bien.


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Alaska: seguimos haciendo planes.

Poco a poco,  nos vamos decidiendo más por Alaska, que por Cánada coste este.

Y, ya que tenemos que volar tan lejos, la idea de un cruisetour pre ó postcrucero va tomando forma.

En principio hemos ido analizando varias compañías:

NCL: en sus cruceros no llega hasta Seward, y con ello te impide hacer un tour por aquella zona.

Celebrity: tiene la posibilidad del tour antes en Las rocosas y, después, desde Seward. Sus barcos son modernos, y muy bonitos.

El tour de Las Rocosas, es extraordinariamente caro, comparado con el del norte de Alaska.

En mayo- 1º junio, que serían las fechas que queremos, no tiene camarotes libres.

Holland: tiene cruisetours desde Seward, Faibanks o Anchorage. Sus barcos tienen muchos años. Entre la comunidad de cruceristas tiene muy buen nombre, y en Alaska, con los cruisetours, parece que funciona muy bien y lleva muchos años organizándolos.

Los de 13 noches, sale más barato con Holland que con Celebrity.

La página web de Holland, tiene la posibilidad de ver fecha, número de camarote y precio exácto, pero no deja reservar un crucero. Te remite a un agente de viajes, o te da la posibilidad de llamarte por teléfono. Como teléfono de contacto figura en ella el de “Un mundo de cruceros” en Madrid, o en Barcelona. Después de llamar para consultar datos, me los enviaron por mail, pero me dicen que son una mayorista y, que para más dudas, consulte con una agencia de viajes (no sé para qué ponen el teléfono en la página de Holland).

He pedido presupuesto en El Corte Inglés, y después de dármelo, me dicen que  en los cruisetours no hacen el descuento que anuncian por ser la “Semana del Crucero”, aún estando en fechas.

El que nos parece mejor de todas las posibilidades que tiene Holland, es el D6T Denali Plus, de 13 noches: 6 de tour desde Fairbanks a Seward, y 7 de crucero de Seward a Vancouver. Lo ideal sería desde Vancouver poder hacer un tour hacia Las Rocosas.