Viaja2

El mundo es para recorrerlo, mejor en compañía. Y la vida… también.


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In response to The Daily Post’s weekly photo challenge: “Symmetry.”

Fotos del Gran Canal de Venecia, detrás del cristal del vaporetto.

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CRUCERO CARIBE CON EL PEARL.

8-11-11 NAVEGACIÓN:

Amanece un día claro, con buena temperatura, pero un poco de aire. 26º.

 Lo que más apetece es leer en una hamaca, entre sol y sombra, y eso es lo que hacemos.

A pesar del bullicio, nos vamos acostumbrando a éste nuevo ambiente, y poco a poco encontramos nuestro sitio preferido para leer o pasear. Aunque aún echamos de menos el ambiente relajado y educado del Epic.

 Me llama mucho la atención, el que aquí haya menos preocupación por la limpieza de mesas en las zonas de piscina y buffet, y mas relajación de las normas establecidas en ellas. Por ejemplo, se meten en el jacuzzi con vasos o botellas en la mano, e incluso el camarero te ofrece de beber estando allí.

 Vamos viendo que el barco es bastante igual al Jade, con pequeñas diferencias como la configuración del Atrio, en el que hay una pantalla muy grande (en dónde ponen documentales, películas, y que utilizan para las conferencias y subastas de arte), y la situación de las tiendas.

 Cenamos en el Índigo:

-Crema de maíz tostado. Vaya…

-Quiche de tomates secos. Estupenda.

-Cordero asado en filetes finos (rosas en el medio), guarnición de lentejas rehogadas con cebolla y zanahoria. Muy bien.

-Tortellini de setas a los cuatro quesos. Bien.

-Fruta

-Helado de chocolate.

-Vino blanco Chardonnay, de California (un detalle de Jorge Sosa, Maitre). Es un vino bastante normal, sin crianza. Inicialmente huele muy poco, y , en boca, da sensación de poco sabor, como si estuviera aguado.

Según va pasando el rato, los diferentes sorbos te van dando cantidad de matices. Claramente sabe a canela y vainilla, y poco después, se le añade sabor a chocolate. El aroma también va aumentando según se oxigena el vino. Es la primera vez que un vino me sorprende tanto. Aunque no soy ninguna especialista.

 El regalo de esta botella, y otra más de tinto que nos enviaron a la habitación, está provocado por una reclamación que puse esa mañana, por la falta de limpieza de las mesas del buffet y de todas las zonas al aire libre. Retiran inmediatamente todos los platos o vasos, pero no limpian la mesa tras ello, o la limpian solo de lo más gordo, y al sentarse otro pasajero se encuentra con restos de azúcar, pan, huellas mojadas de los vasos… Y es muy desagradable.

También les cuento que en los jacuzzi se mete la gente con botellas o copas, cosa que me parece muy peligrosa.

Me acerqué a la recepción a comentarlo, y coincidió que me atendió maravillosamente el Jefe del Guest Service, brasileño, y que habla perfectamente español. Tomó nota de todo, me dio las gracias, y me dijo que trasladaría todos los temas tanto a la directora del crucero, como al de restauración.

Todo el tiempo, a partir de aquí, nos estuvieron cuidando de maravilla; cada vez que nos encontrábamos con uno de los Directores del barco (al que conocimos en la copa que nos ofrecieron a los pertenecientes al Club Latitudes de NCL, y al que también le comenté el tema de la limpieza), o con el maître en las cenas, nos colmaban de atenciones, y nos preguntaban si necesitábamos algo. Aunque supongo que era solamente por ser estas personas sumamente atentas.

Pero, tengo que confesar que no sirvió de mucho, y las mesas siguieron sin limpiar bien durante el resto del crucero. Veníamos demasiado mal acostumbrados; en el Epic, no habían terminado de retirar los platos de la mesa cuándo estaban limpiándola con spray y bayeta. Aquí la cantidad de empleados es bastante menor, quizás sea por eso.

 Por la noche, espectáculo en el teatro: “Esto es espectáculo“ Canciones y coreografías de canciones famosas. Está maravillosamente preparado, los americanos son estupendos para hacer musicales, y una vez más nos lo demuestran. Disfrutamos un montón.


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CRUCERO POR EL CARIBE CON EL PEARL DE NCL 6-11-11/13-11-11

CRUCERO POR EL CARIBE CON EL PEARL DE NCL (6-11-11/13-11-11)
MIAMI- GRAND STIRRUK KEY(ISLA DE NCL)- NAVEGACIÓN-OCHO RIOS(JAMAICA)-ISLA CAIMÁN-COZUMEL-MIAMI.

6-11-11 DOMINGO, EMBARQUE EN MIAMI:

Hace un día despejado, con un calor húmedo y agobiante. 27º

El taxista que nos lleva desde el hotel, con el que hemos negociado antes de salir, nos lleva por Mc.Artur Causeway, y nos cobra 25 dólares.

Llegamos a las 2 p.m. Los maleteros que nos recogen las maletas nos exigen la propina de malas maneras, son dos negros, cubano-americanos y enormes, de los que paso, y me las tiran al carro que las subirá al barco de malas formas. No sé como NCL permite esas cosas con sus clientes.

 El camarote es exterior 8590, en el centro del barco, que resulta amplio, cómodo y, a pesar de ser visión obstruida, luminoso.

 Paseamos por la zona de la piscina, que ya está llena de gente.

 Nos vamos al buffet, para comer. Cuándo estamos terminando, vienen algunos miembros de la tripulación, anunciando por las mesas que va a empezar el simulacro de salvamento reglamentario. Nos dirigimos a nuestra estación establecida, en dónde poco a poco va llegando más gente. Es el en City bar, en la cubierta 6, que tiene un diseño agradable y sillones muy cómodos. Hay un piano, por lo que me imagino que habrá actuaciones.

Terminamos bastante pronto, y como ahora no hay que llevar los chalecos salvavidas, que son un engorro, rápidamente vamos saliendo.

 Volvemos hacia el camarote, y al llegar, las maletas ya están en la puerta, con la mala suerte de que una tiene rota el asa. Es una maleta nueva que compramos hace 20 días, poco antes de iniciar el transatlántico hacia Miami. En recepción se quedan con ella para intentar arreglarla.

Pasados tres días, nos la devuelven tras ir varias veces a peguntar por ella; pero la maleta está arreglada solamente a medias. Nos cuentan que tendremos que hacer una reclamación, pero directamente a NCL, ya que el barco en sí, no puede indemnizarnos con todo lo que valdría, ya que es una Samsonite. (Un mes después de haber desembarcado, después de haber mandado a NCL la reclamación, ni siquiera nos han respondido…)

 En éste tipo de barcos los camarotes tienen bastante sitio para guardar la ropa y accesorios. Colocamos todas nuestras cosas, sin problema.

 El Pearl, es un barco de la serie Jewel, y casi idéntico al Jade de ésta compañía, que ya conocemos bastante bien pues hemos hecho en él tres cruceros, a Cabo Norte, Mediterráneo y Atlántico.

 Inicialmente hemos tenido un choque con éste barco. Venimos del Epic y de hacer un transatlántico, y aquí con un barco más pequeño, y por el Caribe, el ambiente y el tipo de pasajero es bastante diferente. En aquel era gente con ánimo de descansar, educados y con un ambiente estupendo. En éste, abundan grupos de amigos de entre 30-50 años, con muchas ganas de ruido, música y juerga; con la idea de estar permanentemente en la piscina bebiendo y tomando el sol. La música con ritmo caribeño y muy alta,  nos da idea de que va a ser un crucero de bastante jaleo. Algo así como un Mediterráneo en agosto.

Cenamos en el SUMMER PALACE:

Uno de los dos restaurantes sin cargo adicional. Está decorado como el salón de un palacio de los zares y, en un sitio destacado, hay una gran pintura con la familia del último zar en pleno, cosa que no encuentro de muy buen gusto… Es demasiado rococó, muy grande, y ocupa toda la popa de la cubierta 7. La iluminación es bastante tenue.

Lo bueno de ir solos, es que las mesas para dos personas están al lado de las ventanas, lo que hace más agradable la cena.

Cenamos:

-Crema de alubias rojas. Muy buena, con un aliño que me recuerda al sabor de la morcilla.

-Crema de setas.Bien.

-Salmón plancha, con verduras de wok. El salmón es de todos los pescados que he probado la mejor opción. Esta muy bueno, jugoso y en su punto.

-Rosbif (rosado, perfecto), con puré de patata y verduras.

-Helados

-Fruta.

El menú, por lo que hemos visto, parece ser bastante idéntico a los que hemos tenido en el Epic. Al ser la misma compañía, los tendrán estandarizados para todos sus barcos.

El otro restaurante, el INDIGO, es más informal, está decorado con grandes fotos modernas y con mucho colorido. La iluminación es también muy tenue, casi diría que oscura. Y lo malo, es que allí hace mucho frío.

 También se puede cenar, en el buffet y en 8 restaurantes más. Son los de especialidades (italiana, mejicana, francesa, americana , asiáticas), en los que se paga un suplemento de 10, 15 ó 25 dólares.

Tomamos la copa en el City Bar, escuchando a una cantante melódica con piano, que es estupenda.

Se puede escuchar música con cantantes en directo, desde el mediodía hasta la madrugada, por casi todos los lados: Bar City; Salón Spinnaker; Summer Palace; Crystal Atrium; Bliss Ultra Lounge; Piscina.

7-11-11 NAVEGACIÓN:

 Día soleado, 23º.

Hoy hacíamos escala en la isla de NCL, Great Stirrut Kay, pero comunican (también en español), que por el estado del tiempo es imposible intentar ir hacía allí, por lo que se cambian los planes y el rumbo, y seguimos hacia la próxima escala que será Ocho Ríos, después de otro día de navegación.

Nos da rabia, pues resultaba muy atrayente la idea de estar todo el día en una isla caribeña muy preparada para estar relajado.

 El mar está bastante agitado, y el barco se mueve, aunque sin problema de molestias, ni mareos.

 Pasamos el día paseando para conocer el barco, y leyendo en la piscina, en la que, como nos pareció ayer, está casi todo el barco tomando el sol y bebiendo. La impresión alrededor de la piscina, es un poco agobiante; mires a dónde mires, todo lleno de gente. Pero si te retiras un poco hacia otra parte de la cubierta, encuentras bastantes hamacas libres.

 Hacemos jogging en la pista de paseo, que aquí da la vuelta a todo el barco (en la cubierta 6) y casi siempre al aire libre, que es una delicia.

 La mayor parte del pasaje nos parece que son americanos. Españoles, creemos que muy pocos y vamos identificando algunos de vez en cuándo. Hay un grupo de catalanes.

Por la tarde un rato de gimnasio, que está muy bien equipado, como es habitual en esta compañía.

Cenamos en el buffet:

-Crema de coliflor

-Sopa de noodels con pollo

-Lomo de cerdo asado con salsa al calvados (delicioso)

-Pasta con salsa de queso.

-Fruta

 El buffet del Pearl está bastante bien, es variado y grande, y muy bien organizado con zonas repetidas para que no haya colas.

 Vamos al espectáculo del Theatre: un cuarteto masculino, con voces en directo, que hace un tributo a Frankie Valli & The Four Seasons.

Cantan, entre otras, Sherry, Big Girls Dont’ Cry; Walk Like a Man y Can’t Take My Eyes Off You, canciones “de siempre” que nos emocionaron otra vez y nos encantaron.

El grupo es bueno, aunque resultan un poco sosos.


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TRANSATLÁNTICO. DÍAS DE NAVEGACIÓN. DESEMBARCO EN MIAMI.

3-11-11 JUEVES, DIA DE NAVEGACIÓN (9º) 

Buena temperatura, 26º soleado.

Tormenta de 5 minutos con lluvia y aire tremendo.

Tras ella, de nuevo se queda un día estupendo.

Mañana de lectura y baños en la piscina y el jacuzzi.

Comida y pequeña siesta.

Por la tarde, de nuevo a la piscina, a disfrutar del buen tiempo. En las tumbonas es muy agradable leer. Hay gran cantidad de ellas por toda la cubierta de piscinas, en el H20,y en las dos cubiertas más pequeñas que son solarium. Una de ellas, cerrada a todas las miradas indiscretas, y con paso solo para adultos, es en dónde se puede tomar el sol desnudo.

A pesar de ser días de navegación, con buen tiempo, hay muchas vacías, y puedes elegir zona sin problemas.

Claro que el tamaño de las cubiertas del Epic es impresionante.

Comida en el bufett.

Tarde de tumbonas, y de baños, Al final de ella, una sesión de baño en la piscina del Spacio H2O, que es solo para adultos, combinada con entrar y salir del jacuzzi (están colocados al final de popa), viendo la estela que deja el barco al desplazarse, el mar, inmenso, y la puesta de sol, son sensaciones en cuerpo y mente, para guardar y poder sacar en las ocasiones de estrés que vendrán a lo largo del invierno.

Gimnasio, carrera en la cinta.

He estado mirando de cerca algunas de las máquinas que hay para muscular, en las que nunca había reparado, y he visto que hay para cada uno de los músculos de espalda, piernas y abdomen. Qué paciencia trabajarlos uno por uno!!

Cena en el TASTE:

-Crema de almejas. Agradable, con alguna almeja entera.

-Ensalada de pato asado, con salsa agridulce, y alguna verdura picante. Muy bueno.

-Bistec con patata asada y verduras. Bien

-Espaguetis con salsa carbonara, realmente al dente y muy bien hechos.

-Fruta

-Helado chocolate-vainilla.

Espectáculo en el teatro “Legend in concert” con la actuación de los imitadores de Lady Gaga, Elvis Presley y Esteve …

Un espectáculo impresionante. Los americanos en cuestión de musicales son únicos. Cambios de decorados, trajes y luces, estilo Las Vegas.

Nos gustó muchísimo.

Después en el Atrio, oyendo a Twice and Nice.

4-11-11 VIERNES. DÍA DE NAVEGACIÓN. (10º).

Día soleado, con muchas nubes y bastante aire. 27º.

Por la mañana después de desayunar, maratón de compras en las tiendas. A todos nos entra la angustia de hacer lo no hecho, y de comprar todo lo que has estado mirando y remirando a lo largo del crucero, ya que llega a su fin.

He comprado un bolso de GUESS, y otro para mi hija, a pesar de la duda de que en Miami los pueda encontrar más baratos. La tentación de todo el tiempo viéndolos ha sido más fuerte.

Mañana desembarcaremos en Miami.

Llevan varios días dando publicidad por todos lados, a una oferta “única” y “solo” durante una hora el día de hoy en el BLISS. “Venta de relojes a precios increibles. 19,90 dólares“. Su precio real, lo anuncian, de más de 100.

La gente de amontona poco antes de comenzar de una forma increíble, y ni entramos. Son cajas con reloj, pendientes y pulsera en los de señora; y carteras y bolígrafos en los de caballero. El conjunto, vale exactamente lo que pagas: 19,90, o seguramente mucho menos. A pesar de ello hay una cola inmensa para comprarlos. Luego durante todo el día estuvieron en venta los que quedaron.

¡Lo que hace una buena campaña de publicidad!

Lectura en la piscina.

Aperitivo en el O’Sheehan‘s: alitas de pollo. Salsa de espinacas y queso con dips, y cerveza. Las alitas no están tan buenas como las del otro día.

Comida en el bufett.

A las 3 pm. anuncian sorteo de 500 dólares entre los tickes de las compras del día. Había gente que llevaba tiras que les llegaban al suelo (también los daban en la joyeria). Le toca a una señora que, lógicamente, tenía una de esas tiras. Pero sorprendentemente, los 500 dólares no son en dinero, son en regalos de todas las tiendas y, la mayor parte, en objetos que llevan la publicidad del EPIC. No sólo te da algo al ver que no es en metálico, sino que te causa un problema pues te encuentras con otra maleta para viajar. Y estoy segura de que ha habido cantidad de compras por el señuelo del sorteo.

Por la tarde en la piscina, a pesar de estar totalmente despejado, con un sol maravilloso, hace un aire tan tremendo que no puedes leer tranquilo, ni dan ganas de bañarse. De todas formas nos quedamos allí bastante rato.

Nos queda otra de las cosas mas desagradables del viaje: hacer la maleta.

Cena en el Manhattan, en el que había bastante más jaleo que ningún día, porque había muchos grupos con las consabidas despedidas de final de crucero.

-Minestrone con judías blancas pequeñitas, que resultó muy buena.

-Crema de setas.

-Salmón plancha con verduras, muy en su punto.

-Macarrones con salsa Alfredo (de queso ).

-Fruta

-Helados.

De la carta, puedes pedir todos los platos y en el orden que quieras.

Paseamos un ratito, pero nos vamos al camarote a terminar el equipaje y cerrar las maletas.

Mañana cuándo nos despertemos ya estaremos en Miami.

La experiencia del transatlántico ha sido muy buena; es verdad que hemos tenido un tiempo bastante revuelto y mala mar los primeros días, pero luego, con buenas temperaturas, ha resultado relajante y muy agradable. Pensé que tantos días de navegación se me harían largos y aburridos, pero, al contrario, a veces he pensado que se me pasaban demasiado deprisa.

Ha habido algo que nos ha dejado perplejos por lo inesperado. Ha viajado con nosotros en el barco un perro, un bulldog francés. He leído que en algunos barcos se permite a los pasajeros ciegos llevar a sus perros, porque ellos están trabajando ayudando a su amo. Pero nunca, el que se permitiera llevar una mascota, a la que hemos visto pasear en brazos de su amo, e incluso llevándola con su correa. Me parece increíble que con tanto interés que ponen en la higiene de todo tipo, puedan dejar que un perro pasee por la moqueta, aunque éste no sea demasiado grande.

Nos da menos pena que se acabe porque sabemos que pasado mañana comenzaremos otro con el Pearl por el Caribe.

Ésta, al fin y al cabo, no ha sido más que la crónica de nuestro viaje. Todo ello, desde nuestro punto de vista y, supongo, que habrá tantas opiniones como pasajeros.

Hay muchas más opciones de comidas, de entretenimientos y de actividades; algunas que hemos ido haciendo y que no he relatado y, otras, en las que, generalmente por el idioma, no nos hemos apuntado, pero que sí lo hubiésemos querido, ya que eran muy interesantes; sobre todo las conferencias y seminarios, de los que ha habido de toda clase de temas.

El EPIC, hasta ahora, es el barco más grande, más completo, y con más y mejores entretenimientos y actuaciones de los que conocemos. Y, para nosotros, las atenciones de todas las personas de la tripulación han sido inmejorables.

Pero ya digo que, esto, es sólo desde nuestro punto de vista. 

5-11-11 DESEMBARCO EN MIAMI.

HOTEL WYNDHAM GARDEN EN MIAMI BEACH. Washington Street.

Amanece un día despejado, pero con un aire muy frío, tanto que desayunando en la cubierta exterior, me quedé helada.

A las 10, ya hemos desembarcado. Cogemos un taxi, que pensamos que nos dio la vuelta especial para “guiris”, ya que enfila el puente más lejano para entrar en Miami Beach, en vez del Mc. Arthur, que está al lado del puerto. Nos cobra 35 dólares, que es caro.

Ya conocimos Miami el año pasado, también por un crucero por el Caribe en el EPIC; hicimos noche el día de antes de embarcar, y luego volvimos otro día, en una escala. En ésa ocasión estuvimos en un hotel de la cadena Marriott, en down town, que resultó fantástico.

Ahora lo hemos cogido en Miami Beach, para conocer mejor la zona.

Es el Wyndham Garden. El hotel tiene un aspecto bueno desde afuera. Son varios edificios Art Decó, en blanco, con adornos de molduras. Tiene piscina exterior, con tumbonas, y una gran terraza con sillones para poder tomar una copa por la noche, pues el edificio en dónde se sirve el desayuno es una casita construida con coral (son como piedras de rocalla), que es restaurante y bar de copas, hasta las 10 de la noche.

El hall está decorado en colores ácidos (verdes turquesa y lima) y blanco, con toques más oscuros en cojines. Tiene un aspecto amplio y luminoso.

La habitación no está aún preparada, y nos sugieren dejar las maletas allí y volver a las 12,30.

Aquí en Miami nos esperan unos amigos que conocimos el año pasado en el otro crucero por el Caribe, y que, luego en diciembre, en su viaje por Europa, estuvieron en Madrid, en dónde nos volvimos a ver.

Vienen a recogernos al hotel para que pasemos el día con ellos.

Damos una vuelta con su coche por Ocean Drive, llena de gente, y tan increíble como la recordaba. Dejamos el coche en un aparcamiento (no hay posibilidad de otra forma de aparcar si no es pagando), y hacemos un pequeño city tour andando por Española way y Lincon Road, y a las 12,30 volvemos al hotel.

La habitación que nos dan está situada en el segundo edificio, que tiene una fachada Art Decó exactamente igual a alguno de los cines de la Gran Vía de Madrid, de cuándo yo era pequeña. Es un primer piso sin ascensor, con lo que el subir las maletas es un poco incómodo.

Es amplia y está decorada también en tonos verdes agua y lima. El baño es moderno y limpio, con un lavabo redondo sobre una encimera negra de granito. Tiene una cama King, y un escritorio con silla en un lateral, adosado a una pared cubierta con una foto de almejas y agua.

En conjunto nos parece bien.

Nuestros amigos tienen infinidad de planes para pasar el día, que poco a poco, van quedando solo en eso, ya que los traslados de un sitio para otro, con atascos enormes, se hacen muy largos.

La mayor parte de los españoles que vienen aquí, vuelven cargados de ropa de marca, muy barata. Lo que yo voy encontrando tiene unos precios bastante parecidos a los que podría encontrar en Madrid y, además, lo que ponen en las etiquetas es el precio sin tasas ni impuestos, con lo que al pagar te llevas la gran sorpresa de que es un 18% más de lo que pensabas.

Comimos en un peruano: CVI.CHE 105 que nos agradó bastante. Parece que aquí, al igual que en Madrid, la cocina peruana está cada vez más valorada.

Se suele pedir varios platos al centro para compartir. El maître te recita algunos, explicándote como están realizados y con qué productos, para que los pidas juntos, pero vemos que en la carta pidiendo plato a plato, sale más barato.

Pedimos:

-Pulpo al olivo: una grata sorpresa. Pulpo cocido, en rodajas muy finas, y sobre él, una crema hecha con aceitunas negras chilenas. Adornado con gotas de aceite de oliva, y alguna aceituna, sin hueso. El conjunto resultaba muy bueno de sabor.

-Un par de platos de una carne troceada y rehogada con cebollas y verduras, con salsa de soja, sobre un montón de patatas fritas, y con una bola de arroz blanco, cocido, en un lateral. La salsa de soja, parece ser que la utilizan mucho.

-Ceviche de corvina: marinada en jugo de lima, formando una montaña en el centro del plato sobre alguna hoja de lechuga y, alrededor, cebollas moradas, chiles rojos picados muy finos, cilantro, alguna hierba más, y un cuadrado de batata cocida, que es el contrapunto a cuándo el picante ó el acido es fuerte. Nos gustó bastante.

-Cervezas chilenas.

Te pasan la factura, y tras firmarla y cargarla en tu tarjeta, te pasan otro papel que debes rellenar con los datos de la propina. Propina que, al parecer, es obligatoria, y que es exageradamente alta, al menos para mi opinión. 10 dólares por un servicio normal y corriente, me parece una exageración.

Pero si no lo dejas, poco menos que tienes que salir corriendo, dicen…

Queríamos visitar el Monasterio Español: es un monasterio medieval, de Sacramenia, un pueblo de Segovia, construido en el siglo XII. Lo compró en 1925, W. R.Hearst, desmantelándolo y  llevándolo piedra a piedra, en 11.000 cajas. Tras estar un montón de años embalado, se lo compraron y, en 1952, lo reconstruyeron, costando una barbaridad. Está situado hacia el norte, en las afueras de Miami.

La autopista está totalmente atascada y tardamos en el trayecto mucho más de lo que pensamos. Llegamos casi al cierre, que era a las cuatro de la tarde. Casualmente, está cerrado por una boda (ahora es una iglesia protestante) que además celebran en los jardines. Nos dejan echarles un vistazo desde la puerta, están muy cuidados, y lo que se ve del monasterio es magnífico.

Vamos a Hollywood Beache, que es una típica zona playera, con paseo marítimo, bares, restaurantes, tiendas, y la playa que es estupenda. Y, sobre todo, el mar con un color turquesa-verde de lo más llamativo, y unas olas impresionantes. Hace un aire tan horrible que te azota la tierra.

Después vamos a un centro comercial con tiendas de ropa, zapatos …etc. Tienen cosas de marca, pero no como en las tiendas especializadas. No era un mall.

Parece que aquí otra de las cosas típicas que hacen los turistas, es visitar un mall, una zona comercial gigantesca, en las afueras de la ciudad, con muchas tiendas de marca; que creo que son outlet, con precios más bajos que los de la ciudad.

Volvemos al hotel hacia las 7,30 de la tarde.

Salimos a cenar, y a ver un poco de la noche de Miami Beach. Llegamos hasta Española Way, que está cerca del hotel. Es una calle con muchos restaurantes, italianos, franceses, mejicanos, y, alguno español de tapas, aunque en su pizarra además de sangría, haya pisco y otras cosas. Sus terrazas están llenas de gente cenando. La calle tiene bastantes plantas de adorno, unos edificios bonitos, y alguna tienda de marca. Paseando también hay mucha gente. Me sorprendió que es bastante corta.

Seguimos hacia Lincon Road. Que es una calle peatonal llena de tiendas de marca, restaurantes de moda, y gente guapa, para lucirse. También está completamente llena en las terrazas de los restaurantes, y apenas se puede andar de tanta gente.

Probamos (todo hay que probarlo) para cenar, un restaurante típico americano de comida rápida. La decisión estuvo entre probar la de marcas conocidas (Mc Donald…), o una desconocida para nosotros, también con aspecto de cadena multinacional. Nos decidimos por ésta última, porque estaba llena de americanos. Tienen lo típico: perritos, hamburguesas y sándwiches. Pedimos unos perritos con cebolla y mostaza. La salchicha, francamente mala, y la cebolla (que ponía frita), apenas cocida. Para entretener la espera, hasta que te dan la bolsa de papel con tu pedido, nos dicen que en la entrada hay un saco de maní, con unas bandejitas para servirte como aperitivo. Tenía una pinta regular, pero resultó que los cacahuetes estaban muy buenos. El perrito de lo más vulgar.

Seguimos paseando, y nos acostamos pronto.

Por la noche me desperté a las 2,30 de la mañana y, durante un buen rato no dejó de oírse el abrir y cerrar la puerta de la habitación de al lado. Antes de dormirnos ya lo estuvimos oyendo. Parece que han tenido “muchas visitas”. A saber que era…

 


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DÍAS DE NAVEGACIÓN

30-10-11. DOMINGO. DÍA DE NAVEGACIÓN (6º)

Amanece un día maravilloso, con muchas nubes pero con un sol estupendo. Hace incluso calor. 27º.

Desayunando, de pronto, una nube inmensa ha cubierto el barco, y en cinco minutos ha caído una tormenta tropical impresionante, con una cantidad de agua espantosa. El mar está perfecto, el barco no se mueve apenas, y al comenzar a llover pensé si eso sería el empiece de otro temporal pero, afortunadamente, en cinco minutos, de nuevo el sol ha llenado todo.

En la pista de jogging ha hecho mucho calor y con los humos y olores que salen a ella, me ha costado terminar la caminata mañanera.

Está situada en la cubierta 7, y tiene un problema tremendo de diseño. Ocupa todo el lateral del barco, aunque no en todo su largo. Están colgados los tenders sobre ella, lo que hace que esté prácticamente cerrada, excepto unos grandes ventanales en el centro, en los que hay barandilla y puedes acodarte a mirar el mar. Éste es el único sitio del barco, junto a su zona gemela en estribor , en los que puedes hacerlo. En el resto, puedes ver el mar, pero con mamparas de cristal altas.

Pero el problema al que me refiero no es ese. A esa cubierta van a salir todos las rejillas de cocinas y aire acondicionado, con lo que según vas corriendo te van dando bocanadas de aire caliente, olores de comida, y a veces incluso de humo de gas-oil.

Ni quién lo ha diseñado, ni los jefes de la compañía, han debido de probar lo horrible que resulta el ir corriendo, o caminando deprisa y, además, ahogándote con humos y olores, nada agradables.

El año pasado, ya puse una nota de reclamación por ello, y me dijeron que era un problema de diseño, con difícil arreglo… Con muy buenas palabras, eso sí, y una invitación de una botella de vino para la cena, por haber tardado en responderme.

En el Atrio había una demostración de cocina italiana y estuvimos allí, aunque como ya es bastante conocida, no aprendimos nada especial.

La cantidad de actividades a lo largo del día es muy numerosa. Tienes opción de charlas y conferencias de los más variados temas: arte, salud, ejercicios físicos, cocina, piedras preciosas, preparación de próximas escalas, presentación de nuevos barcos y puertos; en fin para todos los gustos. Aunque, solamente en inglés, y el mío es tan escaso, que me entero de cosas con muchas lagunas. Pero, para quién domine el idioma, se puede pasar muy buenos ratos y de paso, aprender cosas nuevas.

El día sigue cada vez mejor de sol y temperatura. Hemos disfrutado de piscina, jacuzzi y lectura en una hamaca, con lo que la sensación de vacaciones, es verdaderamente agradable.

A pesar de los 4200 pasajeros, el tamaño y diseño de la zona de piscinas, es tan grande y acertado, que siempre, hay hamacas vacías. Nunca pensé que pudiera ser así en un día de navegación, con buen tiempo, y en el que todo el mundo esta en esas zonas. Hay tantos sitios con hamacas, y tan amplios, que nunca tienes problema para encontrar tu rincón favorito de lectura, o para tomar el sol.

Comida en el buffet.

Por la tarde vamos al gimnasio más pronto de lo habitual, hay un concierto de Pavarotti en el SpaceH2O a las siete de la tarde, y tenemos que correr para llegar a tiempo.

Resultó estupendo, aunque el vídeo era bastante antiguo.

Cena en el buffet, para intentar hacerla un poco más ligera de lo habitual. Mi estomago ha protestado un poco.

Copa en el MALTIS con la actuación de la cantante con la guitarra, que tiene una voz preciosa.

Después un rato en el BLISS, la discoteca, en la que había Karaoke. Me sorprendió la cantidad de gente que estaba dispuesta a cantar en público. 

31-10-11. LUNES. DIA DE NAVEGACIÓN (7º) HALLOWEEN.

De nuevo aparece un día maravilloso. Alguna nube, y el mar un poco más revuelto, pero apenas si se mueve el barco. Una temperatura tan buena, que al abrir la terraza por la mañana te da una bofetada de calor increíble. 29º.

Todo el barco aparece adornado con globos, dibujos, y colgaduras. En el buffet, además hay varios centros de calabazas de diferentes tamaños y formas, alrededor de una muy grande y redonda, vaciada, y recortados boca y ojos. Muy típicas americanas.

Después de desayunar seguimos explorando el barco, está vez por las zonas deportivas que hay en la cubierta 17, en la que hay una cancha de baloncesto, que dicen tiene las medidas de una reglamentaria. También una cama elástica, y algún aparato más de deporte-entretenimiento. Realmente impresionante las dimensiones.

Nos ponemos el bañador, y a disfrutar del día a la zona de la piscina.

Allí hacen una demostración de esculturas de hielo, que es espectacular, sobre todo por el tamaño de las mismas, de casi un metro de altas.

Hay tres toboganes, verdaderamente altos. Dos, el verde y el morado, en los que se tiran, estirados y sin ningún apoyo, y el grande, que es amarillo, en el que hay que tirarse semi-sentado sobre un flotador enorme.

Me da una envidia tremenda ver a la gente que se tira, y no consigo reunir la suficiente decisión para hacerlo yo. Desde arriba baja con un par de grandes curvas, y va a salir a una zona descubierta que es como un gran embudo, en la que se da varias vueltas por la inercia de la velocidad a la que bajas hasta entrar por un agujero a otro trozo de tubo cerrado, corto, y ya cuestabajo, para salir a un trozo horizontal y abierto, que es el final, y en el que hay un monitor, para ayudarte si es necesario, ya que el agua que baja a la vez, levanta una ola al llegar que te envuelve y quedas un poco desorientado. Le das el flotador a la primera persona que espera, que sube los tres pisos para tirarse.

Al final me he decidido a probar el morado, el más pequeño. Es genial, me he tirado 3 veces, y cada vez mejor; lo malo es que cada cierto espacio hay una unión con una junta atornillada por fuera, y, por dentro, se va notando según pasas por ellas que te araña un poco.

El verde me han dicho que con tantas vueltas y revueltas produce un poco de vértigo.

Hemos comido en el bufett, porque afuera en la piscina hace un bochorno asfixiante, y 29 grados.

Lectura en las tumbonas de la piscina. Quién puede imaginarse que ahora, en Madrid, estarán ya con frío, y casi de noche.

Gimnasio por la tarde.

A las 8, espectáculo en el teatro de Estephen Sorrentino, un imitador y sohwman de Las Vegas, bastante bueno, con montones de voces muy bien conseguidas. Canta con buena voz y toca un buen número de instrumentos. La pena es que habla mucho, y si no dominas inglés, te quedas muy a medias. En conjunto, entretenido.

Cenamos en el Manhattan, amenizados por Manhattan Motown Cabaret, un grupo de voces estupendas, que nos han hecho la cena aún más agradable. (Tanto en Manhatan como en el Taste, tienen una zona central en la que, a lo largo de las cenas, tocan el grupo Manhattan, o algún cantante con piano).

Cenamos:

-Ensalada de rúcula, con manzanas, nueces y queso azul.

-Sopa de buey.

-Bacalao a la plancha sobre risotto y verduras de wok, (El risotto, como otras veces, estaba demasiado fuerte de sabor).

-Canelón de setas y espinacas, con queso y salsa de tomate natural frito.(Un canelón enorme, de una pasta demasiado gruesa, exageradamente cubierto de una loncha de queso, y gratinado. El relleno de espinacas con setas y, también, con queso. Le sobraba tanto queso, sobre todo el de arriba, y el tomate le hacia un plato muy fuerte. A mi no me gustó)

-Sorbete de lima y helado de vainilla.

Ha sido la primera noche que no nos ha gustado la elección que hemos hecho para la cena.

 

Copa en el Shakers Martini Bar, con el cantante al piano, muy bueno. Canta canciones de los 70-90, mucho Queens, y Elton John. Estuvo algún día turnándose con uno de los que hacen el show de “duelo de pianos” en el Headliners, pero que nos gustó menos.

Después, fuimos al concurso de disfraces del H20, que estaba decorado terroríficamente, y en dónde estaba medio barco bailando. Había mucha gente disfrazada. Si te apuntabas con los de animación, te maquillaban, te daban un disfraz, y te metían en un grupo para competir. Resultó muy animado.

Es curioso que ya hemos vivido en el Epic dos fiestas muy americanas. El año pasado Día de Acción de Gracias, que fue algo así como una fiesta grande, una Navidad más o menos. Y éste año Halloween.

 

Curiosidades del Diario de a bordo:

-El Epic tiene 6 líneas de bolos: 3 en el O’Sheehan’s, y 3 en el Bliss Ultra Longe.

-El oceáno Atlántico es el 2º más grande del mundo y cubre aproximadamente 20% de la superficie terrestre.

-La cresta central del Atlántico separa éste océano en dos canales. La parte de Puerto Rico en el Atántico Norte es el canal más profundo con 8.605 metros.


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TRANSATLÁNTICO: ESCALA EN PONTA DELGADA

27-10-11 JUEVES. PONTA DELGADA. AZORES. PRIMERA ESCALA DEL CRUCERO.

Hoy ha tocado madrugar. La llegada era a las 8 de la mañana y a las siete ya estábamos desayunando.

Bajamos a tierra en cuánto dijeron por megafonía (también en español), que tenían los permisos para que pudiésemos desembarcar.

El día amaneció totalmente nublado, y al bajar llovía bastante. 26º.

Se nos acercó un taxista (nos sorprendió que era el único que había, y no un montón de ellos, acosando al turista, como ha sido siempre), que nos ofrece llevarnos a Ribeira Grande y una pequeña vuelta por el sur, por 50 euros; nos insiste en que busquemos dos turistas más para que nos salga más barato. No estamos por la labor de esperar para encontrar a alguien que tenía que ser hablando español, y le decimos que vamos a seguir mirando.

Nos resulta curioso que piensas que el portugués lo vas a entender, seguramente por la idea de cercanía que tenemos de ellos, y, en cuánto empiezan a hablar, es imposible entenderles nada, al menos aquí nos ha pasado.

Nada más salir de la terminal de cruceros, que por cierto parece de reciente construcción, al otro lado del mismo edificio, vemos una oficina de alquiler de coches y, sin pensarlo, pues llovía cada vez más, hemos alquilado un Peugeot 107, por 37 euros más la gasolina, y dejando un depósito con la tarjeta de 650 euros por si surge un accidente (que parece ser que es la norma). La empresa es AutAtlantis.

La idea es intentar visitar lo más que podamos, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que llueve. Son las nueve de la mañana, y queremos dejar el coche a las tres de la tarde, para tener tiempo de sobra para pasear por Ponta Delgada, y volver al barco sin agobios a las cuatro y media.

Vamos hacia SETE CIDADES. La carretera es estrecha, pero sumamente cuidada, con setos y grandes macizos de hortensias que la bordean, con los laterales bien segados, y todo muy verde y frondoso. Se nota que la mucha lluvia que está cayendo es de lo más habitual por aquí.

Está bien indicado, pero sin poner a cuántos kilómetros está cada sitio, ni los que faltan para llegar a él, cosa que despista un poco.

Paramos un momento en el mirador de CERRADO DAS FREIRAS, muy bien cuidado, lleno de hortensias, y con unas vistas que deben de ser maravillosas. Deben, pero nosotros todo lo que alcanzamos a ver era niebla muy espesa.

A unos veinte kilómetros, llegamos a los lagos de SETE CIDADES, formados en el antiguo cráter de un volcán. Separados por un estrecho puente, uno el azul, y el otro el verde. Con el día tan gris, ninguno era de esos colores, sino más bien oscuros, y la primera idea que tuve al verlos es de gran decepción. Es verdad que son muy grandes, sobre todo uno de ellos; que están rodeados de bosque verde; pero la imagen que yo llevaba en mente, era la de un gran cráter, totalmente identificable, con los lagos dentro, y que me supongo será la que se tiene desde el mirador, si hubiéramos podido verla en un día claro.

Nos acercamos al pueblo, que es pequeño, y con una iglesia en medio de un parque. Tiene el estilo típico de la isla; neogótica, en blanco, y con molduras y ventanas en piedra volcánica negra. El efecto es muy decorativo.

Seguimos hacia MOSTEIROS, con una buena cuesta para llegar al pueblo, y nos dirigimos hacia las Piscinas Naturales, que son formaciones de coladas de lava, allanadas por la erosión, en las que parece que se remansa el agua. El mar se ve bravío y maravilloso, con gran contraste entre el azul turquesa de las olas que rompen en las rocas tan oscuras.

El sol ha salido y apenas chispea, con lo que podemos disfrutar haciendo fotos un rato.

Ya de vuelta, paramos en el mirador de la PONTA do ESCALVADO, desde el que se puede ver los enormes islotes frente a la playa de MOSTEIROS, pero que, al estar de nuevo lloviendo, apenas conseguimos adivinar.

A pesar de ello el paisaje es impresionante, y la zona merece una visita mas tranquila, y con mejor tiempo.

Aunque la lluvia es cada vez más fuerte, regresamos a Ponta Delgada rápido y sin atascos. Decidimos ir hacia FURNAS, pensando en volvernos antes de llegar, si se va complicando el camino por alguna causa.

Poco antes de llegar a PONTA DELGADA, cogemos una autovía que, en principio, nos parece que nos ayudará a viajar más rápido. Es la desviación para Ribeira Grande y Lagoa. Al poco, Furnas está repetidamente indicada en los carteles que te vas encontrando. Pero la autovía solo dura unos 25 kms. Después, sigue una carretera estrecha que pasa por bastantes pueblos.

La lluvia se ha empezado a hacer temporal y nos preocupa que se corte alguna carretera, ya que en alguna zona hay carteles de peligro de desprendimientos. Cuándo llegamos al lago de FURNAS, la visibilidad era mínima entre la lluvia y la niebla. Al lado está una zona de fumarolas y de manantiales de agua hirviendo, que se llama CALDEIRAS, a la que llegamos tras dejar el coche en un aparcamiento y calarnos de agua.

El pueblo de FURNAS está cercano, en él hay piscinas de aguas sulfurosas en las que puedes bañarte, y montones de restaurantes en los que cocinan cocidos de carne o pescado, introduciendo ollas en los agujeros de los cráteres, por los que sale calor y agua a borbotones. Seis horas allí, y está hecho.

La cantidad de lluvia era preocupante, y sin entretenernos mucho más, nos dirigimos de vuelta a PONTA DELGADA.

En el camino paramos en una playa enorme, de arena negra, y un mar impresionante por sus olas. Está pasada VILA FRANCA DO CAMPO.

En AGUA DE PAU, seguimos las indicaciones para CALOURA, que está a 2km. por una calle en cuesta abajo muy pronunciada.

Allí nos dirigimos al puerto, al que se va a dar de frente, y que es curioso y original, puesto que está encajonado entre el pueblo y una ladera de montaña. De nuevo el mar bravío y la lluvia apenas nos dejan acercarnos para hacer fotos.

Otra vez encontramos la autovía para los últimos 20 kms. hasta PONTA DELGADA (parece que el resto está en construcción).

Echamos gasolina en la entrada a la ciudad (16 euros), ya que debíamos dejar el depósito lleno, como nos lo dieron.

Llegamos poco antes de las tres de la tarde, como era nuestra intención, un poco estresados por el viaje complicado con tanta lluvia. Como remate, la entrada para coches del puerto, sin señalar y difícil de ver, nos hace dar algunas vueltas y callejear por las estrechas calles, complicándonos el devolver el coche en la oficina de alquiler.

Con una hora por delante paseamos el centro de la ciudad un poco, de la que nos llama mucho la atención las muchas iglesias que tiene, algunas con bellas portadas en piedra blanca, y la decoración en todos los edificios de negro/blanco, que le aporta un toque de originalidad para recordar. También el que todas las aceras y la decoración del suelo de las plazas, sea en piedra volcánica negra mezclada con piedra blanca, haciendo dibujos verdaderamente artísticos.

En conjunto, SAN MIGUEL que es la isla de la que es capital PONTA DELGADA, y por la que hemos hecho todo éste recorrido, es maravillosamente verde y llena de flores. Con un origen volcánico evidente casi a cada paso, en sus playas de arena negra, y en las bocas de cráteres por los que aún mana agua y lodos en ebullición.

En ocasiones, nos ha parecido encontrar muchos parecidos con Galicia por su verdor, sus flores, su lluvia, y los viajes con niebla que casi siempre encontramos cuándo vamos por allí.

Lo poco que hemos podido apreciar de la isla, nos deja un buen recuerdo y ganas de volver para conocerla mejor.

Salimos de Azores a las cinco de la tarde y, pocas horas después, ya estaba el mar de nuevo en movimiento.

Cenamos en el TASTE:

-Ensalada de endivias, nueces y manzanas, con salsa de frutos rojos.Muy buena.

-Brochetas de pollo Teriyaki, con arroz blanco y salsa de piña y soja. Estupenda.

-Sopa de tomates asados. Un poco fuerte de sabor.

-Chuleta de ternera con patata asada con nata y judías verdes. Bien,

-Fruta fresca, preparada.

-Sorbete de frambuesa.

 


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CRUCEROS TRANSATLÁNTICO Y CARIBE. 22 DE OCTUBRE/13 DE NOVIEMBRE DE 2011

22/10/11 SÁBADO. MADRID-BARCELONA

Nuestro crucero sale desde Barcelona, y por tanto, el viaje comienza en Madrid cogiendo el AVE que en poco tiempo nos dejará allí.

Salimos de casa tan justos de tiempo que llegamos a Atocha a las 16,20, cuándo el AVE salía a las 16,30. Lo peor fue cuándo al salir del ascensor, ya para pasar el control de entrada del tren, me doy cuenta de que me falta una maleta que nos hemos dejado en el coche. A pesar del horror y los nervios, conseguimos llamar a mi hija, que se ha quedado en la puerta de la estación por si no llegábamos al tren y nos volvíamos y, después de llamarla al móvil, salgo volando y consigo la maleta. Entro de nuevo en la estación y consigo llegar al control de maletas, por el que pasamos a menos dos minutos de la hora; desde allí llamaron al tren para que supieran que habían llegado más viajeros, y corriendo conseguimos llegar a él instantes antes de que comience a andar. ¡Empezamos bien el viaje!, o quizás, lo empezamos de maravilla, pues podríamos habernos quedado en tierra y no ha sido así.

En menos de tres horas estamos en Barcelona, en dónde haremos noche.

 

TRANSATLÁNTICO CON EL EPIC: BARCELONA- 3DÍAS DE NAVEGACIÓN- PONTA DELGADA (AZORES)- 5 DÍAS DE NAVEGACIÓN- ST. THOMAS (USVI, EE.UU)- 2 DÍAS DE NAVEGACIÓN- MIAMI.

 

23-10-11 DOMINGO. EMBARQUE EN BARCELONA.

A la mañana siguiente, llegamos al puerto a embarcar sobre las 13,30 para no encontrarnos colas, pero nos recogen las maletas y no nos dicen que la ESTA, el documento para entrar en EEUU, hay que enseñarlo para hacer los trámites de embarque, y yo lo llevo dentro de la mía.

A pesar de que tienen un dispositivo montado estupendamente para volver a reimprimir el documento en casos parecidos, o, incluso para sacarlo si no lo has hecho antes, “una jefecilla” a la que le preguntan (española, catalana, y no sé si trabajadora de NCL o del puerto de Barcelona), decide que se dé orden de que nos vuelvan a traer las maletas, que ya están siguiendo el camino para pasar el control de policía y subir al barco.

Nos sentamos a esperar y, tras una hora, y ya desesperados, vuelvo a insistir y, afortunadamente, la persona que nos atiende nos indica que hagamos la cola para reimprimir el papel. Ya había poca gente en ella, y en un cuarto de hora tenemos la ESTA y hecho el embarque, con foto, tarjeta y todo, con lo que nos encaminamos al barco.

Es el EPIC, que ya conocemos del Caribe del año pasado, el segundo barco más grande, de momento, con 4200 pasajeros; un monstruo muy reciente, pues está estrenado en el 2010, en el que estuvimos muy bien en nuestro anterior viaje, y en el que no tuvimos ningún problema de colas ni de agobio de gente; cosa que en barcos más pequeños sí nos ha pasado.

Esta vez nadie nos recibe con copa de champán como ha sido siempre, pero nos vamos directamente hacia nuestro camarote, que es el 13041, en la cubierta 13, en proa y estribor; y enfrente del camarote del año pasado, que era el 13028, en babor.

Como habíamos embarcado tan tarde, nuestra primera intención, que era comer algo, tuvimos que desecharla porque eran las cuarto menos cuarto y el simulacro de salvamento era a las cuatro, con lo que todos los bares y restaurantes estaban cerrados y las bandejas retiradas.

Vamos dando un paseo hacia la estación de reunión que nos corresponde, que es la A, en el BLISS, la discoteca del barco. Poco a poco se va llenando y cuentan el simulacro en inglés y alemán solamente (posteriormente nos enteramos que hubo un problema técnico, y no se oyó en más idiomas). El año pasado también lo contaron en español y en francés, pero como ya nos sabemos de memoria lo que dicen, no nos importa. En cuánto acaban de hablar salimos todos disparados, nosotros de los primeros, pues el hambre apretaba y el estomago llevaba un rato protestando; al fin y al cabo eran casi las cinco de la tarde y, desde el desayuno a las 9,30, ya habían pasado muchas horas.

Comimos en la piscina, con un poco de lluvia de vez en cuándo y muy nublado.

Dejamos Barcelona con aspecto de ir a caerle un buen temporal encima, y nos fuimos al camarote para deshacer las maletas; otra de las cosas que odio, detrás de la de hacerlas.

El CAMAROTE es bastante pequeño. Han querido hacerlo de diseño, y en mi opinión lo que más han conseguido es sacar metros para hacer más cantidad de ellos. Las paredes y los muebles son curvos, en forma de S, con lo que la cama está colocada en la zona que se mete, y el sofá adaptado a la curva que sobresale. Pero la cama es tan corta que a los americanos altos y anchos de los que tanto hay en el barco, deben salírseles los pies casi desde las rodillas. El baño, como espacio independiente no existe. Al entrar te encuentras, a la izqda, un bloque curvo y cerrado con puertas de cristal que es la ducha, y a la dcha, otro, mas rectangular, que es el water. Esta zona tiene una cortina de cortesía que la separa del resto, que está inmediatamente a continuación. La cama con un cabecero forrado de piel sintética y unas pequeñas estanterías a los lados, en las que apenas caben unas gafas, que son las mesillas de noche.

El sofá, prácticamente pegado a la cama, con dos cajones bajo él para meter la ropa en caso de que se utilice como sofá-cama y, al lado, las cristaleras de la terraza, que tiene un tamaño estupendo y dos sillones y una pequeña mesita.

En el lado de enfrente, el lavabo, muy pequeño, de forma ovoidal y sobre un mueble, con un departamento abajo para toallas usadas y, sobre él, un armario para cosméticos y accesorios, con espejo. Continúa con una balda con puertas bajo ella para guardar cosas, y el mini frigorífico y, sobre él, un armario que tiene tres baldas, una de ellas con la caja fuerte. El armario con la barra para colgar ropa, y abajo los chalecos salvavidas, y, en nuestro caso, una cortina que oculta la puerta de comunicación con el camarote de al lado, ya que son de los que se pueden conectar.

En resumen muy poca zona para guardar ropa y objetos.

Menos mal que los hombres llevan menos cosas que nosotras, que si hubiésemos llevado los dos la misma cantidad, la hubiésemos tenido que dejar sin guardar encima de la balda frente a la cama, o encima del sofá.

De todas formas, en cuánto consigues colocarlo todo, te das cuenta de que es más cómodo, de la impresión que da al entrar y que el tener los espacios del baño independientes, es muy práctico.

Por la tarde, paseos de reconocimiento del barco, y cena en el buffet, ya que al haber comido tan tarde no teníamos mucha hambre.

Las camas y las almohadas de NCL, hasta ahora, han sido para mí una maravilla. No he encontrado otro hotel, o compañía de cruceros, en los que me hayan resultado tan cómodas, y eso que soy bastante difícil de contentar en éste sentido, por un problema de salud. Sin embargo, inexplicablemente, ésta cama no me ha resultado igual de buena, y ni siquiera las almohadas lo han conseguido. A lo mejor el año que ha pasado desde mi anterior visita las ha deteriorado mucho, o, a lo mejor, yo estoy más dolorida ésta vez.

El caso es que le pregunté al camarero de planta por la posibilidad de que no tuviera el colchoncillo que suelen tener siempre sobre el colchón, y, como no me entendía del todo, por teléfono me pasó a otro compañero sudamericano, al que le expliqué mi problema de dolores de cadera, y me envió un accesorio de látex, para ponerlo sobre el colchón, que es como una plancha con forma de huevera gigante. De momento parece que está siendo efectiva y, sobre todo es de agradecer a NCL, el detalle de llevar estos accesorios.

Aunque no es de extrañar que lo haga ya que el termino medio de edad que hay en éste crucero es de unos 56 años, y hay americanos increíblemente mayores con andadores, cochecitos eléctricos y sillas de ruedas, que ya hemos visto en todo tipo de cruceros anteriores, pero que en éste te parece admirable por la cantidad de días que hay de navegación y en alta mar. Claro que, 14 días de vacaciones en octubre, no es fácil que gente con otras edades y niños en colegios, pueda coger fácilmente.